Capítulo 5

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Debemos luchar por nuestros sueños, por jodido o difícil que parezca, porque nuestra vida no se puede limitar a una pecera.

Anonimus-

—¿Que haces aquí?.—me sorprendí de lo cruda que sonó mi pregunta.

Él alzó una ceja.

—¿No dejarás entrar a tu mejor amigo?

—Elika, ya sabes...—me interrumpí.—Chase está aquí... no quisiera.

—Oh, genial nos agrada Chase.

Sonrió y con mucho cuidado me aparto para entrar.

Joder.

Cierro la puerta con delicadeza y me acerco rápidamente hasta Elika.

—Elika.—lo llamé en un susurro y me ignoró.

Idiota.

Los dos nos acercamos a la cocina y la mirada sorprendida de Chase no pasó desapercibida.

Al parecer era la primera vez que no podía ocultar sus sentimientos, él se había incomodado por Elika y lo entiendo.

Hace menos de un minuto me había confesado sus sentimientos hacía mí, y antes que pudiera decirle algo aparece Elika.

—Mi gran amigo Chase.—ironizó Elika.

—Hola, Elika.—saludó Chase con indiferencia.

—¿Que haces aquí, Elika?.—pregunté de nuevo e intenté controlar mi tono, para no escucharme tan borde.

—Quería pasarme por acá y tener tiempo de calidad con ustedes.—mintió.

Idiota.

—Nguyen.—sentencié.

—¿No es una completa ternura?.—me señaló y Chase solo asintió incómodo por la situación.

Joder, iba a golpear a Elika.

—Bueno, quisiera ayudar con su proyecto a no ser que ya lo hayan terminado.

—Elika, no hemos acabado pero tampoco necesitamos de tu...

Y me interrumpió, de nuevo.

—No se preocupen, con gusto los ayudo a terminar.

¿Qué demonios?

Él comenzó a combinar hacía la sala donde estaba tirada mi ordenador y ciertos apuntes, lo seguí con la mirada aun sin entender que demonios estaba sucediendo aquí.

—Cien años de soledad, mi favorito.—sostuvo mi ordenador con su manos.—Las finitud de la vida, los tabúes del libro, las pasiones, las guerras, la lujuria, la opresión, la tristeza del olvido, la belleza cotidiana, la magia escondida en el mundo.

¿Hace cuanto esté idiota había leído un libro?

Estaba segura que solo sabía jugar fútbol americano.

Chase salió de la cocina y en su mirada se podía notar su inconformidad con Elika, y lo entendía.

—Ada, ¿donde queda el baño?.—preguntó Chase.

No me sueltes. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora