Capítulo 10: conocer, amar y terminar

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El sol despertó a Sanji quien trató de acomodarse para volver a dormir, pero un peso sobre su pecho no se lo permitió, cuando vio a Zoro abrazado a él recordó todo lo de la noche anterior. No existían palabras para explicar la felicidad que sentía, su corazón latía tan rápido que creía que se le iba a salir, quería gritar de felicidad, reír y besar al peliverde hasta que le dolieran los labios. Atrajo hacía si un poco más a Zoro y le besó levemente la cabeza. Estaba tan nervioso que no podía volver a dormir, aunque solo faltaban unos minutos para que sonara su alarma, pensándolo bien, no iría a trabajar, le haría desayuno a Zoro, después podrían quedarse un rato recostados y... ¿después?

Su sonrisa desapareció, ¿y si Zoro se arrepentía de lo que pasó al despertar? Había dado a entender que terminaría el compromiso, pero quizás sólo dijo para que se acostaran y vengarse de Law, su corazón se estrujó ante tal pensamiento. Se asustó cuando sonó su alarma lo que despertó al peliverde, Zoro levantó la mirada y sonrió ampliamente al ver a Sanji, se acomodó en la cama para quedar frente a frente y besar al rubio.

- Hola. – Zoro le acarició la mejilla. – ¿Cómo dormiste?

Sanji le devolvió la sonrisa y se sintió ridículo por lo que estaba pensando. – Hola, cariño, nunca había dormido tan bien en mi vida, ¿y tú? – Se subió sobre Zoro para besarlo y tomar su celular para apagar la alarma. – ¿A qué hora tienes que ir a trabajar?

- No tengo que ir hoy, ¿y tú?

- Pensaba no ir para prepararte un rico desayuno y estar contigo. – Sanji lo besó rápidamente. – Si quieres obvio.

- ¿No tendrás problemas si faltas?

- No te preocupes por eso, lo único importante ahora es que quieres comer.

- Lo que hagas estará bien.

- Bien. – el rubio besó una vez más a Zoro. – Quédate aquí, iré a preparar la comida.

Zoro vio al rubio levantarse y buscar su ropa para irse a cocinar lo que dejó al peliverde sólo en la habitación con sus pensamientos. Tenía un lío en su cabeza, estaba ansioso y hasta algo asustado por la idea de haber desafiado a Law, no se quería imaginar la pelea que tendría al llegar a la casa; le gustaba Sanji, sentía algo que nunca había imaginado con él en menos de 12 horas juntos, pero Law... era su prometido, la primera persona con la que había tenido una relación y con la que imaginó que pasaría toda su vida, le dolía pensar en terminar con él porque dentro de todo, creyó que era el amor de su vida. Sabía que tenía que cortar todo lazo con el pelinegro, había soportado muchas cosas para estar a su lado, incluso varias infidelidades de una noche, pero ¿un amante?, eso le había dolido más que cualquier golpe que le hubiera dado y sentía que no podía perdonar este nivel de traición.

Sabía que sexualmente, había cosas que no podía darse a Law, por eso no le dolían tanto las aventuras de una noche, esta vez era distinto porque si fue una relación por meses significaba que había sentimientos involucrados.

Sanji estaba en la cocina haciendo lo que cualquiera podría considerar un banquete, cantaba mientras revolvía los huevos del sartén y cada vez que recordaba que estaba Zoro esperándolo en la cama soltaba una risita. Sintió una puerta abrirse y vio a Luffy salir de la habitación con su cabello negro desordenado como siempre, listo para ir a trabajar.

- ¡Sanji! – Corrió a abrazar a su amigo, feliz por verlo cocinar como antes. – ¿Cómo estás? Que alegría verte así de nuevo.

- ¡Luffy! – Le devolvió el gesto unos momentos y se separó. – Si me das unos minutos te separo tu porción.

- ¿No crees que es más comida de lo normal para los dos?

Sanji sonrió nervioso y se giró a buscar unos platos. – No estamos solos, uhmm, Zoro... - El rubio no sabía cómo explicarle sin sentir vergüenza. – Dormimos juntos anoche y aún está aquí.

Un amor violento | lawzo | zosanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora