—¿Qué piensas? —le pregunta Stanley a Xeno con la mirada fija en los protagonistas de la historia.
El científico se toma un momento para pensar en su respuesta. Conoce a Senku desde hace varios años y está gratamente sorprendido de ver que el intelecto del chico no ha hecho más que crecer con el tiempo. Aunque no lo conoce a un nivel personal, está claro que Senku es una de las mejores garantías para que la humanidad sobreviva tras la petrificación. Estuvo contando los segundos durante tres mil setecientos años, eso es algo que solo alguien como Xeno haría y se considera a sí mismo una persona sin comparación, por lo que tiene que darle crédito al joven científico.
Asimismo, no puede evitar fruncir el ceño ante la idea de estos niños convirtiendo la situación en un inocente juego. Xeno está bastante seguro de que, al mismo tiempo, en Estados Unidos, él mismo está trabajando para traer de vuelta la civilización. Sin embargo, a diferencia de su contraparte japonesa, sus planes son más ambiciosos. Con todo el conocimiento que posee, Xeno fácilmente podría ser considerado el rey del nuevo mundo en la era de la petrificación. Solo necesitaría su cerebro y a Stanley para construir una sociedad y coronarse como gobernador.
—Es bastante inteligente —comienza diciendo—, pero no es más que un niño. Los dos lo son. Solo basta con que despetrifiquen a la persona equivocada para que el juego termine.
Stanley asiente con claro acuerdo. Ambos observarán con interés, pero no dudan que el protagonismo de Senku no durará mucho. Y, si por algún casual los niños consiguieran superar los obstáculos que inevitablemente encontrarán, entonces... Bien tendrían que doblegarse ante Xeno o enfrentarlo.
—¡Vamos! ¡Lee el siguiente! —insiste Taiju— ¡Quiero salvar a Yuzuriha!
La chica se ríe y Senku bufa. Ukyo toma el relevo para leer.
Taiju aparece corriendo por el bosque cargando una cesta repleta de hongos, hojas y un animal. Ahora el chico está cubierto de una ropa similar a la de Senku. Llega al lugar de la especie de "cabaña" para reencontrarse con Senku.
—Que increíble cantidad. ¿Taiju, cómo puedes tener este nivel absurdo de resistencia, bastardo?
Magma resopla con disgusto.
—No es la gran cosa —espeta cruzándose de brazos—. Os sorprendéis con lo más mínimo.
—No puedo evitar preguntarme qué ha estado comiendo Senku hasta ahora —murmura Lillian con una expresión preocupada.
—Bueno, Senku apenas puede cargar con las bolsas desde el supermercado a casa, mucho menos cazar o recolectar con sus propias manos —dice Byakuya—. Pero es un chico inteligente, sé que puede valerse por sí mismo —expresa con orgullo.
Taiju rió orgulloso de su recolecta, pero una vez se recuperó vió impactado a Senku separar todos los materiales que recolectó en dos cestas diferentes apenas se sentó.
—¡Amanita virosa, venenoso! ¡Hypsizygus marmoreus, comestible! ¡Amanita muscaria, venenoso! ¡Puedes ver claramente que no son buenos si parecen setas de Mario! ¡Artemisa, comestible! ¡Acónito! ¡¿A quién quieres matar, idiota?! —Senku nombraba y clasificaba todas las cosas que trajo Taiju para al final hacer unas brochas y ponerlas al fuego.
—Dios mío, Taiju habría muerto el primer día —dice Ryusui con diversión.
—¡Olvídate de él! ¡Yo habría muerto el primer día! —exclama You boquiabierto— ¡¿Cómo iba a saber que la seta de Mario es venenosa?!
—Hay más en la cesta de venenosas que en la de comestibles —dice Yuzuriha con una gota de sudor—. Pobre Taiju...
—¡¡De... Delicioso!! ¿Con qué lo has condimentado? —dijo el musculoso mientras comía con entusiasmo un pedazo de carne y una brocheta.
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Hado | Watching Dr. Stone
Hayran KurguToda la humanidad sobre la superficie de la Tierra comparte un sino en común: petrificación. Es un destino inamovible, pero con una pequeña ayuda del futuro, Senku y los demás se asegurarán de estar preparados para lo que les espera. Watching Dr. St...
