Cap 19

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—¿Cómo estará Lixie?

Hyunling asomó la mitad del cuerpo fuera de su habitación para verificar que sus padres sí habían bajado. Esperó unos segundos y se apresuró a entrar a la habitación del menor, que estaba profundamente dormido. El mayor observó la poca piel que no cubrían las sábanas y se dio cuenta de que tenía chupetones por todas partes. Claramente se molestó, apretó los puños con ira, porque solo pensar que Hyunjin se acostó con el chico que él creía era solo suyo, lo enfurecía al punto de querer destrozar todo.

—¿Con que Hyunjin se encargó de probar cada parte de ti? —dijo enojado—. Pronto volveré a hacerte mío, Lixie. Pronto. —Salió de la habitación con paso firme.

Por el lado de Felix

Horas después, el lindo pecoso fue despertando lentamente. Quedó observando el techo unos segundos antes de sentarse en la cama.

—¡Ahh! —se quejó—. Mierda, me duele el culo. —Volvió a recostarse en la cama.

El menor no podía comprender cómo aquel chico fue tan salvaje al cogérselo. Por un momento se sentía jodidamente molesto, pero a los pocos segundos una pícara sonrisa se formó en sus labios. Lentamente intentó levantarse, pero se quedó quieto al sentir una punzada en el trasero y dolor en las caderas. Hizo un esfuerzo para dirigirse finalmente al baño y mirarse en el gran espejo, percatándose de todas las marcas que tenía en el cuerpo.

—Sí que me has sorprendido, Hwang Hyunjin —suspiró—. Debería darme un baño y vestirme.

Pasados treinta minutos, Felix ya estaba completamente arreglado. Como pudo, bajó las escaleras con algo de dificultad. Abajo encontró a su madre y al señor Hwang junto a sus hermanastros. Un fuerte sonrojo se apoderó de su rostro cuando cruzó miradas con Hyunjin, quien tenía una sonrisa desdeñosa.

—Hijo, ven a comer con nosotros —dijo alegremente la madre.

—Sí, Felix —sonrió el padre—. Siéntate en medio de los chicos.

—¿E-en medio? —nervioso— Yo... —el padre de los gemelos lo interrumpió—. Ven, no seas tímido —rió.

—E-está bien.

Sin siquiera mirar a los hermanos, Felix se sentó en medio de ellos. Podía sentir la penetrante mirada de ambos sobre él. Su madre le sirvió la cena y Felix, sin dirigir palabra, comenzó a comer. Grande fue su sorpresa cuando sintió la mano de uno de los chicos sobre uno de sus muslos. Levemente levantó la mirada y se percató que era Hyunling. Su muslo estaba siendo apretado suavemente mientras recibía caricias que erizaban su piel.

—¿De verdad quieres jugar así, Ling? —dijo Hyunjin, ya habiendo notado la acción de su hermano. Ambos se miraron desafiantes mientras Felix mantenía la mirada fija en su café, avergonzado de mirar a cualquiera, incluso a su madre.

—Claro que sí —molesto—. Sabes bien que ganaré.

—Ustedes son tan tiernos —sonrió la madre—. Tienen 18 y todavía compiten sobre quién come primero. Bueno, continúen —volvió a hablar con el padre de los gemelos.

Hyunjin posó su mano sobre el muslo libre de Felix. A diferencia de Hyunling, este dirigió su mano directo al botón y cierre del pantalón del lindo pecoso. Sí, su intención era desabrochar aquella prenda para empezar a entretenerse un rato.
Hyunling, molesto, detuvo la mano de Hyunjin, quien rápidamente paró y miró fijamente a su hermano.

—¿Seguro quieres jugar aquí mismo, Hyunjin? —molesto.

—Estoy jodidamente seguro, Ling —desafiante.

—Choi-chicos —dijo nervioso Felix—, deberían detenerse, por favor.

—Felix, no seas grosero, únete y juega con tus hermanos —rió leve la madre.

—Pero... —fue interrumpido—.

—¿Pero?

—Nada —guardó silencio—.

—Bueno, a jugar.

Hyunjin desabrochó el pantalón de Felix lo más silenciosamente posible. Hyunling continuó acariciando cerca del miembro del menor mientras Hyunjin ya metía su mano dentro de la prenda para empezar a dar leves presiones. Ambos hermanos competían y se miraban fijamente, con una traviesa sonrisa en los labios cuando escucharon un leve jadeo proveniente del menor.

—¿Sabes, Hyunjin? No es tan aburrido tenerte en el juego.

—Digo lo mismo, ¿tú qué piensas, Lix? —le dio un sorbo a su café.

—Y-yo —su cuerpo empezó a arder— agshh... —mordió violentamente su labio inferior— na-nada.

Ambos hermanos continuaron con su pervertida acción hacia el menor. Todo empezó a tornarse más divertido cuando las presiones y apretones se volvieron más rápidos. Suerte tenían los tres de que aquella pareja estaba tan centrada en su relación amorosa que apenas se percataban de lo que sucedía en su presencia.

—Chicos, yo —dijo en susurro— yo me... —intentó controlar los gemidos que querían salir de sus labios.

El chico estaba perdiendo el control. El toqueteo de sus hermanastros hacía que en cualquier momento expulsara su esencia.

—Chicos —rápidamente detuvieron la acción—. Con su padre iremos a tomar la siesta, nos vemos mañana —los adultos se marcharon, dejando a los tres chicos solos.

—Y-yo debo irme —intentó levantarse, pero Hyunling lo volvió a sentar en la silla.

—Lixie...

—¿S-si? —nervioso.

—No hemos terminado aún, Lix.

El par de gemelos se apresuró a continuar toqueteando al menor. Un fuerte escalofrío recorrió su cuerpo al sentir que Hyunling se acercó a su cuello para succionarlo y lamerlo.
Claro que Hyunjin no se quedó atrás, y sin más metió toda su mano debajo de la delgada tela del bóxer del menor para empezar a masturbarlo rápidamente.

—¡Ahh! —el menor rápidamente tapó su boca con ambas manos—. Mhhh —se escucha con dificultad.

La respiración del menor empezó a ser más intensa por las acciones, más excitante fue para él sentir la lengua de Hyunjin recorriendo su clavícula mientras Hyunling saboreaba su cuello. Una sorpresa se llevó Felix cuando Hyunling empezó a desabrocharle la camisa rápidamente. Ambos hermanos se miraron y dirigieron la vista al menor, quien tenía la cabeza tirada hacia atrás por la excitación.

—No me quedaré con las ganas de follármelo —dijo Hyunling.

—Yo tampoco.

—¿Qué tan extraño sería que ambos folláramos a Lixie?

—N-no di-digan —¡ahh! —gritó al sentir que Hyunjin apretó su glande con el pulgar—. Ah-ahh... mhh —mordió su labio.

—Es que... —dudoso— a la mierda todo.

𝕃𝕠𝕤 𝔾𝕖𝕞𝕖𝕝𝕠𝕤 /𝙷𝚈𝚄𝙽𝙻𝙸𝚇 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora