Quinto capítulo

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Quinto capítulo

-¿Vienes a convencerme?

No apartó los ojos de la ventana al decirle las palabras a su hermano menor, Kao, el más joven de los tres.

-No tienes que esforzarte, después de todo ya tomaron la decisión por mí.
-No tienes porque verlo así -escuchó sus pasos al acercarse- puede ser algo positivo.
-Ohhh si! ¡positivo! -se mofó mientras se giraba para mirarlo de frente- perder mi vida tiene mucho de positivo.
-Es un regalo de cumpleaños -acotó sin inmutarse con su pequeña muestra de disconformidad.
-Ahora repítetelo como si lo creyeras, como si no supieras que me quieren lo más lejos de aquí.
-No es así, un viaje puede ayudar a despejar tu mente.
-No necesito despejar mi mente, lo que necesito es recuperar algo de normalidad en mi vida.
-Saint...
-¿Puedes dejarme solo? -apretó los puños intentando controlar la rabia- se que es inútil discutir, ustedes ya decidieron lo que va a ser de mi vida de ahora en más.
-No soy tu enemigo Saint.
-Pero tampoco eres el hermano que solía conocer.
-No es justo.
-No, no lo es, nada de esto, desde ese maldito día.

Pensó que iba a alejarse, el rostro de Kao parecía contraído, la expresión pensativa en los ojos oscuros. Lo tomó por sorpresa cuando tironeó de su brazo.

-Ven -le dijo al sacarlo de su habitación.
-Donde...
-Voy a sacarte un rato de aquí -lo llevó hasta el garage- ¿prefieres ir en moto?
-No no, vamos en auto ¿Dónde iremos?
-Ya lo pensaré.

Anduvieron el camino en silencio, en los cinco meses desde que lo hirieron, era la primera vez que se alejaba tanto de la casa de su padre. Avanzaron  al norte de la ciudad, una extencion de arena de una playa desierta.

-La recuerdas ¿verdad? -le preguntó el mayor con la vista perdida en el espejo de agua.
-Sabes que soy mayor que tú ¿no? -lo miró de reojo mientras se sentaba en la arena tibia- por supuesto que recuerdo este lugar.

Kao hizo lo mismo, se acomodó mirando el frente, las rodillas cerca del pecho y los brazos sosteniendolas.

-Sentía muchos celos de tí.
-¿Qué? -giró la cabeza para prestar atención al otro.
-Cuando falleció mamá... yo tenía 14 años, y tú, ¿16?, papá estaba tan hundido en el dolor y aún sólo tenía ojos para tí, el consuelo era para el hijo mayor, te abrazaba más, te cuidaba más, era como si no pudiera alejarse de tí.
-No fue así Kao...
-Tal vez no lo podías ver, pero yo si, y estaba tan celoso de tí.
-Lo siento...
-Y ahora lo entiendo -sus pupilas hicieron un punto en él.
-¿Qué entiendes?

Vio como su hermano rebuscaba en el bolsillo delantero del pantalón hasta sacar la billetera, de allí recuperó una foto que miró por unos segundos.

-Eres igual a mamá.
-No soy una chica.
-No, pero tus ojos son los suyos, tus mejillas, la piel, la sonrisa...
-Sigo sin entender.
-Si te hubiéramos perdido Saint, si los médicos no hubieran logrado reanimar tu corazón, todo lo que nos quedaba de ella se hubiera esfumado.
-No es así.
-Si lo es, papá se aferró porque la podía ver en tí, los dioses lo saben, Ohm y yo no sacamos nada de ella -guardó la foto en su lugar- no quiero pensar en no tenerte y no quiero recordar el terror que fueron esas horas.
-Pero tenerme encerrado...
-Saint...
-¿Pueden confiar en mí?¿Pueden decirme que está pasando?

Lo vio inflar las mejillas y soplar el aire.

-Antes de que pasara todo... estabas haciendo unas pasantías en una de las filiales, papá se enojó bastante pero logramos contenerlo y al final no le quedó otra que aceptarlo.
-¿Y?
- Una mañana pasé por tu departamento, era obvio que alguien había pasado la noche allí.
-De seguro algún amigo.
-Eso no es lo raro, puede ser que haya sido algún amigo, lo extraño es que cuando te hirieron, se inició una investigación, siempre sospechamos que fue un secuestro, tal vez alguien que conocías, el caso es que al revisar el departamento, todo estaba limpio, más que limpio, impecable.
-¿Y eso es malo?
-Saint, no había huellas, ni una, ni siquiera una tuya, como si alguien hubiera borrado su rastro.
-No lo sabía.
-Papá se volvió loco con eso, y ya sabes el resto.

Saint abrazó sus piernas y apoyó la frente en las rodillas.

-Me está matando Kao, no tengo control de nada y siento que me ahogo, apenas puedo respirar, es injusto, jodidamente injusto.
-Lo sé.
-Quisiera que fuera sencillo, que fuera como antes, cuando no teníamos mucho -levantó la cabeza y miró al frente- veníamos a esta playa, mamá traía todo para pasar el día aquí, nos quedábamos hasta que la piel ardía, todo era más fácil.
-Si...
-Tienen que confiar en mí -pidió- tienen que entender que de a poco me están asfixiando, que ya no puedo con esto.
-Perdona.
-Voy a perdonarte si te pones de mi lado -buscó y apretó su mano- el encierro no va a hacer que recuerde algo ni va a protegerme de nada ¿Puedo contar contigo?
-Si -respondió al instante.
-Entonces tienes que hacerme un favor.
-¿Hablar con papá?
-Eso después -respondió un tanto exaltado- quiero ir al departamento.
-Ya está alquilado.
-Es un detalle -le restó importancia a ese hecho- solo necesito verlo una vez más, aunque sea desde el frente.
-Vas a hacer que papá se enoje conmigo, demasiado que te saqué sin aclarar adonde, debe estar trepándose por las paredes.
-Solo serán unos minutos.
-Eres terriblemente manipulador - se levantó y le tendió la mano para ayudarlo a hacer lo mismo.

Una vez comenzaron el recorrido, Saint se concentró en mirar el camino, como si de ello dependiera el recuperar los días anteriores al ataque.

-Ese lugar, donde me encontraron, ¿saben algo?

Kao negó con la cabeza antes de responder.

-No hay mucho, es un lugar de esos que no tienen un dueño claro, un complejo de viviendas que fue pasando de dueño en dueño sin ningún papel de por medio, si me preguntas a mí, creo que la policía también tiene metida sus manos allí.
-¿Porqué lo dices?
- Por que es un territorio donde se mueven bandas dedicada a las drogas, lo más probable es que buscarán extorsionar a papá.
-¿No hay más nada?
-No y es demasiado frustrante.

Saint asintió y ya no volvió a hacer preguntas, unos minutos después estaban frente al lugar que había sido su hogar por más de dos años.
Bajó del auto y miró la fachada, dio una vuelta, observó la calle y cada esquina, más allá su vista se perdió entre los árboles de flores violetas que dibujaban sombras en el pavimento.

-Recuerdo esto, el lugar, mi vida aquí, recuerdo todo y sin embargo esos días se me escapan.
-Supongo que la terapia ayuda con eso.
-No mucho -levantó los ojos como buscando algo que se le escapaba- y ahora que lo pienso, tampoco quiero recordarlo, no creo que salga nada bueno de allí.

Observó que a lo lejos una sombra oscura se movía y lo detuvo en su lugar hasta que se perdió entre las ramas bajas que le dificultaban la visión. Sin darse cuenta llevó la mano a la cicatriz que conservaba en el abdomen.

-Vámonos -dijo sin apartar la vista del lugar donde la sombra había desaparecido- ya no hay nada aquí para mí.

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Hola gente! Aquí nuevo capítulo, esto no para de crecer y yo ya se que va a pasar a continuación. Espero esten disfrutando esta historia.
Mil gracias por acompañarme. Saludos. Cuidense

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