Sanji estaba triste y relajado al mismo tiempo, le dolía tener que romper el corazón de una mujer tan maravillosa como Nami, pero no podía jugar con sus sentimientos de esa forma y tampoco podía engañarse a sí mismo, estaba completamente rendido ante ese cabeza de musgo, solo pensar en él hacía que sonría como adolescente enamorado y se sonrojara.
Contuvo la respiración buscando el valor para tocar la puerta, era difícil no sentirte avergonzado, no podía decirle quien le gustaba, pero sería lo más sincero que pudiera con ella. Entonces, armándose de valor, tocó la puerta y esperó.
- ¡Ya voy! – se escuchó la voz de Nami desde dentro. Sanji se movía de un lado a otro, sosteniendo su peso entre las piernas, inquieto, se preguntaba qué pasaría si siguiera con Nami, ¿llegaría a sentirse como con Zoro?
Abrieron la puerta de golpe, dejando ver a Nami, con ropa casual y su cabello recogido en una coleta. - ¡Sanji! Lamento la demora, pasa por favor. – Nami se hizo a un lado para dejar pasar al rubio. – Preparé algo para que comamos, obviamente no está al nivel de tu cocina, pero espero te guste.
- Mi querida Nami, cualquier cosa que preparen tus hermosas manos debe saber a gloria, no te preocupes.
Eso hizo que la pelinaranja se sonroje visiblemente, pero no pudiera evitar una mirada triste, era su última cita, ya lo tenía claro.
Se sentaron a comer con un silencio incómodo al principio hasta que Nami le contó sobre la escena de Law y Zoro en la recepción cuando se reencontraron y la envidia que sentía al verlos. Esto molestó visiblemente al rubio quien tenía su ceño fruncido y sus labios apretados.
- ¿Pasa algo, Sanji? – miró al rubio extrañada.
- Creo que exageran mucho sobre lo maravilloso que es Trafalgar. – Sanji bebió de su copa de vino. – Zoro merece algo mejor.
Nami quedó boquiabierta, esos días sirviendo a Zoro realmente habían cambiado a Sanji, o sea, siempre notó como el rubio lo miraba cuando iba a comprar almuerzo o ese pequeño brillo al escuchar su nombre, pero tenía la esperanza que sería el encanto inicial, ella pasó por algo similar con Law cuando llegó a trabajar.
- Así que... te gusta Zoro. – Sanji la miró pálido, mierda, se suponía que solo se lo contaría a Luffy.
- N-no, ¿Qué dices mi cisne Nami? – el cocinero trató de reírse y cambiar el tema. – Si hubiera sabido lo rico que cocinabas te hubiera pedido venir antes, está exquisita la comida.
- Así que, querías hablar conmigo porque te gusta alguien más y ese es... ¡Zoro! – Nami salió del shock inicial, le dolía lo que estaba pasando, pero esto era muy impresionante. - ¿Quieres que te despidan? ¿Sabes lo que pasó con la última persona que le coqueteó a Zoro en el hospital? – Sanji negó con la cabeza, preocupado por lo que decía la muchacha. - ¡Lo despidieron y por lo que supimos no pudo volver a trabajar en hospitales!
Sanji suspiró, relajado, pensó que era algo peor, esto sí que no lo había hablado con nadie ni pensaba decir algo sin pruebas, pero sabía que Law debía esconder algo. Se quedó en silencio unos minutos reflexionando en lo que había pasado, ¿era muy obvio lo que sentía o Nami era muy inteligente?
¿Y si... confiaba en ella? ¿Qué es lo peor que podría pasar? El cocinero miró a los ojos a la recepcionista.
-Creo que, lo mejor es que sea completamente honesto contigo y el por qué venía a hablar.
Sería una larga conversación
</3 </3 </3 </3 </3 </3 </3 </3 </3 </3 </3 </3 </3 </3 </3 </3
Era pasado la 1 de la mañana, Zoro estaba recostado en su cama, recién había podido calmar su llanto y esperaba que no le quede la mejilla con alguna marca después de la cachetada que le había dado su, ahora prometido. Law se había ido quien sabe dónde después de que discutieron.
ESTÁS LEYENDO
Un amor violento | lawzo | zosan
FanfictionZoro Roronoa es un deportista y profesor de kendo, está emparejado con el cirujano más guapo y reconocido de la ciudad Law Trafalgar. Cualquiera que los viera pensaría que son la pareja perfecta, sin embargo, no conocen la verdad de la relación a pu...
