Jugar con fuego

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Me puse el pijama y me dormí con una sensación extraña. No era de fijarme en chicos, no después de haberlo pasado mal por mi ex.

Es verdad que Riqui y yo habíamos terminado muy bien, pero el estar con un futbolista y mantener en secreto la relación me hizo pasarlo mal en alguna que otra ocasión.

Por eso me daba miedo que a Mar le pasase lo mismo con Pedri, sabía que le gustaba mucho, y no quería que se ilusionara para que luego él le diese la patada, aunque lo poco que lo conocía no tenía ninguna pinta de ser así, con ellos nunca se sabe.

A la mañana siguiente sonó mi despertador y me maldije en todos los idiomas por no haber quitado la alarma la noche anterior, ya que eran las 8:30 y me acosté a las 6, aún así supe que no me iba a poder dormir de nuevo.

Algo bueno que tenía era que nunca tenía resaca, así que me puse unas mallas y un top y salí a desayunar por ahí, aprovechando que aún no hacía calor y sabiendo que Nick y Álvaro no se levantarían hasta las tantas.

¿Comeremos hoy en casa de Pedri?

No voy a negar que me apetecía, vacilar al sevillano se había convertido en mi nuevo hobbit.

- Buenos días - me dijo la camarera con una sonrisa.

- Buenos días, un manchado con hielo y una tostada con mantequilla y mermelada, por favor - sonreí.

- ¿De qué la quiere? - preguntó.

- Fresa - respondí amablemente.

- Ahora mismo - dijo ella.

- Gracias - sonreí.

Había un montón de gente corriendo, caminando y la terraza se fue llenando a medida que pasaban los minutos.

Se estaba muy a gusto, los rayitos de sol eran débiles pero lo justo para ser agradables, y hacia la típica brisa mañanera que sentaba genial.

Una vez pagué di una vuelta por las tiendecitas que había por allí, fui buena y compré unos croissants y cafés para Nick y Álvaro, también un bikini rosa clarito que iba a estrenar hoy, ignorando la obligación de Gavi de ponerme el que llevaba ayer.

Si al final comíamos en su casa, claro.

- ¿Dónde estabas? - preguntó mi hermano al verme entrar.

- Dando una vuelta, he ido a desayunar y os he traído el desayuno a vosotros, para que os quejéis - dije poniendo la bolsita en la mesa.

- Eres la mejor - dijo Álvaro dándome un beso en la frente.

- Desayunamos rápido que vamos a comer a casa de Pedri - dijo Nick.

¿Me tenía que hacer la sorprendida?

- ¿Y eso? - pregunté.

- Ha llamado Pedri para decírnoslo, y Mar me ha dicho que le cojas algún bikini y algo para estar cómoda - contestó.

- Vale, pues voy a cambiarme - concluí.

Subí con una sonrisa pícara, se ve que Gavi siempre conseguía lo que quería, aunque yo eso no se lo iba a poner fácil.

Me puse el bikini y cogí uno para Mar, sabía que su favorito era uno mío azul marino, así que suspiré sonriendo y fue el que le llevé.

Cogí dos vestiditos cortos, uno para cada una, me puse el mío y en una bolsa metí sus cosas, aceite y el cargador, no quería más encontronazos.

O sí.

- Yo estoy - dije cuando bajé.

- Qué raro que hayas aceptado sin quejarte - dijo Nick.

- Me caen bien - admití.

Una vez estuvimos listos nos fuimos, esta vez andando, aunque a los 5 minutos de cuesta ya estábamos cansados por el calor que hacía.

- A quién se le ocurre ir andando por una cuesta en pleno agosto a la 1 del mediodía - suspiró Álvaro.

- A tres retrasados - afirmé.

Tras 10 minutos por fin llegamos.

- Hola - dijo el canario sonriente.

- Agua, por dios - rogó mi hermano.

- ¿Habéis venido andando? - dijo Mar cuando entramos, que estaba en el salón.

- Tú amigo Álvaro y sus grandes ideas - grité para que me escuchara.

- ¿Agua o cerveza? - preguntó Pedri divertido.

- Ahora agua, que acabamos de desayunar, en breves cerveza - rió Nick.

Nos bebimos el agua prácticamente de un trago, podría sonar exagerado, pero habían sido 15 minutos horribles.

- ¿Y Gavi? - preguntó Álvaro.

- Ha ido con Ansu a por la comida, vamos a hacer barbacoa, no tardarán en venir - afirmó Pedri.

Fui al salón con Mar y me tumbé junto a ella, en frente del ventilador.

- ¿Qué tal amiga? - la miré alzando las cejas.

- Muy bien - sonrió como tonta - ¿y tú?

- Cansada - admití.

- ¿Os bañasteis por la noche? - preguntó.

- Sí - reí.

- Vaya tres... - rodó los ojos riendo.

Al rato sonó el timbre, y menos mal porque me estaba quedando dormida encima de las piernas de mi amiga.

- ¿Has traído bikini para mí? - preguntó.

Saqué el bikini de la bolsa y lo miro con los ojos muy abiertos.

- AAAAA TE AMO - gritó abrazándome.

Lo dije, era su favorito.

- Hala, ¿y ese? - preguntó al ver el mío.

- Me lo he comprado esta mañana - dije.

- ¿Has ido de compras sin mi? - recriminó con los ojos entrecerrados.

- He ido a desayunar, he pasado a comprarles croissants a estos dos y he visto una tiendecita de bikinis - confesé.

- A ver, quítate el vestido que lo vea - dijo.

Hice lo que pidió.

- Media vuelta - dijo haciendo el movimiento con el dedo.

Di media vuelta y ella empezó a echarme piropos, cuando noté unos ojos clavados en mi.

- Hola - dije mirando a Gavi, que me miraba apretando la mandíbula.

- Hola - respondió algo seco.

- Este chico - bufé cuando se fue.

Mar rió por la situación y fue a cambiarse a la habitación de Pedri, mientras yo me quedé en el sofá mirando el móvil hasta que estuviesen todos listos para ir a la piscina.

- Ese bikini no era - dijo una voz a mi espalda.

- Lo sé - dije sin mirarlo, sabiendo perfectamente quién era.

- También te hace buen culo, pero el rojo me gustaba más - soltó de golpe.

No tenía filtro.

- A mí me gustas más callado - respondí.

- Pues a ver si en vez de decirlo me callas tú de vez en cuando - susurró en mi oído y me dió un escalofrío.

Tímido ni a palo.

- Te gusta jugar con fuego - dije.

- Y no sabes cuánto me gusta quemarme - aseguró antes de marcharse de nuevo.

Joder.

IS IT TIME? - GAVI +18Donde viven las historias. Descúbrelo ahora