Capítulo 3: contacto visual

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Eran las 6:45 am y Sanji ya estaba fuera del hospital terminando de fumar cigarro con una mano y en la otra un ramo de rosas, el día anterior salió tan contento del hospital mientras le enviaba mensajes a Luffy contándole sobre su nuevo puesto que olvidó hablar con la linda recepcionista, pero para eso había llegado temprano hoy, la invitaría a salir y la llevaría a la cita perfecta, le pediría el auto a Luffy para ir a buscarla y si todo terminaba bien podría besarla hoy mismo. Sí, su plan era perfecto, nada podría hacerlo cambiar de opinión.


No era primera vez que invitaba a salir a una chica o a un chico, en su antigua ciudad todos sabían que Sanji era bisexual y también todos lo conocían por ser un seductor empedernido, pocos se resistían a su caballerosidad, piropos ya tención que le entregaba a las personas que le interesaban. Y esa pelinaranja hermosa no sería la excepción... o eso creía.


Entró al hospital directamente a la recepción para entregarle las rosas a la chica pero notó que había alguien apoyado en recepción, un viejo con un sobrero de chef que era demasiado grande para pensar que era real, bigotes largos y trenzados, sus brazos cruzados sobre su pecho y una mala cara con tan solo verlo, no dejó que el rubio diga una palabra cuando habló.


- Llegas tarde berenjena, ahora a cambiarte ropa, tu uniforme está en el camerino, tienes 5 minutos o te patearé tanto que rogarás no haber pedido este trabajo.


El chef se dio vuelta y caminó hacía donde Sanji suponía, estaba su lugar de trabajo. El rubio, boquiabierto, miró confundido a la recepcionista quien solo le dio una sonrisa mientras lo miraba con lastima.


- Si fuera tú, me apuraría, el chef Zeff no amenaza falsamente con esas patadas. Si llegas a la esquina del pasillo derecho, deberías encontrar la puerta que de los camarines. Buena suerte, Sanji.


Y una vez más, Sanji no pudo preguntar el nombre de la bella recepcionista, ni siquiera pensó en darle el ramo de rosas que le había comprado, no entendía por qué estaría tarde si llegó 15 minutos antes de la hora que lo habían citado y por lo que había entendido, sus turnos de trabajo no empezarían hasta las 8 de la mañana los demás días.


Y tampoco entendía que hacía ese viejo decrépito ahí.
Se apresuró al camerino y un montón de hombres lo miraron feo. Sanji suspiró, quizás, su trabajo no sería tan fácil como pensaba.


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Zoro estaba en cama inmóvil, hacía 3 días Law le había dado esa paliza que hizo que se desmayara en la casa de Chopper, estaba grave, pero por lo menos solo era un golpe fuerte lo de las costillas, no alcanzó a fracturarle ninguna, aunque estuvo cerca. No había podido ir a trabajar, ya mañana tendría que reincorporarse para no seguir perdiendo días de paga, aunque su maestro le había dado permiso para faltar sabía que no debía aprovecharse de ello.


Se sentía mal por tener que mentirle a su pequeño amigo, pero sabía que si por algún motivo alguien se llega a enterar que Law era el que lo golpeaba para dejarlo en esas condiciones, todo sería mucho peor. Se sentía atrapado, Zoro realmente está enamorado y pensaba que si se esforzaba un poco más haría que su pareja cambie, sabía que podía hacerlo, solo le faltaba demostrarle un poco más de amor.


El peliverde trató de girarse para ver el reloj en su mesita de noche y aunque le costó un poco, lo logró, el dolor estaba mejorando lentamente. Eran las 10 de la mañana, tenía 3 horas para estar en el hospital, Law le había pedido que vaya a almorzar ya que sus compañeros de trabajo estaban preocupados de que no haya ido en tantos días después de la paliza que le dieron por tratar de asaltarlo, sí, eso había dicho Zoro a Chopper y a su maestro, y Law a sus compañeros sobre la ausencia de su pareja a la hora de comer. Eso explicaría sus moretones en la cara y cuerpo.


Zoro se quedó acostado unos minutos más hasta que decidió que era tiempo de comenzar a alistarse, demoraba más de lo normal en bañarse y vestirse. A veces sentía que podía dejar a Law y dejar de recibir estas palizas pero se arrepentía cuando agarraba confianza, había perdido contacto con todos sus amigos desde que comenzó su relación, se sentía solo pero no tenía con quien hablar. Dejó de hablarle a Robin y Franky aunque fueran sus amigos de la infancia, ni siquiera había ido la boda. Law le había convencido de que solo eran sus amigos por lastima y todo el mundo lo notaba.

 
Solamente Law querría a alguien como él, por eso no podía irse. No quería estar solo.
Después de bañarse, vestirse y tratar de maquillar un poco sus golpes, le dieron las 12:00 del día, momento de irse al hospital si quería llegar a tiempo, tenía que caminar hasta allá ya que Law le había quitado la billetera con su dinero y tarjetas, y también las llaves del auto, ese era su castigo por no haber estado en la casa después de desmayarse donde Chopper.
Zoro se puso los audífonos para escuchar música mientras trabajaba, por lo menos no le había quitado su celular esta vez. Serían unos largos 40 minutos de caminata.

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Sanji estaba a punto de reventar de estrés, nunca pensó que tan exigente podría llegar a ser el chef Zeff, era ridículo, lo había visto trabajar en la mansión cuando era un niño, pero no recordaba lo alocada que era la cocina. Ni cuando dolían sus patadas.


Tenían todo listo para comenzar a servir el almuerzo, la hora de desayuno se había llenado lo suficiente como para que les haya faltado comida y si eso había ocurrido en la mañana, Sanji no se imaginaba lo que ocurriría a la hora de almuerzo.


Y entre toda esa locura de servir los platos que pedían, lo vio. Su cabello verde, su semblante serio, su cuerpo musculoso y sus ojos negros que podían intimidar a cualquiera... menos a Sanji, quien notó la tristeza que estos escondían. No pudo evitar quedar boquiabierto ante el hombre que tenía en frente.


Por otro lado, Zoro tenía la mirada perdida y recién se fijo en el rubio cuando le habló para pedir la comida de él y Law, al no escuchar respuesta iba a repetir el pedido cuando miró a los ojos al rubio que estaba frente a él, quien lo miraba con la boca abierta y sonrojado. Zoro también se sonrojó al ver bien su cara, no parecía real lo guapo que se veía y tenía unos ojos azules que lo enloquecieron.


Y en ese momento el mundo se detuvo para ellos dos, no existía ruido de fondo, ni la larga fila que se estaba quejando por la tardanza, ni la figura de Zeff que iba en camino a golpear a Sanji. Nada existía, solo la sensación de conexión que sintieron y un calor que se extendía por el cuerpo de ambos.


Ninguno lo sabía por experiencia, pero eso era lo que se conocía como amor a primera vista.

Un amor violento | lawzo | zosanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora