—Abuelo Ron, ¿por qué no podemos ver al humano?
Raon miró con ojos grandes y brillantes a su abuelo postizo. Hong y On estaban igual de preocupados, sus colitas agitándose nerviosas.
Ron suspiró. Se agachó, tomó a los tres y los cargó lejos de la puerta sellada.
—El joven maestro no se siente bien. Deben esperar un poco más.
Fue hace poco. Muy poco.
Cale había regresado a la finca como una tormenta: sin aviso, sin palabras, con los ojos abiertos de par en par y respiración entrecortada. Una desesperación brutal lo envolvía. Salió corriendo de la residencia subterránea sin que nadie pudiera detenerlo.
Y al llegar, sin decir una palabra, solo miró a su familia.
Después corrió directo a la habitación de su madre y se encerró.
Desde entonces, no había salido.
Ron dejó a los niños en la cocina y se dirigió a la sala principal. Ahí ya estaban reunidos Deruth, Violan, Eruhaben, Choi Han, Alberu, Rosalyn, Beacrox… todos con rostros sombríos.
La tensión se podía cortar con una espada.
—¿Aún no ha salido el joven maestro Cale? —preguntó Rosalyn.
Ron negó con la cabeza.
—¿Qué pudo haber pasado...? —murmuró Deruth, mirando hacia el pasillo con desesperación—. ¿Qué vio para encerrarse así?
Silencio.
Eruhaben, que acababa de llegar tras ser llamado con urgencia, frunció el ceño.
—¿Qué hay en esa habitación?
Todos guardaron silencio. Deruth, con un suspiro pesado, se dejó caer en el sofá.
—Es la habitación donde se guardan las cosas de Drew... la madre de Cale.
Eruhaben abrió los ojos, comprendiendo al instante.
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— "¿Qué demonios...?"
Sus pupilas marrón rojizo se movían frenéticas, reconociendo lentamente su entorno. Estaba en una habitación lujosa, demasiado familiar. La cama era suave, la tela de las cortinas... igual a aquella vez.
Toc, toc.
—Joven maestro Cale, es hora de comer.
Ron entró con una bandeja. Se detuvo al ver el rostro de Cale.
El joven lo miraba con los ojos muy abiertos, como si acabara de despertar de una pesadilla. Lágrimas bajaban por sus mejillas sin que él lo notara.
—Ron...
—…Sí, joven maestro.
De pronto, Cale se levantó. Lo tomó por los hombros, lo miró como si necesitara confirmar que era real… y luego salió corriendo.
Salió de la habitación. Ignoró la casa de cinco pisos, ignoró a todos los sirvientes que lo llamaban, ignoró a los caballeros.
Corrió.
Corrió hasta llegar a la finca Henituse.
Entró. Y allí estaban: su padre, Violan, sus hermanos. Comiendo juntos. Familia. Calidez.
Y Cale… lloró.
Lágrimas gruesas se deslizaron por sus mejillas. Todos se levantaron de golpe, alarmados. Pero él no se detuvo. Corrió a la habitación de su madre y se encerró.
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Soy Basura
FanfictionSon pequeñas historias que quizás desarrolle más adelante! Espribro la base para no perder la idea ❤️ Desesperación, tragedia, romance? Porque no! Habrá un poco de todo, también algunas pequeñas historias paralelas a mis fic's . . Mini fic's de la...
