Sabas
Miro sin interés a la niña, sus pies cuelgan de una rueda grande que obtiene y derrama agua. Ella está taciturna. Hay veces en las que habla mucho y otras en las que apenas se agita.
Su aparición se ha vuelto normal para mí.
Cuando por primera vez la vi, fue cuando caí en el sueño profundo en el que me dejé acorralar.
¡Maldito, Irán!
Me pareció exótico, sobre todo su aspecto. En Gaelania no existía personas con eso color de cabello. Rubio. Su melena rizada, larga, le llegaba hasta su cintura. Mis manos hormiguearon, queriendo...tocarlo.
Me enfurecí conmigo mismo. ¡¿Cómo podía perder mi valioso tiempo en algo así ?! Entonces ella me miró. La estudie, mucho, sus...rasgos eran demasiados atrayentes para cualquier ojos que la vieran. Sus labios delgados, su nariz respingona, la piel tersa y blanca. Pestañas rubias y pupilas celestes claras.
Celestes...
Mi cuerpo se tensó. Estreché mi boca.
Ella es una humana.
Desde que lo note, la ignore aunque ella me gritara. La niña asumió que yo no la veía, así que ella solo rondaba a mi alrededor. Murmurando. Pero esta vez no había pronunciado nada. El entorno estaba completamente silencioso. No es que me quejara. Tenía mucho que pensar.
Mi venganza aún no se llevaba acabo y estaba desesperado por destruirlos. Haría que suplicaran, que se lamentarán de habernos conocidos.
Irán y Milena, pagarían con creces el hecho de hacernos daño.
Sobre todo ella que comenzó absolutamente todo. Si padre...
—Extraño a mami y papi...—La vocecita de la pequeña interrumpió mis pensamientos. Llora—Ya no quiero estar aquí —Moquea, se voltea viendo el cielo, sus pupilas están llenas de lagrimas. —Por favor...por favor mami, papi...podrían venir por mi... por favor vuelvan...por favor...
La niña continúa por un buen rato llorando y suplicando, pero pronto se rinde cuando sus ruegos no son escuchados.
No entiendo porque pide algo que jamás será cumplido, desde que alguien muere, no puede volver a la vida. No hay ningún ser que vaya contra esas leyes.
Ella se echa su melena hacia atrás y se limpia sus ojos, y como si nada sonríe. Sus diminutos pies caminan hasta estar a mi lado. Me muestro indiferente y siento como ella se dispone a jugar con mi pelo. A la pequeña le gusta mucho mi cabello blanco. Sus dedos trenzan mi pelo. Me siento ridiculo, pero no digo nada.
Sé que esto es un sueño.
No soñaba con la pequeña desde que Satis me despertó.
Hasta ahora...
Satis...
Suspiro.
Hago una mueca cuando la niña me jala un mechón de mi pelo. Esta vez contra todo pronóstico me levanto furioso. La pequeña abre los ojos estupefacta.
—¿No eres una esta...
—No te quiero en mis sueños otra vez. Vete. Lárgate donde nunca te pueda ver. —Alzó mi voz, pero ella solo me observa. —¡¿Me has escuchado?!
—¿Porqué?
—¿Qué?
—¿Porque debería irme? ¿Eres dueño de este lugar? —La pequeña camina sin mostrar ninguna pisca de intimidación. Cualquiera de mis soldados ya estaría rogándome perdón.
ESTÁS LEYENDO
Gaelania
FantasíaTe has preguntado alguna vez, si... ¿existe otro mundo a parte del planeta tierra? Aisha, odia todo lo que tenga que ver con su mundo; la tierra. Su mente siempre busca viajar a otro lugar, donde las personas no sean tan manipuladas por los estereo...
