Capitulo XI

1.7K 208 7
                                        

Narrador Omnisciente

Una vez que todos los participantes descendieron del dirigible, comenzaron a seguir a Menchi, quien caminaba hacia el borde de una enorme montaña donde se encontraba la siguiente prueba.

La mayoría iba pendiente de cada una de sus palabras, intentando no perder detalle de las instrucciones.

Excepto una persona.

TN.

Mientras todos observaban a la examinadora, ella tenía la vista fija en la enorme grieta que dividía la montaña en dos. Sus ojos anaranjados brillaban con emoción y una sonrisa llena de anticipación apareció en sus labios.

Había esperado este momento durante años.

Desde que reencarnó en ese mundo soñó con vivir aquella escena en primera persona.

—Por fin.—

Sin prestar la menor atención a la explicación de Menchi, retrocedió lentamente hasta quedar de espaldas al precipicio. Daiki y Naoko, que la observaban desde unos metros atrás, fruncieron el ceño al verla sonreír de aquella manera.

TN levantó una mano y les hizo un pequeño gesto de despedida.

Ambos abrieron los ojos.

—¿Jefa...? —murmuró Daiki.

Antes de que alguno pudiera detenerla...

TN simplemente se dejó caer de espaldas al vacío.

—¡¡TN!!— los gritos de Daiki y Naoko fueron opacados por el de prácticamente todos los participantes.

Incluso Menchi dejó de hablar.

—¿Por qué gritan tanto? —preguntó irritada.

Killua, todavía con los ojos abiertos por la sorpresa, señaló el precipicio.

—Se lanzó...

—¿Se lanzó...? —repitió Menchi confundida.

La mujer recorrió rápidamente con la mirada al grupo de aspirantes hasta notar quién faltaba.

La joven de cabello negro.

Sus ojos se abrieron con sorpresa.

Todos corrieron hasta el borde del precipicio.

Allí pudieron verla.

TN colgaba tranquilamente de una de las enormes telarañas que unían las paredes de la grieta.

En lugar de verse asustada, parecía estar disfrutándolo. Miraba hacia abajo con una enorme sonrisa mientras esperaba pacientemente.

—¿Qué demonios está haciendo...? —murmuró Leorio completamente pálido.

Kurapika apretó la mandíbula con preocupación.

—No... esto no tiene sentido.

Daiki sintió cómo el corazón le daba un vuelco.

—Jefa... estás completamente loca...

Naoko, por su parte, dio un paso hacia adelante.

Estaba dispuesto a lanzarse.

No le importaba si terminaba herido.

Pero justo cuando iba a hacerlo...

TN sonrió.

—Ahora.

Se soltó de la telaraña.

Los gritos no tardaron en escucharse.

Reencarne en Hunter x Hunter .Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora