Podría considerar la biblioteca como uno de los mejores lugares del campus, dentro se está tan tranquilo y sereno. Aunque no soy de hacer tareas en un espacio abierto por el simple hecho de frustrarme rápido, muy bien podría intentarlo aquí. Creo que la mayoría tiene el mismo nivel de estrés y ansiedad que yo, eso es lo que define nuestra generación.
He de admitirlo, estoy muy nerviosa por la siguiente clase: inglés.
Sí, me comunico en un intento de inglés, pero pienso todo en español.
Cada vez que el teacher solicitaba voluntarios, me escondía con mi cabello o con el libro para que no me viera en caso de no haber alguno.
Claramente Phoebe y Robin lo hablan desde que están en la cuna, yo no. Si bien he estudiado el idioma bastante, es demasiado complicado. Ciertas palabras me confunden y no puedo olvidar el mero problema de las "haches" intercaladas que me parecen ridículas.
¿A quién se le ocurrió inventar eso y joderme la existencia?
Descansa en paz en su tumba.
Para dejar de pensar en eso, vine a la biblioteca antes de esa jornada y ¿qué mejor forma existe para despejar la mente? ¡Leer!
¿No podrías ser más sociable?
No. La historia de Joshua y Lucy es digna de leer e interpretar las poses ya que por mi poca acción -por no decir nula- con respecto al sexo, es difícil de imaginar.
Entonces, Lucy empujó a Josh dentro del armario del conserje y...
- Camila, hola.
Me lleva la madre. ¿Ya no se pueden leer cochinadas en paz?
Respiré hondo y puse el separador para no perder la página. Cerré el libro y miré al arruinador de fiestas.
- ¿Max?
Asintió sonriente. No lo había visto en el campus desde mi llegada, supongo que nuestros horarios no coinciden y él parece ser uno o dos años mayor.
-¿Puedo sentarme? -señaló el lugar a mi lado. Asentí y aparté el libro- Gracias.
- No te he visto mucho por el campus.
- Tengo clases únicamente dos días, eso lo explica.
- Ya.
- Últimas materias -comentó en un murmuro mientras su cuerpo se deslizaba hacia abajo. Se nota que está cansado.
- Ah, estás en práctica profesional.
- Es agotador -cerró los ojos.
- ¿Viniste a dormir?
- No, vine a ver como estabas.
- Supongo que bien -me encogí de hombros y suspiré copiando su pose, solo que jamás quedaría de la misma forma. Es realmente alto y su delgadez lo hace parecer incluso más-. Gracias por preguntar.
- Me refiero al golpe en la cabeza.
- ¿Qué? ¿Cómo te enteraste?
Abrió el ojo izquierdo para darme una mirada rápida y lo volvió a cerrar. Se cruzó de brazos y se hundió un poco más en la silla.
- Ata los cabos, my dear Camila.
Claro, claro. Haciendo memoria de esa desastrosa noche, recuerdo luces, gritos y voces, pero supuse que eran Dylan y mi atacante. En el hospital, cuando trataba de entender la situación, él mencionó algo interesante.
«Te golpeó con un bate de béisbol. Supongo que caíste, claramente por el golpe y te encontramos antes de... Bueno, ya sabes.»
Me encontraron, eso es.
- ¿Estuviste ahí?
- Sí, Dylan y yo te vimos correr e inmediatamente supimos que algo andaba mal. Ya nos conocíamos ¿recuerdas?
- Vaya...
Jugué con un mechón de mi cabello. Demasiada información para procesar en treinta segundos. Además, el hecho de que mi primer encuentro con el ojiazul no es algo de lo que me sienta orgullosa.
Comenzaré con lo más importante:
Dylan y Max son amigos. Y yo besé a Dylan sin conocerlo y por un estúpido reto.
Max es un amor y Dylan una ladilla rusa en nalga gringa. Me pregunto si habrán hablando sobre ese incidente. Han pasado varios días.
Segundo, aun sirven el puré de papas los miércoles. Está rico.
Concluyendo en... Nada interesante o nada que necesite saber para vivir.
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Aviones de Papel
Storie d'amore*ÚNICA REGLA PARA TI LECTOR: NO te enamores del protagonista* Camila Torres está en problemas. En graves problemas. Sabía que salir de fiesta era una mala idea y peor si era para celebrar el inicio de un nuevo año universitario porque ser social, no...
