- ¿Sucedió algo contigo y la señorita Dupain-Cheng? – Preguntó Gabriel Agreste a su hijo que estaba sentado frente a su escritorio.
Aquella pregunta tomó completamente fuera de base al chico – Ehm... ¿no estábamos hablando de la próxima campaña?
-La señorita Dupain-Cheng forma parte de cada campaña desde que trabaja aquí, por lo que seguimos en el tema – Respondió Gabriel cortante – Entonces ¿pasó algo?
-No – Dijo él un tanto incómodo – ¿Por qué piensas eso?
-No hay que ser demasiado observador para darse cuenta de que tienes días sin salir a almorzar con ella, y solo los he visto hablando en las reuniones – Explicó el hombre mirando a su hijo – Creí que eran amigos.
-Lo somos – Reafirmó Adrien tratando de sonar lo más convincente posible – Es solo que hemos estado tan atestados de trabajo que no nos da ni tiempo de salir a almorzar juntos, pero no ha pasado nada.
-Eso espero – Dijo Gabriel severamente – Sabes que no tolero que los problemas personales invadan el área de trabajo, sabía que la señorita Dupain-Cheng era tu amiga de la escuela y no por eso la escogí, sino por su talento y potencial, espero que no me hagan arrepentirme de esa decisión – Finalizó el hombre mirando al joven a través de sus anteojos – ¿He sido claro?
Adrien asintió con la cabeza – Sí, padre... Le aseguro que las cosas entre Marinette y yo están bien, solo que no hemos tenido tiempo de convivir mucho los últimos días, ella trabaja duro en la próxima campaña y la semana de la moda.
-En ese caso me alegra saber que si se han mantenido alejados sea por trabajo – Respondió Gabriel devolviendo la mirada a su computadora – Ya te puedes retirar.
Adrien se levantó con intenciones de abandonar la oficina del hombre, sin embargo, antes de salir se giró para hablarle – Padre – Gabriel volvió a mirar a su hijo – Sé que hoy se cumple otro año de que mamá desapareció.
-No lo olvidé, Adrien – Respondió el hombre – De todas formas, la recuerdo cada día desde que desapareció.
Adrien no pudo evitar acercarse a su padre de nuevo y abrazarlo como pocas veces habían hecho en esos años, era cierto que tenían sus diferencias irreconciliables y que probablemente nunca entenderían al otro, pero cuando se trataba de Emilie Agreste la fibra sensible de cada uno afloraba y no podían parecerse más.
Gabriel se sorprendió por el gesto de Adrien ya que desde que había crecido se había distanciado un poco más de él, gracias a la etapa de rebeldía adolescente que por desgracia su hijo vivió, sin embargo, en ese momento volvió a sentir a aquel niño que lo recibía a diario del trabajo y que solo deseaba que lo cargara en sus hombros un par de minutos, no pudo evitar devolverle el abrazo, estaban en silencio, pero ese gesto decía más que mil palabras.
Ambos hombres se separaron y Gabriel fue el primero en hablar – Tu madre estaría orgullosa del hombre en el que te estás convirtiendo, Adrien.
El joven rubio tuvo que bajar la cabeza al escuchar esas palabras, no se sentía precisamente orgulloso de si mismo en ese momento – No creo que mamá esté orgullosa de que su hijo esté engañando a su novia con otra chica a la que no es capaz de confesársele por completo, y de que, además, esté tratando de quitarle el miraculous a una chica aparentemente buena – Pensaba el chico sintiéndose realmente mal.
- ¿Adrien? – Dijo Gabriel al ver el cambio de actitud de su hijo – ¿Estás bien?
-Ehm... si padre – Respondió el joven rubio girándose para caminar hacia la puerta – Tengo varias cosas que hacer, nos vemos luego.
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꧂𝓜𝓲 𝓔𝓷𝓮𝓶𝓲𝓰𝓸 𝓐 𝓐𝓵𝓰𝓸 𝓜𝓪𝓼 𝓠𝓾𝓮 𝓔𝓼𝓸꧂
FanfictionParís, ciudad de las luces que guarda los secretos de sus ciudadanos, y de su protectora, Ladybug, quien guiada por su mentor no dejará que Hawk Moth cumpla su cometido, por medio de su secuaz y el mayor enemigo de la heroína, Chat Noir.
