Capitulo 24. Bajo mis reglas

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Touya Todoroki

Mi idea era venir a ver a mi padre Keigo, hablar con el, pero sin tocar la puerta de su oficina escucho una discusión entre Endeavor y el, no quería ser un chismoso, pero escuche mi nombre

–¡¿Por qué no lo apoyas?!, El también es tu hijo.

–Esta lastimando a su hermano menor, mira que traicionar la confianza de su cuñada y aparte salir con que estará con un Beta, en toda la vida familiar de los Todorokis, ningún alfa u Omega había hecho algo así...es considerado impuro ...y lo sabes.

No sé que pasó con exactitud adentro, pero escuche un golpe, un objeto fue estrellado a la pared.

–¡Que estupidez dices!, Ahora sí es tu hijo, ahora sí es un Todoroki, desde que llegué siempre lo has hecho a un lado y en cuanto a tu pequeño hijo, déjame decirte que el tampoco es un santo, Momo buscaba comprometerse con Touya y Shoto se arrastró ante ella, tu hijo menor le quitó a su hermano su prometida.

Otro ruido escucho, siempre supe que ni padre Keigo era de temer cuando estaba enojado..

–Sabes que, olvídalo, yo lo apoyaré, el no te necesita, se ha cuidado solo desde hace años, por qué desde que murió su madre fue como si tú también te hubieras muerto ...

Me alejo de la puerta y veo a mi padre sorprendido.

–Perdon Touya, olvide que teniamos una reunión –el me toma del brazo y me saca de aquel lugar.

Tal vez lo que dijo era cierto, hace mucho que era un huérfano de ambos padres, solo que yo era tan necio al pensar que Enji algún día se acordaría que tenía 4 hijos.

Al estar solos, vemos el itinerario del mes, los números estaban en nuestra contra.

–Sabes, respeto los métodos de competencia leal, pero es hora de hacerlo a mi modo.

Mi padre me ve con cierta decepción, pero ya estaba harto de jugar al bueno, mucho tiempo sin reglas y una figura de autoridad me llevaron a vivir entre pandillas y casas de apuestas. No era del todo un santo, pero era bueno cubriendo mis huellas.

–Solo no mates a nadie –y el se recuesta en su asiento, acepta mi decisión.

–Lo prometo.

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Llamar a mis viejos conocidos no fue difícil, mucho menos sumar a más, Tomura no era tampoco lo que aparentanba, el olor a las calles y las malas costumbres eran difíciles de ocultar, ahora entendía la razón del por qué me atraía tanto, conocia los suburbios más bajos y altos como yo.

–Hola primo–la verdad no me gustaba verlo, toda la familia de mi madre se parecía entre ellos, pero eso sí, eran muy influyentes.

–De verdad debes estar desesperado para pedir mi ayuda–responde sínico Geten.

El se sienta, la mesa era redonda y las paredes gruesas.

–Asi es, muy desesperado.

En  poco tiempo llega el resto, entre ellos estaba mi esposa, Toga, la cual era muy intimidante si le dabas un cuchillo, un rubio el cual podía deducir que era el tal Twice y una recomendación de Tomura; su abuela Nana Shimura, fiel activista del derecho de Betas y una mujer de temer pese a su edad.

–Necesito su ayuda para ganar las elecciones.

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Era el día del último debate, después de esto como candidatos teníamos prohibido acercarnos a los votantes, en un sentido de propaganda.

El Dia Sin Aroma Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora