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Aquel dia, Conter lo llevó de paseo. Estuvieron un rato en un café hasta que el conejo se aburrió y quiso ir de compras. El omega con olor a cerezas era bastante despilfarrador. Cualquier cosa que le gustase la compraba sin pensar, no solo para él. El omega le compró un par de prendas Mariana, el alto chico se sorprendió de esto debido a que no esperaba que el omega hiciera eso. No acompañaba a Conter por interés, solo por ser buen compañero y amigo debido a que Conter era una persona que todo el mundo podía considerar su amigo. El omega al principio no entendía porque Mariana despreciaba un regalo, cuando sale con sus amigos suele ser quien compra las bebidas o en ocasiones paga entradas, pero Mariana le dijo que no, que no necesitaba gastar su dinero en él, que son amigos y eso es suficiente. El omega hizo que el híbrido devolviese las prendas, eran solo un par de camisetas y un abrigo y eran más de cien dólares. El hibrido se sorprendió por el valor de aquellas cosas.

Las compras de Conter terminaron cuando recibió una llamada por parte de su tío Ibai regañándolo por todo lo que ha comprado. Le dijo que volviese de inmediato a casa. El omega se rio por esto debido a que no era la primera vez que pasaba. Los dos omegas salieron donde uno de los autos de Ibai pasó por aquel chico con muchas bolsas de compras. El omega ofreció llevar a Mariana, pero el chico alto dijo que no. No quería que el omega se desviase del camino, además que dentro del auto pudo ver a Ibai con su celular viendo molesto al omega que acaba de comprar demasiado. El conejo se despidió dando un salto para besar la mejilla de Mariana y despues correr al auto donde su tío lo ve todavía mas molesto por haber besado aquel alto chico.

El omega dentro de la plaza nuevamente fue a buscar un baño, fue a los baños del primer piso, pero los de hombre estaban fuera de servicio por limpieza, vio los baños familiares así que entró, pero de inmediato un fuerte olor inundo su nariz. El aroma que algo estaba pasando adentro era claro. El fuerte aroma a jengibre y canela de un alfa junto con el aroma a almendras y lavanda de un omega estaba en todo el baño. El aroma del alfa era demasiado fuerte, tanto que lo hizo toser. Esos tosidos alertaron a las personas dentro.

- Barca no mames. - Dijo el alto omega reconociendo el aroma del alfa.

El omega rápidamente sale del baño. Haber estado expuesto a aquel aroma lo hizo sentir raro. El dolor de su vientre volvió además que se sentía muy caliente, demasiado para ser una enfermedad. El celo del chico estaba por llegar. El chico comienza a caminar apretando sus piernas porque se siente muy incomodo. El chico va hacia la salida, piensa en pedir un taxi o un uber, pero tiene miedo que el conductor sea un alfa. Un alfa que podría hacerle lo que quiera al estar en su celo.

- Mariana, Mariana espera. - Escucho una voz detrás suyo sujetando su hombro. El omega intenta actuar normal para no parecer que está en su celo. El omega ve a Barca que lo había alcanzado. - ¿Podríamos hablar?

- Ando apurado mien, no puedo. - Dijo Mariana queriendo correr para escapar.

- Por favor amigo, solo será un momento, te invitamos un café. - Dijo Roberto llegando con el chico.

- No mien, en serio no puedo.

- Solo queremos preguntarte algo, seria rápido. - Dijo Barca llevándose al omega para sentarse con ellos en una banca que estaba al lado de la entrada. Tan cerca pero tan lejos de la salida. - Tú... ¿entraste al baño ahorita?

- Mien si fui yo. La puerta estaba abierta. - Dijo Mariana nervioso moviendo su pie de forma ansiosa. La pareja se queda sorprendida por lo rápido que admitió que fue él. - Fue un accidente, vi los tenis de Barca, siempre usas esos tenis. Por eso supe que eras tú, pero no diré nada. Se los juro.

- Mariana. - Dijo Barca liberando un poco de su aroma con mucha intensidad haciendo que el celo del omega se incremente. - Espero que sepas lo importante que entiendas.

Un Aroma EnergizanteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora