Capítulo 11: encuentros

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Ace, Sabo y Luffy seguían bebiendo, gritando y hablando como si no fuera de madrugada y los vecinos del departamento del menor no hubieran golpeado en reiteradas ocasiones las murallas para hacerlos callar. Hace años no estaban los tres juntos y tenían mucho de qué hablar, sobre todo, porque Luffy confesó que, por primera vez en su vida, sentía que alguien le gustaba.

Parecían adolescentes cada vez que trataban de hablar de la pelinaranja, aunque sus hermanos estaban decepcionados al saber que Luffy aún no la había invitado a salir.

- ¿Acaso el abuelo te enseñó a ser un cobarde? – Ace le dio un último trago a la lata de cerveza y la apretó, su cabello negro estaba desordenado y tenía las mejillas sonrojadas por el alcohol.

- ¡No es eso! - Luffy también estaba sonrojado y un poco más ebrio que sus dos hermanos. – Solo no sé qué hacer, nunca me había sentido así por nadie, me pongo nervioso con sólo pensar en hablarle.

- ¡Y nunca sabrás si no le hablas! – Esta vez fue Sabo quien intervino.

- Exacto – Ace abrió otra lata de cerveza –. Deberías llamarla e invitarla a salir.

- Lo dicen como si fuera fácil – Luffy estaba haciendo un puchero mientras miraba a sus hermanos.

- ¡Lo es! Solo tienes que llamarla y pedirle que salgan, eso es lo que yo hago – Ace bebió de su cerveza y miró a su hermano desafiantemente -. Hazlo.

- Lo dices como si te funcionara.

Ace frunció el ceño por el comentario. – Eso no viene al caso, si no la llamas tú lo haré yo.

- Son las 2 de la mañana, no puedes llamarla a esta hora.

El pelinegro se acercó a Luffy y lo tomó de su camiseta para acercarlo a su rostro. - ¡Llámala!

- ¡No lo haré!

Ambos pelinegros se estaban mirando enojados y listos para pelear cuando escucharon la voz de Sabo.

- Ya está sonando, paren de pelear y ten – Le arrojó el celular al menor quien tenía su rostro completamente rojo.

- ¿C-cómo supiste mi contraseña? – Sus manos temblaban de nervios.

El rubio rodó los ojos. – Es tu cumpleaños, no te hagas el interesante, habla por teléfono.

Luffy iba a responderle a su hermano cuando escuchó una adormilada voz del otro lado del teléfono.

- ¿Aló? ¿Quién es? – Luffy se sonrojó en tanto escuchó la voz de Nami y comenzó a abrir y cerrar la boca antes de poder decir algo. - ¿Hay alguien ahí?

- ¡S-sí! Esto, yo... - Estaba en pánico hasta que sintió un golpe en la cabeza que lo trajo a la realidad. – S-soy Luffy, el amigo de Sanji.

- ¿Luffy? ¿Por qué me llamas a esta hora, le pasó algo a Sanji?

- No, no, no, yo quería saber si emm puedo invitarte a almorzar mañana.

Nami se quedó en silencio, haciendo que Luffy estuviera aún más ansioso y sus hermanos comenzaran a abrir otras cervezas para comenzar a beber para sanar el corazón roto.

- Me gustaría almorzar contigo, pero podemos seguir planeándolo durante la mañana, es bastante tarde.

- Sí, mañana te enviaré un mensaje perdón, gracias, nos vemos en la tarde3, perdón, gracias.

- Hasta mañana, Luffy.

Cuando terminó la llamada los tres gritaron de felicidad mientras se abrazaban y hacían un brindis con las cervezas que abrieron, los dos mayores comenzaron a llorar de emoción porque su hermanito por fin estaba creciendo. Estaban haciendo un escándalo hasta que sintieron un fuerte golpe desde la pared del departamento del lado y que la puerta de la habitación de Sanji se abría.

Un amor violento | lawzo | zosanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora