Capítulo 6: besos

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Sanji descubrió que, aunque haya tenido una muy mala primera impresión de esa estúpida alga parlante, se sentía demasiado cómodo hablando con él, de hecho, había salido más tarde de lo que pensaba por hablar con Zoro, cada minuto que pasaba junto a él hacía que su corazón se acelere por lo nervioso que le hacía sentir. Antes de irse intercambiaron números de teléfono, el de la idea fue el rubio con la excusa de que si necesitaba algo para comer le avisara y él se lo subiría a la habitación, pero solo esperaba que Zoro le hable.

Lo curioso es que, Sanji no le contó a Zoro que tendría una cita.

Mientras se preparaba para ir a la cita con Nami solo podía pensar en el peliverde, su ojo morado y el dolor en sus costillas. Realmente le debieron dar una buena paliza para que haya terminado así, pero algo dentro de él no creía esa historia del todo. Cuando fue a buscar el almuerzo y volvió al cuarto, el rubio escuchó gritos desde su habitación y vio salir muy enojado a Law y aunque no quiso preguntarle en ese momento a Zoro, se prometió averiguar más sobre eso.

Sanji miró el reloj y trató de apresurarse, iba bastante atrasado y no había podido cocinar la comida que quería por lo que sacó su mejor botella de vino, los mejores cortes de queso, uvas, frutos secos y los puso en la canasta donde ya tenía guardado la manta donde se sentarían. Bajó corriendo las escaleras para subir al auto de Luffy y manejó a la casa de la pelinaranja.

Esperaba poder besar a Nami en esta cita, no porque no hubiera tenido oportunidad en la anterior, de hecho, vio como la recepcionista esperaba el beso, pero algo dentro de él simplemente no lo sintió correcto, sobre todo cuando unos ojos negros y un pelo verde se le cruzaron por la mente. Suspiró fuerte, no iba a permitir que Zoro le arruine su cita de nuevo, especialmente ahora que sabía que tenía pareja. Cuando recordó eso frunció el ceño, Sanji sabía que Law le coqueteó en la entrevista, ¿Por qué haría eso teniendo pareja? ¿Cómo era capaz de siquiera pensar en engañar a alguien como Zoro? Si fuera él la pareja de ese idiota ni siquiera se le pasaría por la mente engañarlo sin sentirse culpable, y realmente ese pensamiento lo estaba molestando, pero recordó, él no es pareja de Zoro, ni lo será y ni siquiera debería pensar en eso yendo a recoger a una señorita tan linda como Nami.

Estaba por llegar a buscarla por lo que se estacionó en un costado de la calle, se golpeó la cara para dejar de pensar en esas estupideces y continuó con el camino. No iba a hacer que Nami tenga una mala experiencia.

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Zoro estaba medio sentado en la cama, había conversado mucho con ese cocinerucho y volvería para seguir hablando al día siguiente, lo bueno es que tenía su número para pedirle comida. Lo que Zoro no esperaba era ver que Law entraba en tanto Sanji salió de la habitación. Mierda, tendría problemas. Todo el sentimiento de paz y felicidad se esfumó en tanto vio la cara furiosa de Law.

- ¡¿Por qué mierda estuviste encerrado con él una hora?! -Law caminó hacia la cama de Zoro con la mano levantada, otra vez se repetía lo mismo y de hecho estaba tan enojado que ni siquiera se preocupó en que Sanji pudiera escuchar.

-Solo me trajo la comida, tu pediste que solo una persona pudiera traerme co... -el peliverde no pudo terminar la oración cuando sintió un golpe en su mejilla.

- Era que te trajeran la comida, no quedarte hablando con cualquiera, ¿acaso me estas engañando con ese cocinero? Porque sabes que puedo despedirlo en este momento y terminar lo nuestro.

Zoro estaba llorando desesperado, aunque no tanto por la amenaza de terminar la relación, sino que por su culpa despidieran a Sanji. -No te estoy engañando, solo vino a traerme la comida y esperar que termine de comer. Por favor Law, no me dejes.

Un amor violento | lawzo | zosanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora