Capitulo 7. Adiós

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Monoma Neito

Era extraño como las cosas cambiaban de un momento a otro, hace menos de una hora estaba con Shinso saliendo del restaurante y ahora lo tenía en mis brazos en la intimidad de mi cama.

Desde que Shinso había olido mi aroma se mantenía muy cerca de mi y con la vergüenza reflejada en su rostro me pidio permiso para acercarse a mi cuello, pero para algo así debíamos estar lejos del ojo público, por eso le sugerí mi casa ya que estaba más cerca, así termine en esta situación.

Shinso mantenía su rostro pegado a mi cuello mientras rodeaba mi espalda con sus largos brazos, nunca me había percatado de la diferencia de tamaño que teníamos el y yo.

Shinso media aproximadamente 1.80 y yo tan solo 1.68, la diferencia era grande, por lo que me sentía tan pequeño a su lado.

–Hoy es una día difícil, ¿Cierto?–acaricio sus cabellos en un suave masaje y el me aprieta más a él.

–Si, hoy es el aniversario de mi hermana –responde adormilado –no quiero estar solo ...hoy no...

–Tranquilo, puedes estar aquí.

Continuó acariciando su cabeza hasta que se queda dormido, su agarre se afloja y puedo levantarme.

No era mi intención dejarlo solo, pero debía hacer algo, así que lo acobijo y salgo de mi cuarto, a la salida me encuentro con una Uraka curiosa.

–Fue ni imaginación o hace rato entraste con Shinso –ella me ve expectante pero solo llevo mi dedo a mis labios en señal de que no haga ruido.

Ella me obedece y baja las escaleras conmigo.

–Uraka, me das unas flores de tu jardín.

La castaña acepta con gusto y vamos al jardín para cortar las flores más bonitas, ella había hecho un increíble trabajo cuidando de aquel lugar , mi madre se sentiría orgullosa de verlo.

Cuando el día llega a su punto máximo regreso a mi cuarto, Shinso aún dormia y se veía tan tranquilo que me apenaba despertarlo, así que con leves movimientos lo voy sacando de su mundo de sueños.

–¿Que hora es?

Es lo primero que pregunta y le digo que apenas eran las 3 de la tarde, el se levanta un tanto aturdido.

–Vamos al cementerio –le digo, no era opcional, era algo que haríamos si o si, Shinso quiere negar pero ve el ramo de flores que tenía en mi mano, Uraka lo había decorado con un liston rosa, por lo que las rosas blancas llegaban a asemejar más un ramo de novia–debemos visitarla.

El trayecto al cementerio fue muy silencioso, cada quien iba en sus propios pensamientos, el silencio no era molesto, incluso podia decir que era agradable.

Al llegar al lugar veo que Shinso no tiene idea de a dónde ir y me confiesa que desde su entierro no la había ido a visitar.

Al buscarla entre todas las lápidas, la encontramos, aunque tal fue mi sorpresa al ver el lugar descuidado y abandonado, aquello estruja mi corazón, ni siquiera sus padres y supuesto esposo la habían visitado.

Shinso se ve tan culpable al quitar el polvo de la lápida y más dolor al leer el epitafio;

"Fuiste lo único que ilumino mi vida"

Me arrodilló al lado de Shinso y le ayudo a limpiar el lugar, al terminar le entrego el ramo.

–Cuando mis padres murieron me negué a visitarlos en el cementerio, sin embargo,  mi hermano siempre me traía a rastras, me decia que debía enfrentar mi perdida y hablar con ellos, es importante que no sientan olvidados, habla con ella.

Creí que Shinso se negaría a ello, pero deja el ramo frente a la tumba y reúne el valor para hablar.

–Hola Eri, lamento no haberte visitado antes –se arrodilla frente al pedazo de piedra –no vine solo, me acompaña Monoma, el y yo nos casaremos pronto, así que me gustaría presentartelo formalmente –aquello no me lo esperaba, pero me coloco a su lado.

–Un placer Eri, Shinso no habla mucho sobre ti, pero no hace falta por qué se que te ama mucho.

Mi prometido aferra sus manos a sus piernas flexionadas y agacha su cabeza.

–Perdon Eri, se que son palabras vacías para ti, pero perdóname, perdóname por no haber hecho nada por ti, por fallar como tú hermano mayor...

Puedo escuchar los sollozos de Shinso, eso era bueno, drenar las malas emociones, hacer catarsis, enfrentar lo que uno lleva consigo.

La lápida queda limpia y con flores sobre ella, al ver que Shinso necesitaba un momento a solas, me dirijo a la salida, los hermanos debían arreglar sus problemas, en lo que Shinso está con ella, aprovecho a ir a una cafetería cercana y compro un té helado y un licuado.

Me quedo esperando en la entrada del cementerio, no sabía bien  que había pasado entre ellos, ya que el nunca compartio nada de su hermana conmigo, lo único que sabía era lo que estaba en periódicos y mis deducciones.

Eri se había quitado la vida un 18 de diciembre, se dice que se lanzó de un puente y que tenía siete meses de embarazo, sin embargo la familia se negó a enterrarla con su bebé. Las declaraciones que dió Shinso ante la prensa fueron pocas, pero siempre respondía; "ella sufría de depresión y el embarazo la llevo a un estado de estrés muy alto".

La fachada que quería dar su familia sobre que había sido asesinada por LO no pudo ser sostenida, no había ni una prueba y para no afectar su imagen ante el descuido a su hija y el maltrato del esposo decidieron dejarlo como un caso de depresión.

Seguramente para Shinso fue difícil mentir ante las cámaras si sabía la verdad de todo.

Pasan unos minutos y lo veo, él  viene hacia mi, lucía como desastre andante, pero juro que pude ver un nuevo brillo en su mirada cansada. Su pantalón estaba algo sucio por el polvo y su rostro delataba las lágrimas que recién habían caído.

–¿Hay una cafetería cerca de un cementerio?

Pregunta Shinso sorprendido al recibir su bebida.

–Claro que si, te sorprendería la cantidad de gente que recurre a una bebida dulce después de ir al cementerio.

–Buena estrategia de venta–y ambos caminamos fuera del lugar, era cómodo estar juntos, Shinso parecía más accesible a estar a mi lado y ya no se veía tan enojado, aunque si pensativo.

–¿Está todo bien?

Pregunto con la intención de indagar más en su estado de ánimo y por qué quería iniciar una conversación. Estábamos a una semana de ir al registro civil, no haríamos una boda tradicional ni nada por el estilo, tan solo nos presentaremos con dos testigos y unos anillos que el mismo Estado da, era interesante ver como un gobierno había asesinado el romance, por lo que muchos negocios dedicados a bodas fueron a bancarrota hace años.

–Si, me siento mejor...gracias a tí –no esperaba que me agradeciera, así que me siento un tanto feliz de haber ayudado en algo, Keigo siempre me dijo que un Alfa con problemas requería de mucha ayuda, al ser tan orgullosos nunca lo externaban por lo que en ocasiones requerían de un empujoncito.

–Eso es bueno.

–Monoma–Shinso toma mi mano y hace que me detenga para verlo, aquello me genera un mal presentimiento, su tono de voz era mismo que usaba para decirme que no quería nada conmigo –Yo quiero que sepas que no volvere a ver a la Omega con la que estaba –aquello rompe algo en mi, había olvidado la existencia de esa mujer–ella me hacía mucho daño...no fue mi decisión dejar de verla, pero agradezco que por si sola se aparte de mi camino...yo quiero tener una vida tranquila...visitar a mi hermana me ha dejado en claro que ella ya no está y que no hay nada que yo pueda hacer para remediarlo.

Shinso refuerza el agarre en mi mano y se acerca a mi, deposita un suave beso en mi frente.

–Ella estaría feliz de saber que seguirás adelante –el asiente de acuerdo y seguimos caminando tomados de la mano, era grato sentir esa tranquilidad.

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"Ella no regresará"

-Saturno55

El Dia Sin Aroma Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora