- Es que la ubicación de Mar va fatal - se defendió.
- A ver, trae - dije cogiendo su móvil - es que la pava nos lo ha enviado en hora real - rodé los ojos.
- Voy a llamar a Álvaro - dijo quitándome el móvil de las manos.
- Ey bro - ¿Cómo que ey bro? llevamos media hora dando vueltas - Joder, no hay muchos chalets en esta zona - Pero Mar nos ha enviado la ubicación en tiempo real, y no para de moverse - Jajajajajajajajajajajajajaja - No te rías mamón, dinos donde es que vamos cargados - ¿Qué veis? - Una tienda de móviles y un parque con una fuente - Pues todo eso a la izquierda, y primer callejón a la derecha, seguís recto y llegáis a nuestra urbanización - Joder - Ya estáis a 10 minutos, dejad de quejaros - Lo dices porque tú estarás fresquito con el aire, nosotros estamos dando vueltas a casi 40° - Venga, que la piscina os espera - ¿Qué número era? - 24 - Ahora nos vemos - Venga
- Estamos aquí al lado ya - me dijo Nick al colgar.
- Menos mal, voy a matar a Mar cuando lleguemos - respondí.
Seguimos andando y he de decir que a pesar del calor que hacía y de lo cargados que íbamos, me iba fijando en cada rincón de Barcelona, y me parecía una ciudad preciosa.
Ya habíamos venido alguna vez este verano a ver a Mar y Álvaro, pero sinceramente era para traer maletas y salir de fiesta, así no teníamos que traerlo todo ahora.
- Es aquí - aseguró mi hermano.
- Joder - dije mirando la entrada, era enorme, no me acostumbraba.
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- ¿De dónde habrán sacado el dinero? - preguntó Nick, flipando al igual que yo.
- Del abuelo de Mar - reí.
El abuelo de Mar era nada más y nada menos que Amancio Ortega. Siempre le daba a su nieta todo lo que quería, y a nosotros tres nos ha tratado como unos más de la familia desde pequeños, ya que como he dicho, estamos juntos desde que tenemos uso de consciencia.
- Bienvenidos a casa - dijo Álvaro sonriente al abrirnos la puerta.
Nos abrazamos los tres, y posteriormente entramos para dejar nuestras cosas.
Ya sabíamos cuales eran nuestras habitaciones, como he dicho habíamos venido más de una vez para ir trayendo cosas.
- ¿Y Mar? - pregunté al bajar.
- Ha salido a comprar algo de comer - respondió Álvaro.
- La madre que la parió, con razón la ubicación no dejaba de moverse - rodó los ojos mi hermano.