Cuarto capítulo
Miró el agua salpicar con furia contra la ventana. Se abrazó a sí mismo, el frío que provenía de sus huesos no podía ser calmado y la melancolía no hacía más que incrementar la sensación de letargo en la que vivía.
Se dio vuelta al escuchar el leve golpe en la puerta anunciando una visita.
-Hijo -su padre ingresó de la forma cautelosa con la que hacía todo a su alrededor.
-¿Ya se fueron?
-Si, si no le dices nada, no tienen mucho por donde continuar.
-¿Por qué no pueden creerme? -se sintió alterado- ¡no lo recuerdo! No recuerdo nada, no se porque estaba allí, no se quien me llevó ni porque razón.
-Shhhhhh -se acercó y los brazos lo envolvieron- tranquilo.
-¿Crees que fui a comprar drogas? ¿Qué estaba haciendo algo malo?
-No corazón, no...
-¿Entonces? -se aferró a la camisa para sostenerse- juro que no se... y que me tengas aquí encerrado no va a hacer que recuerde nada.
-El detective cree que intentaron secuestrarte y por alguna razón terminaste...
-¿Termine qué?
-Muerto, Saint -escuchó el quiebre en su voz- por alguna razón terminaste muerto allí.
-No estoy muerto...
-Porque los paramédicos lograron reanimar tu corazón -sintió el beso en su pelo- porque ellos te devolvieron a mí, y ahora no puedo apartarte de mi vista, vivo aterrorizado, si cierro los ojos todavía puedo escuchar a los médicos diciéndome que tu corazón había dejado de latir, te veo, Saint, tú, mi pequeño sobre una cama de hospital, los tubos manteniéndote con vida, así que no me pidas que te dejé ir.
-Siento que estoy siendo castigado.
-No es así... cuando perdimos a tu madre...creí que me volvería loco de dolor, pero los tenía a ustedes, y ahora, pensar en perderte, eso lo supera, si algunos de ustedes ya no estuviera aquí, moriría sin pensarlo, tú y tus hermanos son todo.
-Papá...
-Se que odias el encierro, se que odias haber perdido tu independencia, pero no puedo Saint, ya no existe la parte racional de mí, se que tus hermanos se sienten igual.
Saint bufó, el encierro de los últimos tres meses se parecía mucho a un castigo. Ahora era su padre, más tarde sería el turno de sus hermanos. No tardó en llegar.
-¿Qué haces? -le preguntó Ohm, el hermano que le seguía en edad- no estarás pensando en salir.
-Creo que soy mayor y puedo hacerlo -lo enfrentó cuando lo encontró casi en el portón que daba a la calle.
-Saint...
-Oh por favor, Ohm! -lo miró a los ojos- no haré nada, no iré más lejos que alguna plaza!
-Te acompaño.
-No!
-Entonces no saldrás - se cruzó de brazos impidiéndole el paso.
-Esto es estúpido.
-La policía cree que es un secuestro que no pudo concretarse.
-¿Y?
-¿Y si lo intentan de nuevo?
-Por favor Ohm, se racional, solo necesito alejarme un poco, tal vez llegar a mi departamento, ver mis pertenencias allí y olvidar este infierno.
-No puedes -miró el suelo y luego a los ojos- ya no encontrarás nada allí.
-Qué? -sintió una opresión en el pecho que amenazaba con dejarlo sin aire.
-Lo siento, pero es mejor así.
-¿Qué cosa? -logró decir con la garganta cerrandosé.
-Si te quisieron llevar una vez, nada les impide intentarlo de nuevo...
-¿Qué hicieron?
-Ya no tiene departamento -admitió- nos ocupamos de tus cosas.
-Ohm... -apenas logró decir- no pueden hacerme esto, no pueden castigarme así.
-Solo queremos protegerme.
-No! -le gritó antes de acercarse y empujarlo con las palmas de las manos- no es justo! Esa era mi vida. No tu, Ohm... puedo entenderlo de papá, aún de Kao, pero no de tí.
-Los tres estuvimos de acuerdo, hasta que no sepamos quien te atacó tiene que ser así.
-¿Kao también me traicionó?
-Nadie te traicionó Saint, somos tus hermanos, casi te llevan de nosotros, y hasta el día que se encuentre al culpable...
-Esta bien, si si, intentaron secuestrarme y yo me resistí, ¿eso quienes escuchar? -gritó con enojo- les diré lo que quieran.
-¿Por qué no puedes entender?
-¿Entender? -lo apuntó con el dedo- soy el mayor de los tres, pero nunca me trataron como tal, siempre me vieron como alguien débil, como alguien al que debían cuidar y ahora pueden regodearse en eso.
-No es así.
-Ohhh si, claro que es así, siempre tú y Kao fueron la imagen y semejanza de papá, ¿y yo?, siempre el niño frágil que no podía valerse por sí mismo.
-Estás siendo injusto.
-No, Ohm, no lo hago, me esforzé porque me vieran como alguien de valor, pero toda la vida me verán como un niño.
-¿Sabes qué? ¿Quieres salir? Salgamos.
-No soy tu perrito para que me saques a pasear.
-Estás malinterpretado todo.
-No, lo entiendo muy bien -dio la vuelta para quedar de espaldas- no confían en mí, en que pueda cuidarme solo.
-Eres tan caprichoso...
-Lo se -agachó la cabeza- soy un niño caprichoso que debe vivir escondido porque no tengo puta idea de lo que pasó ni porque terminé con una bala ingresando por la espalda hasta terminar en mis pulmones.
-Saint...
-Si tuviera alguna idea, lo diría, pero al no ser así, me quitaron la poca libertad que logré con los años.
-Es solo por seguridad.
-Claro -se burló- no vaya a ser que secuestren una vez más al tonto de la familia.
-Eres imposible.
-En eso somos iguales.
-¿Sabes que, Saint? Sal, sal solo, vete por ahí, camina por las calles, alejate todo lo que quieras, vete y déjanos esperando una próxima llamada, está vez a lo mejor los médicos no logren reanimarte.
Vio la espalda de su hermano dar la media vuelta y alejarse, Ohm era realmente muy bueno en hacerlo sentir culpable. Podía salir y aún así no lo hizo, miró con nostalgia el portón antes de dar la media vuelta y seguir a su hermano a la prisión a la que había sido condenado al sobrevivir.
〰️🖤〰️
Hola gente, aquí trayendo esto para ustedes, se que era un one shot, pero en el momento que lo escribí sabía que no podía dejarlo así. Espero les haya gustado,;ustedes saben que me alimento de finales felices.
Hasta pronto.
ESTÁS LEYENDO
Moneda de cambio
FanfictionOne shot del festival PinSon. Para quienes no lo leyeron o para quienes esperaban un poco más de esa historia, aquí está.
