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Miércoles 23 de Marzo de 2023 Buenos Aires, Argentina Estadio Monumental
ENZO Nos encontrábamos con la Selección en unos vestuarios que yo conocía de memoria, estábamos en el estadio del club de mi vida. Yo estaba parado mientras terminaba de arreglar mi ropa, al igual que mis compañeros quienes también se terminaban de preparar. Desde que habíamos llegado no paramos de escuchar a las personas gritar y cantar, se había intensificado cuando salimos a calentar un poco y ahora que sabían que ya estábamos por salir para empezar el partido estaban todavía más expectantes. Al salir de los vestuarios caminamos por los pasillos hasta quedar en fila frente a las escaleras que nos llevaban al campo de juego, ahora que estábamos más cerca el sonido de la hinchada era todavía más fuerte. Mientras esperábamos a que nos den la señal para salir saludamos a algunos de los jugadores rivales que se acercaban a darnos un apretón de manos mientras ellos también se formaban. Teníamos muchas personas al rededor nuestro hablando o yendo de un lado a otro, cámaras filmándonos desde todos los ángulos, pero después de tantos partidos era algo que simplemente empezabas a obviar y solo te concentrabas en lo que tenías que hacer. En cuanto nos dieron la señal de salir, ambos equipos comenzamos a subir las escaleras que nos llevaban al campo de juego, dejándonos ver nuevamente el Monumental explotando en gritos, fuegos artificiales, humo y luces. Todo estaba siendo mejor de lo que alguna vez hubiese imaginado. Mientras salíamos pasamos cada uno a agarrar a nuestros hijos que nos esperabanan a un lado del pasto con nuestras parejas, quienes nos grababan y besaban. Una vez que tuve a Oli en brazos caminé junto a mis compañeros hasta terminar formados uno al lado del otro, quedando de frente a la hinchada que gritaba, de frente al cuerpo técnico que sonreía con orgullo y frente a nuestras novias, que estaban a un lado del campo de juego y sonreían y les hacían señas a los niños, para tratar de distraerlos y que no se asustaran tanto con el ruido que estaban haciendo las 83 mil personas que nos rodeaban. El público comenzó a cantar con mucha pasión el tema del Mundial, Muchachos. Fue un momento muy emocionante, tenía toda mi piel erizada y no podía evitar sentir que mis ojos se cristalizaban por lo que estábamos viviendo con mis compañeros. No lo podría haber imaginado ni en mis mejores sueños. Cuanto la gente terminó de cantar, comenzó el protocolo de cada partido entre países, los himnos. Después de que sonara cada himno caminamos nuevamente hasta una orilla para dejar a nuestros hijos, Valentina aprovecho a darme un beso mientras le pasaba a Oli, yo les dediqué una sonrisa a las dos y troté nuevamente a la cancha pero esta vez para ya ponerme en mi posición. El partido contra Panamá estuvo bastante trabado, tanto que los dos goles fueron casi al final del segundo tiempo. El primero de Almada a los 78' y el segundo de Leo, quien metió un golazo de tiro libre a los 89'. A pesar de que había sido un partido amistoso y todos dijeran que Panama era un equipo fácil, después de lo que había pasado con Arabia Saudita en el debut del mundial, habíamos aprendido a no subestimar a nadie. Además no queríamos perder o empatar en el primer partido después ser campeones, menos frente a tantas personas. Ahora la fiesta estaba completa. Me encontraba bebiendo agua al lado de mis compañeros mientras esperábamos que organizaran todo en el campo para hacer una ceremonia que nos habían preparado. Fue cuando vi a Rodri saludando hacia un palco, al mirar en su dirección vi que estaba saludando a sus dos hijos quienes estaban con Tini, y al lado de ella estaba Camila. Al verla me colgué unos segundos, no veía la hora de tener un rato solo con ella y dejarle un par de cosas claras, pero sobre todo comerle la boca porque la estaba extrañando bastante. ¡Chicos, por allá! —escuché gritar a un hombre mientras nos señalaba donde colocarnos para empezar con la ceremonia.— Durante la ceremonia le dieron unos premios a Messi, luego nos dieron a cada uno una copa y nos mostraron un video con los mejores momentos del mundial, todos los recuerdos eran hermosos y se sentía como si hubiese sido ayer. Además de eso, Scaloni y Leo habían dicho unas palabras para la gente y el Estadio había vuelto a explotar en gritos, eran dos grandes referentes para todos. Cuando terminamos con toda la parte formal, comenzó a sonar música en el Estadio mientras nuestras familias se unían a nosotros para dar una vuelta con las copas. Yo comencé a caminar al lado de Valentina mientras ella iba contándome que había dejado a Oli con su mamá en un palco porque se había quedado dormida. A los minutos se nos unieron Julián y Emilia, quien se puso a hablar con mi novia por lo que aproveché para joder un rato con mi amigo, sabía que estar en el Monumental conmigo le traía muchos recuerdos a él también. En un momento nos pusimos a bailar por la música que pasaban, ambos hinchando los huevos para hacernos reír. Cuando unos fotógrafos nos frenaron para sacarnos fotos tuvimos que parar unos segundos pero nuestras novias siguieron caminando por la cancha, así que al terminar nos pusimos a buscarlas pero yo frené cuando a la distancia vi a Camila parada a un lado del campo de juego hablando con un pibe que se me hacía conocido. Ella no me miraba, solo se reía cada vez que el chabon decía algo, parecían llevarse muy bien. Buenas —escuché una voz femenina parándose a mi lado, al girar mi cabeza vi a Tini mirándome.— Eh hola, ¿Cómo andas? —le pregunté con una sonrisa. Se había dado cuenta a quien estaba mirando.— PERRIIIII —apareció gritando y bailando Rodrigo, haciéndome reír. Al pararse al lado de su novia le paso un brazo por los hombros.— A algunos ya les está agarrando sed me parece —dijo señalando con su cabeza hacia atrás mío, al girarme vi a Otamendi saltando y jodiendo a otros de nuestros compañeros, siempre era el que más la agitaba. También me di cuenta que habían agarrado a Julián para entrevistarlo.— Se la va a dar en la pera re mal el sábado aquel —dije riendo mientras volvía a mirarlos a ellos dos.— Olvídate, es un manija —contestó Rodrigo antes de poner su atención en unos fotógrafos que lo llamaban, Paredes lo esperaba para sacarse las fotos.— Bánquenme acá, ahí vengo. —nos dijo antes de irse corriendo.— ¿Venis el viernes? —me preguntó Tini cuando nos quedamos "solos", haciéndome fruncir el ceño algo confundido, por lo que siguió hablando.— A mi cumpleaños. Aaah de una, vi que Rodri mandó algo al grupo. —contesté asintiendo mientras recordaba lo que habían estado hablando en el grupo de WhatsApp hace unos días, aunque no le había prestado tanta atención en el momento.— y si, seguro voy. —agregué haciéndola sonreír, probablemente ella sabía todo lo que pasaba con su amiga.— A los minutos volvió de Paul y estuvimos un rato más hablando hasta que me di cuenta que Julián quedó libre, por lo que me despedí de ellos pero antes de irme miré por última vez a Camila, quien estaba sacándose unas fotos con el chabon que la había visto en un principio. Me venía de 10 ir al cumpleaños de Tini el fin de semana para verla a ella, por como venía la cosa sabía que si le hablaba me iba a ignorar, y si incluso no me ignoraba dudaba que aceptara vernos, además en Argentina teníamos mil veces más explosión con los medios, tenía que hacerla bien.