Noveno capítulo

106 22 15
                                        

Noveno capítulo

En verdad el departamento no quedaba muy lejos de donde habían estado, pero el taxi fue la mejor opción, no quería arriesgarse a que los vieran, no por él, sino porque no quería comprometer la reputación de Saint dentro de la empresa. No lo escuchó pronunciar ninguna palabra y todo el trayecto se dedicó a mirar por la ventanilla y exprimir sus dedos, y si en verdad fuera un caballero y no un delincuente, hubiera dado un paso atrás, pero era lo que era, y no estaba dispuesto a perder la oportunidad de recuperarlo.

-¿Vives aquí?

Fueron las primeras palabras una vez que estaban en la vereda de su lugar.

-Si... subamos.

Fue tonto, pero había tenido la estúpida ilusión de que recordara de que ese había sido el sitio exacto donde se habían amado, donde habían empezado una historia que terminó de la peor manera.

-¿Siempre viviste aquí?
-No, hace solo unos meses, realmente desde que empecé en la empresa.
-¿Y antes?

No supo que responder y prefirió desviar la charla hacia otro rumbo mientras subían en el ascensor. Le tomó la mano y lo llevó a la entrada, de a poco perdía la esperanza que algo de lo que habían sentido se despertara, aun así no importaba, tenían el presente y el futuro, y una vez que volviera a enamorarse de él, contaría la verdad y expiaría sus pecados.

-No se si es correcto que esté aquí -le dijo frente a la puerta, y por un segundo no supo si se lo estaba diciendo a él o a sí mismo- tal vez debería irme.
-Saint -respiró hondo y soltó antes de hablar, la llave entre sus dedos- pido una oportunidad, una sola.
-Pero...
-No puedo creer que hayas pasado por alto que me gustas -buscó su mirada, algo que le dijera que tenía posibilidades- y creo que puedo hacer que sientas lo mismo.

Podría decirse que fue una pequeña victoria cuando dio un paso adentro posicionándose en el lugar que antes había sido suyo, y sintió la emoción de tenerlo justo donde pertenecía.

-Me gusta el sillón -apuntó.
-Tendría que decir que algo de esto es mérito mío, pero el lugar ya venía amoblado, solo hay algunos toques personales.

Lo siguió con la vista mientras deambulaba por el living y los dedos acariciaban algunas superficies.

-Me gustaría vivir solo -había algo de emoción en su voz- en casa a veces siento que me asfixio.
-Lo siento.
-No lo sientas, no es tu culpa -hizo una mueca- en todo caso es mía.
-¿Porqué lo dices?
-No me hagas caso -restó importancia aunque la angustia era casi palpable.
-Puedes decirme lo que sea.
-No -los ojos reflejaron una emoción que prefirió ignorar- no puedo.
-Saint...
-Así que... -el cambio de tema fue brusco y posiblemente la mejor salida- contador junior.
-Si.
-Hiciste un gran trabajo -creyó oir una emoción extraña en las palabras pero enseguida entendió que era ridículo, Saint era transparente y no tenía dobles intenciones.

Se posicionaron uno frente al otro y apenas se rozaban las rodillas.

-¿Tus hermanos no se pondrán alerta por la tardanza?
-Digamos que encontré una pequeña forma de huir. 
-¿Puedo saber?
-Earth... su padre es alguien en quien mi familia confía, así que, dije que pasaría la noche en su casa.
-Eso es arriesgado.
-¿Sabes que no tengo 12 años,no? Ya no tengo porque dar explicaciones.
-Lo se, lo siento.
-Mejor debería irme -apretó el bolso en sus manos- esto es estúpido.
-No Saint... no digas eso -caminó para pegar el cuerpo al suyo- es que puedo entender su afán de protegerte.
-Soy un prisionero, mi vida no es mía.
-Sólo están asustados, pronto verán que no hay de que temer.
-¿Cómo lo sabes?

Tenía la respuesta en la punta de la lengua, no obstante dejó que el silencio ocupara el lugar hasta que ya no pudo soportar la distancia que otra vez se creaba entre ellos.

Moneda de cambioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora