—¡Dios!
—¡No!
—¡No puede ser!
La multitud se acurrucaba entre sí, empujada por el miedo, sus ojos clavados en las imponentes figuras que avanzaban con pasos de acero. Golems de color negro, deformes, babeando un líquido viscoso y oscuro que parecía quemar la tierra a su paso.
Desde el cielo nublado, un hombre reía a carcajadas montado sobre un wiver de escamas negras.
—¡Jajaja!
Su voz resonó como un trueno burlón sobre los ciudadanos, que apenas podían alzar la vista del suelo. En lo alto, su silueta parecía una sombra enviada por los mismos dioses para castigarlos.
Uno de los héroes al frente apretó la empuñadura de su espada con impotencia. La hoja temblaba en su mano.
—¡Se retirarán otra vez!
—¿Por qué? ¿Por qué nos pasa esto? ¿Cuál fue nuestro pecado?
—¡Moriremos sin lograr nada!
Los ojos de todos se alzaron al cielo, donde las nubes rugían como bestias.
Rumble. Rumble.
Desde allí, un hombre descendía con paso lento pero firme. Su cabello rojo sangre caía como una llama silenciada sobre un traje completamente blanco. Su rostro estaba oculto tras una máscara que cubría la mitad superior, dejando solo sus labios expuestos, curvados en un gesto de asco. Nos miraba como si fuéramos insectos que se atrevieron a volar sobre su mesa.
Los golems avanzaban con pasos mecánicos.
Track. Track.
Cada paso quebraba ramas, piedras, huesos. Los soldados, que una vez habían mostrado valor, ahora temblaban como hojas. Algunos dejaron caer sus armas, otros retrocedieron involuntariamente, y no faltaron quienes se arrodillaron entre lágrimas, abrazándose unos a otros mientras rezaban sin fe alguna.
Los ojos de los ciudadanos buscaron con desesperación a los héroes.
Una espada negra como la noche.
Una varita que chispeaba con magia contenida.
Un lobo joven enloquecido por la furia.
Un asesino con ojos vacíos.
Un torturador inmóvil como una estatua.
Un príncipe con la mirada fija en el enemigo.
Un elfo dorado que apretaba los dientes.
Frente a ellos se encontraba él. La causa. El inicio de la pesadilla.
—Jeje… ¿no eran valientes?
—¿Qué les pasó?
—¿Tienen miedo ahora?
—¡Kejeje! ¡Van a morir! ¡Kejeje!
Los magos oscuros, ocultos entre sombras, reían observando la escena. Sus ojos brillaban al ver los rostros deformados por el terror. Se relamieron los labios como si ya saborearan la desesperación.
Los soldados no podían soportarlo. La moral se quebraba como cristal. Las piernas flaqueaban, los gritos se convertían en sollozos. La esperanza, que una vez ardió como antorcha, se apagaba poco a poco.
Un puño se cerró con fuerza.
El acero crujió bajo la presión.
—Maldito…
Todo había ido bien.
La tribu león y la tribu oso estaban siendo contenidas. Habían luchado por horas, incansables, con heridas, sí, pero sin bajas. El amanecer parecía próximo, y el triunfo casi seguro.
Hasta que llegó él.
El bastardo con la máscara, montado sobre un wiver. El demonio que arrasó el noroeste. Cuando intentó alzarse contra él, una fuerza lo detuvo. No era magia. Era otra presencia. Más abrumadora, más sofocante.
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Soy Basura
FanfictionSon pequeñas historias que quizás desarrolle más adelante! Espribro la base para no perder la idea ❤️ Desesperación, tragedia, romance? Porque no! Habrá un poco de todo, también algunas pequeñas historias paralelas a mis fic's . . Mini fic's de la...
