Capitulo 10

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Que demonios..... Las palabras se repetían en mi mente una y otra vez, como si se tratara de un disco rayado, la elegida

Salí de mi trance y mire a los chicos, Asael me miraba preocupado y Scott sólo tenía la mirada en el vacío, de repente Scott se giró hacia mi

- ¡NO ME DEJES POR FAVOR, YO TE AMO! - dijo desesperado

- No te voy a dejar - musite - Nunca - trate de calmarlo pero este no me soltaba, empezó a besar todo mi rostro

- Te amo, lamento haberte metido en esto. Ya encontraremos la forma de sacarte, ya verás - dijo más para si mismo que para mi, estaba desesperado y asustado, aún más que yo

- Hey hey, mírame - dije levantando su mentón para que me prestara atención - Nadie ni nada me va a separar de ti, ¿entiendes? - asintió con lágrimas en lo ojos - No se que carajos paso, pero no voy a dejarte, así que cálmate y busquemos respuestas - pase mi pulgar por su mejilla evitando el paso de las lágrimas y este me abrazo

- Te amo - me susurro

- Yo a ti - respondí

Asael seguía mirándome preocupado

- Y ahora... quiere alguien por favor explicarme todo..., no entiendo nada - estaba frustrada. Asael y Scott se miraron y Asael dio un paso al frente

- Bien, lo haré yo - dijo fulminando a Scott con la mirada

- Cuando Scott hizo el pacto me involucraron a mi para vigilarlo, en ese entonces yo solo era un chico ordinario, la noche en que Scott decidió que era tiempo de hacerlo, Dániel, y yo fuimos a verlo al bosque y todo ocurrió como ya lo conoces, días después Dániel me hablo acerca de la elegida. Que algún día el señor Satán elegiría a una persona de este mundo, pero el quería que esa persona conociera todo, el infierno, la tierra y el cielo, y tu - dijo señalándome y tomando aire - conoces todos ellos

- Pero no conozco el infierno - interrumpí confundida

- Eso es lo de menos - respondió - el te lo mostrara - El te eligió a tu por alguna razón que no conocemos, y cuando esa chica apareciera le dejaría su símbolo - señalo el collar - tu estas destinada a la destrucción, tu acabarás con todo en este mundo para luego reinar a lado de Satán, ¿recuerdas que siempre de una guerra entre el bien y el mal al final de los tiempos? - asentí - bueno, pues tu eres algo así como el anti-Cristo.

- ¿Y tu como estas seguro de esto? - dije mirando a la nada, esto no podía ser cierto, yo... Yo no destruiría nada, ¿por que no puedo ser sólo una chica ordinaria?

- Elizabeth, llevo más de 200 años al servicio de Satán, se todo lo que debo saber, y ese collar que llevas puesto será una gran carga

- Pero yo... yo no soy mala - mis ojos se cristalizaron y Scott tomó mi mano en forma de apoyo

- Habrán cambios querida, aunque hallas sido un ángel, al besar a Scott una parte mala creció en ti, por que eras pura, por que no podía pasar eso, entonces de allí Satán se aprovechó y ahora dentro de ti hay maldad, que pronto se apoderara de tu cuerpo, pisoteando la bondad - explico - Cuando hagas el mal, te acostumbrarás y ya no tendrás compasión de nada, y cuando eso pase Satán te buscara y te hará suya, y tendrás que aceptar que tu vas a destruir todo junto a el - dijo Asael

Scott derramaba lágrimas y me miraba triste, dentro de sus ojos solo veía el dolor

- ¿Y como cuanto pasara para que ocurra el cambio? - pregunte

- Máximo, de una a dos semanas - respondió

- ¿Semanas? - grite alterada y ambos pegaron un salto por mi repentina actitud

- Yo.... yo lo siento - dijo Asael

Ahora entiendo la tristeza de Scott, tenía que buscar alguna forma de que esto no sucediera, ¡la iglesia!, ¡BINGO! Hablaría con el sacerdote, el sabría que hacer

- Debemos hablar con el sacerdote, el debe saber como impedirlo- dije poniendo firme

- Pero no podemos hacer nad... - lo interrumpí halando a ambos del brazo hacia el auto. Scott se sentó en el asiento del copiloto y Asael fue atrás y encendí el motor y acelere todos iban callados y atentos a que no chocara con algo ya que iba muy rápido. Llegamos a la iglesia y me estacione frente a ella, todos salimos del auto rápidamente, al salir el majestuoso edificio se hizo notar, tenía grandes ventanales por todos lados y una gigantesca puerta en la entrada, tome la perilla y al entrar sentí que me estaba quemando, todo mi cuerpo ardía y caí de rodillas al suelo retorciendome de dolor, Scott se posó a mi lado desesperado por que no sabía que tenía, me sentí débil y algo dentro de mi se estaba enloqueciendo, el padre se acercó a nosotros y me vio y luego bajo la mirada a mi collar

- ¡Santo cielo! - dijo asombrado - Rápido hijos, sáquenla de aquí, el lugar es santo y eso afecta a cualquier demonio, rápido, la van a lastimar aquí adentro - dijo asustado y Scott me tomó entre sus brazos y algo dentro de mi quería salir, la maldad...

Llegamos afuera y mi cuerpo dejo de arder

- ¿Qué fue eso? - pregunte dolorida

- No puede ser - musito el padre quien salió junto al sacerdote - hija mía, haz sido condenada, el fin se acerca - dijo el sacerdote mirándome

- Yo no quiero esto, ¡ayúdeme! - las lágrimas caían por mis mejillas, yo no pedí esto, yo solo quería una vida normal junto a Scott

- No podemos hacer nada hija - dijo cabizbajo - lo lamento, al menos nosotros no podemos hacer algo - dijo el padre

- ¡¿Entonces quien demonios puede ayudarme?! - grite desesperada

- Busca a Dios hija mía - me sonrió tratando de calmarme, me pare del suelo y Scott quien estaba hincado junto a mi hizo lo mismo y me abrazo, me aferre a el y lo abrase más fuerte

- Scott... ayúdame - dije entre sollozos

- Mi amor, haré lo que tenga que hacer para que estés bien, lo prometo - me dio un tierno beso en la cabeza logrando calmarme

- Hija, búscanos si necesitas algo - dijo el sacerdote y le asentí con la cabeza

- Vamos - me susurro Scott sin dejar de abrazarme

Todos caminamos al auto, esta vez Scott tomó el asiento del piloto y tome el copiloto, me hice un ovillo en el asiento y tome la mano de Scott me dio una mirada tranquilizante antes de arrancar el motor y nos dirigimos a casa, Asael iba muy callado y me voltee a mirarlo, miraba por la ventana con la mirada vacía

- ¿Y Jane? - le pregunte al peli negro

- Ella está bien - respondió sin dejar de mirar por la ventana y con un tono totalmente vacío, por lo que supuse que no quería hablar, así que me voltee

Una vida demoniacaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora