Capitulo 2. Compromiso

691 71 15
                                        


Hitoshi Shinso

"Ya tienes al Omega"
-Dictadora

Leo el mensaje que me envió mi madre y apago el teléfono, no quería saber nada de ella, ni de mi padre. Sabía que debía tener un Omega para seguir libre, por ello adrede llegue al final para ahorrarme todo el proceso, no era exigente, solo quería un Omega que firmara el acta de matrimonio y si quiera dinero, se lo daría. No tenía intención de mezclar emociones y matrimonio, eso sería un dolor de cabeza y mi paciencia era poca.

–Espera, mínimo podemos hablarlo–me detengo antes de llegar a recepción, el chico rubio parecía enojado.

–¿Que se debe hablar?, Iremos al registro civil, firmaremos y ya.

Digo exponiendo lo obvio.

–El mes de cortejo –dice el Omega y me muestra una hoja, era la información que se nos dió a la hora de recibir la notificación sobre nuestra situación–aqui dice que una vez que se haya elegido una pareja en la casa de citas, debe haber un mes de interacción para convivir y afianzar lazos entre el Omega y Alfa.

Miro las hojas con aburrimiento y una libreta con los nombres de omegas.

–Eres Monoma Neito, ¿Cierto?–el asiente sin bajar la hoja–tu y yo queremos lo mismo, no ser encarcelados, evitemos ese proceso cursi y seamos practicos.

Aquel rubio me ve de mala manera y niega.

–Prefiero ir tres años a la cárcel, antes que casarme con un Alfa tan apático que no dará el mínimo esfuerzo en este matrimonio.

Yo tan solo ruedo los ojos.

–¿Cuánto quieres?

Pregunto, mis padres siempre me dijeron que todos tenían un precio.

–¿Que? –el Omega parece ofendido y me toma del cuello de forma agresiva–no quiero tu maldito dinero, si quieres hablar de cantidades, yo tengo más que tú.

–Estas de broma, ¿Cierto?

Era de conocimiento general que por más rica que fuera una familia, el Alfa siempre se llevaba la mayor parte de las herencias familiares, ya que el Omega estaría sujeto a las riquezas de la familia de su esposo.

–Mis padres fundaron Kats-fashion y mi hermano y yo somos dueños 50/50, así que no me vengas con tonterías como esa.

A esta altura me preguntaba si el rubio de los ojos rojos me querría cambiar a su Omega, la castaña parecía más dócil y no pasó desapercibido su letrero de "Estoy en bancarrota".

–Como quieras, pero debes entender de una buena vez que no estoy interesado en mantener una relación amorosa contigo, solo quiero cumplir los requisitos del Estado.

Monoma parece decepcionado, pero para mi suerte ya no dice nada, tan solo escribe algo en la libreta y me extiende un cacho de hoja.

–Te veo ahí a las 6 de la tarde, no faltes –y se va sin más, dejando la dirección de una cafetería.

–Es un nerd–conocia esa cafetería a la perfección, vendían café si, obviamente, pero también tenía una biblioteca con acceso ilimitado a los clientes.

Un poco más conforme, lleno el formulario y dejo mi registro donde tanto el y yo quedamos comprometidos ante el Estado, el señor de la recepción toma mis datos y le dice algo a un policía que estaba cerca.

Era obvio que si no salía con un Omega, me llevarían escoltado a prisión en ese mismo instante. El policía asiente y me deja salir.

Ya fuera de aquél lugar recibo otro mensaje.

"Mi esposo viajo"

Y con una extraña sensación en mi pecho, voy a un lugar ya conocido.

---

Creci en una familia muy tradicional, mi hermana y yo eramos hijos de políticos, la ideología que predominaba en sus partidos era la supremacía del Alfa, así que al presentarme como uno, mis padres no dejaron de llenarme la cabeza con estupideces, sin embargo, nunca pude ver de manera insignificante a un Omega, no cuando mi hermana era una, yo la amaba, y mucho, Eri era la niña más linda y pura del mundo.

Lamentablemente mis padres solo buscaban casarla con un Alfa de poder, así que a sus 19 años la comprometieron a un senador que era varios años mayor que ella.

Con el tiempo pude ver qué aquel hombre la lastimaba y humillaba, y pese a mi gran amor por ella, nunca pude defenderla, era imposible cuando todo nuestro contexto social veía bien aquello y cuando intentaba hacerle frente, mi padre siempre me golpeaba.

A los 21 años mi hermana se quitó la vida, ella estaba harta de todos; de su marido, de sus padres, de su hermano incapaz de defenderla.

Aquello dejó una huella en mi, y dos cosas predominaron, dos ideas contra puestas, por un lado veía a los Omegas con devoción por qué mi hermana había sido una y por otro lado sentía odio, por qué así me lo habían enseñado mis padres y por qué eran débiles para defenderse de los abusos.

Por esa razón siempre rechazaba estar en relaciones emocionales, era un terreno peligroso para mí, sin embargo conocí a alguien que no me era indiferente.

–Asi que Shinso se casa–Una hermosa Omega toma mi mentón y me obliga a bajar la mirada para verla–ya eres todo un hombre, ojalá hubiera estado disponible.

Yo tomo su brazo con cierta brusquedad y veo con asco el anillo que tenía en su dedo.

–Puede ser así, tan solo divorciarte...–ella niega y lleva su mano a mis labios, restregando ese metal en mi piel.

–No, claro que no, mi esposo es muy rico y poderoso, en cambio tu y tu familia no le llegan a los talones.

–Momo...–aquella Omega me volvía un ser sin razón, maldita la hora que caí ante ella.

–Pero que te cuesta seguir como ahora, el único cambio es que ahora tú también serás infiel –y ella me tira lentamente al sillón y se sube sobre mi.

–Si Todoroki se entera de esto, estamos muertos –digo con cierta preocupación, pero sin apartarla.

–Tienes una idea muy mala de mi esposo, es un buen hombre que jamás lastimaria a nadie, menos a la mujer que ama.

Y sin poner más resistencia dejo que me bese y se adueñe de mi como siempre lo ha hecho.

Momo siempre devoraba todo de mi, mi tristeza y mi alegría, drenaba sin quedar satisfecha en un juego retorcido dónde solo ella sabía las reglas.

---

"Jamás se me preguntó si quería ser parte de ese juego, tan solo me explicaron las reglas"

-Saturno 55

El Dia Sin Aroma Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora