Cap 14

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El lindo pecoso caminaba cabizbajo por las calles mojadas, con las lágrimas cayendo sin freno por sus mejillas enrojecidas. Sentía asco. De sí mismo, del mundo, de todo.
No quería existir. Solo... desaparecer.

Cuando por fin llegó a la puerta de su casa, se secó los ojos como pudo. Estaban rojos, hinchados, vacíos. La casa estaba completamente sola, silenciosa, como si compartiera su tristeza.

Subió sin hacer ruido a su habitación, se tiró en la cama y se cubrió con las sábanas.
Y lloró.
Lloró hasta desgarrarse la garganta.

—Todo esto es una completa mierda... —soltó entre gemidos, estampando la cara contra la almohada, dejándose hundir en su dolor.

El llanto se extendió por casi dos horas, hasta que finalmente, agotado, se quedó dormido. Pero no por mucho.

Varias horas después, despertó. Sus ojos ardían, secos y tirantes. La imagen... esa imagen volvió a su mente como una puñalada en la nuca.

✦✧✦ 𝙁𝙡𝙖𝙨𝙝𝙗𝙖𝙘𝙠 ✦✧✦

—P-por favor, detente... —suplicó con la voz hecha trizas.

—No hasta tenerte... —gruñó Chan.

El alto rubio desabrochó con violencia el pantalón del menor y lo volteó bruscamente. Felix forcejeó con desesperación, pero Chan le inmovilizó ambos brazos, doblándoselos contra la espalda.
El clic del cinturón y el sonido del cierre bajando le helaron la sangre.

—¡No! ¡Por favor, te lo ruego! ¡Haré lo que sea, pero no lo hagas! —gritó con el alma desgarrada.

—Te quiero para mí, Felix. Y te tendré... —susurró cerca de su oreja, con el aliento caliente y repugnante.

—¡Dije que BASTA! —gritó Felix con toda su fuerza, antes de girar el rostro y estrellar su frente contra la nariz del mayor.

El impacto fue seco. Un chorro de sangre le brotó a Chan mientras caía hacia atrás, aturdido. Felix no lo pensó. Agarró su mochila y corrió. Corrió como si su vida dependiera de ello. Porque así era.

Fin del flashback

—Por lo menos no logró hacerme nada... —murmuró, respirando con dificultad—. Debo denunciarlo. Sí. Eso es lo mejor...

—¡¡Lixie!!
—¡¡Lix!!

Los gritos gemelos lo sacaron de su ensimismamiento. Hyunjin y Hyunling aparecieron casi al mismo tiempo en la habitación, sus rostros pálidos de preocupación.

Sin esperar permiso, se acercaron rápido y comenzaron a revisarlo.

—Te dije que estuvo bien darle una paliza a ese malnacido —espetó Hyunjin, con los dientes apretados.

—¿Qué te hizo ese maldito? ¿Hasta dónde llegó? —preguntó Hyunling, con una mezcla de rabia y ansiedad.

—¿De qué hablan...? —murmuró Felix, confundido.

—De Bangchan. Ese cerdo —escupió Hyunjin con veneno en la voz.

—No... no alcanzó a hacerme nada. Le di un cabezazo y salí corriendo de ahí —intentó sonreír débilmente—. ¿Qué le hicieron ustedes?

—Solo le dimos una pequeña muestra de su propia medicina —contestó Hyunling, sin remordimiento alguno.

—Gracias, chicos... —los ojos de Felix se llenaron de lágrimas—. Gracias por protegerme...

Ambos gemelos se quedaron con él toda la noche. Felix, en su fragilidad, pensó que podrían intentar algo... sobrepasarse. Pero no. Lo único que hicieron fue abrazarlo, acurrucarse a su lado como si fueran sus ángeles de la guarda.

Hyunjin se acostó a su derecha, con el brazo extendido para que Felix se recostara sobre él.
Hyunling, a su izquierda, lo rodeó con ambos brazos por la cintura, como si quisiera protegerlo del mundo.
Antes de dormirse, ambos le dieron un beso suave en cada mejilla. Un gesto tan dulce, tan cálido, que hizo que el pecoso sonriera entre lágrimas.

Narra Felix

Esa noche, cuando me trataron así, tan cálido, tan real… no pude evitar sentirme extrañamente atraído.
No sé qué es lo que siento hacia ellos.
Pero espero, por el bien de mi cordura y del matrimonio de mi madre… no enamorarme. Porque si eso llegara a pasar… lo arruinaría todo.

Horas después, comencé a despertar lentamente. Me giré para mirar a ambos lados... y no pude evitar reír suave al verlos aferrados a mí como pulpos dormilones.
Intenté quitarme sus brazos y piernas de encima, pero ambos seguían pegados a mí, como si fueran parte de mi cuerpo.

—...Supongo que tendré que esperar —susurré con media sonrisa.

𝕃𝕠𝕤 𝔾𝕖𝕞𝕖𝕝𝕠𝕤 /𝙷𝚈𝚄𝙽𝙻𝙸𝚇 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora