Annette se despierta con las primeras luces del alba, se viste y baja a la cocina esperando encontrarse con Agnes. Según va recorriendo el pasillo ve que todos los armarios que hay son pequeños y que tienen gemas incrustadas. Al llegar a la cocina ve a Agnes preparando dos cuencos con algo de comida que no llega a reconocer.
—Buenos días señorita Deroux, ¿ha descansado bien? Tome estas gachas para desayunar, le mantendrán calentita y le darán energía.
Deja el cuenco en la mesa, en el mismo sitio que se sentó la noche anterior. Desayunan tranquilamente mientras hablan un poco del estilo de vida de la aldea.
—Vayamos a ver a Nadine, como te he comentado ella es la que hace los armarios y les engasta las piedras. De esa manera al añadir la piedra a los muebles, estos obtienen las propiedades mágicas de almacenamiento, enfriamiento o como el cuadro que atravesaste, que es un portal.
Aunque es pronto por la mañana la plaza de la aldea está llena de transeúntes. Agnes se dirige a un taller de carpintería mientras le sigue una Annette cohibida porque los aldeanos la miran con curiosidad. Allí está una joven de pelo rubio y corto atado en una coleta alta, viste ropa sencilla y algo holgada para poder trabajar más cómoda. Annette se relaja ligeramente al verla. Le recuerda a la joven que aparecía en el cuadro que atravesó. Nadine sostiene una lima y mira de cerca un aparador que parece acabado. Pasa suavemente las manos por algunos tramos y repasa algunas esquinas con la lima. Una vez que se cerciora que el aparador está acabado deja la lima y se voltea para salir. En la puerta hay dos mujeres viendo cómo trabaja, mientras una de ellas le explica a la otra lo que esta hace.
—Buenos días Agnes, veo que vas acompañada, ¿qué os trae por aquí? —Se queda mirando a Annette con curiosidad.
—Hola niña, esta muchacha es la señorita Annette Deroux y parece que ha acabado aquí por error. Se cayó en un cuadro. —La cara de Nadine cambia de curiosidad a vergüenza en el momento que oye lo del cuadro.
—¿Has atravesado un cuadro y has acabado aquí? Lo siento muchísimo. Los portales hechos a través de cuadros fueron los primeros creados y son un único viaje de ida... —Empieza a murmurar cosas inaudibles mientras se rasca la frente.
—No te preocupes de verdad, me encanta haber aparecido aquí. Nunca había estado en una aldea, de hecho, no conozco nada que no sea de las mansiones de los nobles. —Annette agacha la cabeza y ríe avergonzada durante un momento. —Creo que realmente es una muy buena oportunidad para conocer lo que hay más allá. Aunque en algún momento tengo que volver a mi casa.
Después del momento incómodo Nadine va a la parte de atrás del taller y saca un viejo marco algo desgastado, empieza a trabajar en él para pulirlo y dejarlo algo más liso. Mientras trabaja le pide a Annette algo que tenga de su casa para introducirlo en el marco y así poder vincularlo. Se quita los pendientes y se los ofrece.
—¿No tienes algo de menos valor? Además, como los pendientes estos son iguales se podría hacer portal de ida y vuelta. No los desperdicies así.
En cuanto Annette oye que se podría hacer un portal fijo se le abren de par en par los ojos entusiasmada.
—¡¿Puedes hacer un portal para que venga siempre que quiera?! ¡Sería estupendo de verdad!
Nadine da un respingo cuando Annette grita entusiasmada. Asiente despacio con la cabeza, pero le explica que, para hacer ese tipo de portal, tendría que ir ella al otro lado también. Eufórica por la noticia, Annette no duda ni un segundo y le da un fuerte abrazo a Nadine. Acto seguido se quita una pulsera y señala el viejo marco.
Agnes viendo que hace rato se han olvidado de ella se marcha sigilosamente dejándolas solas mientras sonríe con ternura.
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Un accidente afortunado
RomansaAnnette Deroux, una joven noble apasionada por el arte, descubre un cuadro mágico que la transporta a un mundo desconocido. En su búsqueda por regresar a casa, se une a Nadine, una talentosa carpintera, y juntas enfrentan desafíos que las llevan a c...
