Advertencia : Leer con precaución escena de intento de abuso.
Acaricio el collar y después de pensarlo brevemente me lo ato. Omer se marcha con la cabeza baja. Con mi juicio alterado, mi sueño se ha perdido. Me establezco en un pequeño tronco que está a la par de la carpa. La luz de algunas fogatas aún me acompaña. Recuesto mi cráneo en mis brazos.
No sé lo que estoy haciendo.
He perdido el rumbo de mis ideales.
Quizás si ese día no me hubiera separado de Baltazar, no estuviera con incertidumbre de lo que pasara.
Él me habría escondido. Lo sé.
Sabas no me matará. Por lo momentos. Pero la emociones que se están manifestando por él, lo harán.
Es peligroso y unilateral. Y no hay más condena que amar sin recibir.
—Señorita Aisha...
Elevo mi vista al oír que alguien me llama. Es Mauro. Su cabello negro está revuelto y sus ojos azules parecen zafiros brillantes. Me sonríe, pero noto que se pasa la mano por su cabello repetidamente. Inquieto.
No puedo evitar reírme, porque me causa mucha ternura. Él siempre me ha causado ese sentimiento, igual que su hermana. Los dos son tan angelicales.
Si papá y mamá, no hubieran fallecido, desearía haber tenido unos hermanos como Celina y Mauro. Los protegería de todo lo malo.
Aunque no son mis hermanos, siento apego por ellos. Es tan difícil no sentirlo. Creo que aunque me quisiera ir, hay muchas cosas que me dolería dejar atrás. Y eso me hace dudar, dudar de que haré cuando Sabas rompa el vínculo.
—Mauro ¿que pasa?
Miro con expectación a Mauro, aguardando. Pero él solo me mira, vehemente, como si no pudiera apartar sus ojos de los míos.
Carraspeo.
Sus mejillas se enrojecen, aguanto mi risa. Es que es tan lindo, que dan ganas de acariciar sus mofletes.
Una repentina brisa azota mi pelo. Acomodo mi cabello detrás de mis orejas. Parpadeo, cuando observó que Mauro se ha acercado, hasta casi chocar con mi rostro.
—Yo...—traga ruidosamente. Él está muy nervioso y no entiendo el porqué. —No se como explicarme...pero siento una gran devoción y agradecimiento por usted. El que se arriesgará para salvarnos es algo tan significativo para mí y Celina. Es algo que nadie más ha hecho por nosotros. —Sus pupilas azules se dilatan. —Cuando nacimos nuestros padres nos separaron, no hemos tenido la mejor infancia, creo que lo único bueno qué hay es que lo tenemos el uno y el otro. Pero jamás pensé que alguien como usted se arriesgaría por nuestro bienestar. La admiro y creo que nunca podré pagar la deuda que tengo con usted, Aisha.
Mauro saca un objeto detrás de su espalda. Sus manos tiembla. Mi corazón late con un sentimiento apacible. Cálido.
—Se que fueron varios días de ello y no había encontrado la oportunidad de hablarlo, pero si algún día necesita de mi, estoy dispuesto a entregarle mi vida. —Él pone en mis manos un frasco lleno de cientos de luciérnagas. Una lámpara. —Deseo que esta lámpara la acompañe por donde sea que camine y que siempre su camino brille de luz, si algún día se apaga se lo volveré a llenar.
Sus labios se extiende en una delicada sonrisa. Genuina. Suave. Rápidamente, sus preciosas palabras me provocan ganas de llorar. Nadie me había expresado su agradecimiento de una forma tan bonita. Toco mi pecho, cuando lo siento, rebosante.
Mauro es una estrella, una estrella que brilla con intensidad.
—No lo hice porque esperara algo a cambio...lo hice porque así lo quería. —Una lágrima brota de mis ojos. No puedo evitarlo. El solo pensar que quizás yo hubiera huido ese día, ellos no estarían aquí. Hoy lo sé con certeza, tome una buena decisión, a pesar de sus consecuencias.
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Gaelania
FantasyTe has preguntado alguna vez, si... ¿existe otro mundo a parte del planeta tierra? Aisha, odia todo lo que tenga que ver con su mundo; la tierra. Su mente siempre busca viajar a otro lugar, donde las personas no sean tan manipuladas por los estereo...
