—¿Así que tú y esos chicos son novios?
—¿Qué? No, chicos, yo y ellos no nos entendemos —suspira—. Estoy jodidamente confundido.
—Ahora ellos vienen hacia acá.
—Chicos, vámonos de aquí —sonrojado.
—Está bien —dicen al mismo tiempo.
Felix pasó todo el tiempo evitando a sus hermanastros hasta el final de las clases. Con sus amigos había planeado salir a comer algo en un restaurante cerca, pero como era de esperarse, sus hermanastros se colaron en la salida.
Aunque los amigos de Felix no parecían incómodos con la presencia de los gemelos, el más nervioso e incómodo era Felix, sobre todo al sentir las miradas y, de vez en cuando, los toqueteos de estos.
Ya fuera de casa, Seungmin y Han siguieron su camino, quedando Felix y el par de gemelos. Se miraron entre ellos y Felix se apresuró a entrar a casa y subir lo más rápido posible a su habitación. Intentó cerrar la puerta, pero fue detenido por el zapato de Hyunjin y la fuerza de Hyunling. Ellos entraron y juntaron la puerta, quedando frente al lindo pecoso.
—Ahora queremos que no digas: “¿Por qué no evitaste todo el día?”
—Yo... —sonrojado.
—Intentamos hablar contigo todo el día, pero simplemente nos ignoraste y seguiste en tu mundo con tus amigos.
—Es que... —nervioso— yo... me da vergüenza verlos a la cara.
—¿Por qué?
—Yo... ustedes... ayer —nervioso— nosotros...
—Tuvimos sexo —dice desinteresado.
—¡¿Qué ustedes qué?!
En ese momento la mamá entró de golpe a la habitación donde estaban los chicos. Un silencio y miedo llenaron el lugar. Resulta que la mamá estaba en la cocina cuando escuchó el escándalo al entrar los muchachos a la casa. Con curiosidad los persiguió, y al llegar arriba se percató de que habían dejado la puerta entreabierta. Se apresuró a escuchar la conversación, llevándose una gran sorpresa.
{VIEJA SAPA 👹}
—¡Mamá! —gritan los tres al mismo tiempo.
—Debí suponerlo. Con razón se han comportado extraño, con razón se miran raro, con razón se hacen comentarios extraños, ¡todo lo que han hecho es extraño! —alterada— Se suponía que debían interactuar de la manera correcta para aceptarse como hermanastros, no así —habla rápido.
—Mamá, por favor, cálmate —dice Felix acercándose.
—¡No se me acerquen! Estoy decepcionada de los tres. Fui una estúpida al creer que yo era la que estaba mal suponiendo cosas extrañas.
—Mamá, por favor —dice Felix con lágrimas corriendo por sus ojos.
—Señora Lee, por favor —dice Hyunjin.
—¡Cállense! No quiero ver a ninguno de ustedes, son una decepción —enojada.
—E-eres homof... —la mamá de Felix lo interrumpe—
—No, Felix, no lo soy —molesta—. Odio que me mientas, odio que ustedes me vean la cara de estúpida, odio que no tengan respeto ni por su padre —mira al par de gemelos—. No quiero saber nada de ustedes, no quiero verte la cara, hijo, ni siquiera a ustedes dos —se va del lugar y se encierra en su habitación.
—Yo... —seca sus ojos—.
—Lixie.
—Por favor, Hyunling, no te me acerques ni tú ni Hyunjin. Solo... solo quiero irme de aquí. Salgan de mi habitación, por favor.
—Pero... —Felix interrumpe a Hyunjin.
—Por favor —el par de gemelos obedece.
De los ojos de Felix brotaban lágrimas sin parar. Se sentía asco por haber sido así con su madre. El sentimiento de culpa lo consumía por completo, se despreciaba a sí mismo por cómo había actuado.
Preparó su equipaje con lo necesario mientras lloraba sin importarle que lo escucharan. Se le dificultaba respirar por la desesperación, enojo y tristeza, pero siguió con su plan.
A las 3:00 a.m. tomó algo de comida de la nevera y emprendió camino a pie hacia el aeropuerto. Durante el trayecto pensó si estaba bien lo que iba a hacer, pero no le dio importancia. Sus estudios y amigos quedarían atrás.
¡Sus amigos! Felix reaccionó rápido y mandó un mensaje de voz a Jisung y a Seungmin, inventando que iría de vacaciones por un tiempo. Luego siguió su camino.
El hecho de dejar a su madre y padrastro atrás no le importaba en ese momento, pero sus hermanastros sí. Realmente los quería, aunque no de la manera que sus padres esperaban.
Suerte tenía de vivir con comodidad, no le importaba gastar lo que fuera para dejar ir ese horrible sentimiento que lo dominaba.
—Un vuelo a Australia, por favor.
—¿Qué clase?
—La clase en la que esté cómodo, sin compartir asiento y en la que me den buena comida.
—¿Primera clase?
—Está bien.
—Su vuelo llegará en una hora, bienvenido a nuestra aerolínea —le entrega los documentos.
Pasada la hora, Felix entró al avión con una gran tristeza. Pequeñas lágrimas caían de sus ojos mientras caminaba hasta su asiento. Cerró la puerta extraña que tenía y se recostó en aquel cómodo asiento, mirando el oscuro cielo. Sus ojos se cerraron con lágrimas.
La voz de un chico lo despertó. Era un joven con uniforme que parecía genial.
—Buenos días, soy Jay y me encargaré de hacer su viaje cómodo y seguro —sonríe—. Aquí tiene el menú, puede escoger con total libertad.
—Muchas gracias, Jay. Me gustaría un capuccino latte grande con waffles decorados y un vaso de jugo de naranja.
—Enseguida, joven —dijo el chico y se retiró.
Felix no podía quejarse, lo trataron muy bien durante todo el viaje, tanto que en algunos momentos olvidaba sus problemas.
Al final del viaje, bajó del avión y fue a buscar sus maletas para luego ir en busca de algún departamento. Caminó con ayuda del GPS durante cuatro horas hasta que encontró uno que una anciana le ofreció. El precio era bueno para él, así que lo compró al contado sin pensarlo.
El dinero no le duraría para siempre, pero gastó solo lo necesario para empezar su vida lejos de los demás. Fue a un mercado cercano a comprar lo imprescindible y solo quería quedarse en su nuevo hogar a planear su vida.
—Sé que extrañaré a mi Hannie y a mi cachorrito —las lágrimas brotaron de sus ojos—. Realmente soy un asco —suspira—. Soy tu decepción, madre, soy lo peor —se fue a su habitación y se acostó, desahogándose.
Ya era de mañana y no tenía ánimo de levantarse. Quería quedarse acostado y dejar que todo pasara, pero sabía que así no solucionaría nada. Con pocas fuerzas se levantó para arreglarse e ir en busca de un trabajo que le diera dinero para mantenerse. Sí, aún tenía suficiente dinero para vivir siete meses sin hacer nada, pero no quería gastar todo sin conseguir empleo.
—Trabajaré y me esforzaré —suspira—. Simplemente quiero seguir adelante sin rendirme.
Pasados tres meses, Felix ya había conseguido tres trabajos: mesero y repartidor en una cafetería, y cajero en un restaurante. Aunque era difícil repartir el tiempo, quería seguir adelante. El dolor había desaparecido y estuvo en contacto con sus mejores amigos.
Estos le dijeron que en toda Corea lo estaban buscando por posible desaparición. Felix les pidió que no se lo contaran a nadie, pero el par de gemelos insistía constantemente.
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𝕃𝕠𝕤 𝔾𝕖𝕞𝕖𝕝𝕠𝕤 /𝙷𝚈𝚄𝙽𝙻𝙸𝚇
FanfictionTerminada >. ℕ𝕠 𝕤𝕖 𝕡𝕖𝕣𝕞𝕚𝕥𝕖 𝕒𝕕𝕒𝕡𝕥𝕒𝕔𝕚𝕠𝕟𝕖𝕤 Felix, no sabía que a su vida llegarían los gemelos hwang y mucho menos sabía que se terminaría enamorando de ambos hermanos. Quienes se supone que eran su nueva familia, son hermanastro...
