Relatos con los diferentes personajes de one piece.
Podrían cruzarse algunos headcanons?.
•Contenido +18.
•Los personajes le pertenecen a Eiichirō Oda, todos los créditos.
No copiar, plagiar y/o adaptar.
Portada editada por mí💜🧏🏻♀️
Espero los di...
Advertencia: Con este OS no busco ofender, ni burlarme de ninguna religión. Lo hago con fines de entretenimiento. Si no les gusta, pueden buscar algo más de su agrado y si deciden leerlo, pues bienvenidxs y espero que lo disfruten 😏.
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El infierno.
Lugar donde son enviadas las almas que han pecado: de pensamientos, palabras, acciones y omisión.
Es sabido que los pecados implican una ruptura de las normas morales; una violación de la ley divina, pero, aun así, los humanos siempre eligen experimentar el placer de pecar y conseguir sus metas a cualquier costo. El placer de saciar sus más oscuros deseos, de arrastrar y ser arrastrados a un deleite ilusorio que los hace pagar un alto precio.
Y yo, estaba totalmente segura que un rinconcito del averno estaba reservado especialmente para mí.
No desesperen, ya mismo les contaré porqué lo digo. Les confesaré la forma en que he pecado. Lo que hice y a quién arrastré en ello.
Lo recuerdo como si hubiera sido ayer.
Los rayos solares se colaban violentamente por la ventana de mi habitación. El alba se encontraba en el punto máximo del firmamento, ofreciendo un ambiento cálido y húmedo.
Mis dedos repiqueteaban ansiosos sobre la superficie de mi escritorio, mientras con mi otra mano acercaba un puro a mis labios, dándole una profunda calada y llenando mis pulmones de ese humo tan dañino, pero relajante.
Ya era un hábito que fumara cuando no podía controlar mis emociones.
Maldije a los dioses por no permitirme dormir, nuevamente. Había pasado toda la noche en vela masturbándome y viendo porno.
Imaginándolo a él.
Cada vez que cerraba los ojos, su rostro me orbitaba la mente, esa apariencia serena, capaz de intimidar a cualquiera. Sus ojos grisáceos más profundos e intensos que un cielo avistando un diluvio torrencial, que penetraban mi alma.
No dejaba de pensar en él, en sus labios y la forma en que gesticulaban cada vez que estaba de pie frente al público, hablando, sonriendo y saludando a las personas.
Estaba al borde de perder el control. Se había convertido en mi adicción.
El cuerpo me picaba de manera incesante, ardiendo en deseo. Quería que sus manos tocaran cada esquina de mí complexión. Me revolví inquieta en mi asiento fantaseando con su tacto y el calor comenzó a descender hasta mis piernas haciéndolas vibrar. La excitación estaba aflorando una vez más.
Mi pequeña obsesión por el padre Law se intensificaba con el pasar de los días.
¿Olvidé mencionar que Law es un sacerdote?
Lo conocí hace cinco meses, cuando mi madre me había obligado a acompañar a mi abuela a la iglesia. Ya que ella no puede caminar muy bien y no es recomendable que salga sola a ningún lugar. Bueno, desde la primera vez que vi al padre Law quedé flechada con él. Aunque no creía en el amor a primera vista, estaba segura que eso fue lo que experimenté. Y desde entonces, no lo pude sacar de mi cabeza, ni de mis lujuriosos escenarios. Cabe resaltar que hasta la fecha seguía acompañando a mi abuela a la iglesia, cada domingo. Para verlo.