Capítulo 9

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Al fin y al cabo, leer es seguir viviendo, y cada uno lo hace a su manera.

Anonimus—

—No quiero joderlo todo, Ada, no contigo.

Y eso fue lo último que escuché esa noche después de nuestro beso.

Han pasado casi cuatros semanas en los cuales ninguno ha mencionado nada al respecto, todo se ha tornado un poco incómodo no puedo negarlo.

Le he pedido a papá que me acercará al instituto, no porque Elika no pudiera llevarme, simplemente no quería afrontar muchas cosas que estaban sucediendo.

Ambos necesitábamos nuestro espacio, tal vez tanto tiempo juntos había confundido el cariño con amor.

Por otra parte Chase se acercó a mí lo suficiente cómo para invitarme a salir, ya no cómo una cita de amigos.

Mi padre después de tantas semanas de salir con Chase quería conocerle, al principio se notaba receloso con él, hasta que tuvieron una conversación sobre unos equipos de soccer, mi padre se veía fascinado al escuchar que Chase le iba al mismo equipo.

No sé exactamente en qué punto estamos Chase y yo, solo sé que me gusta esto.

Aunque no puedo negar que mi cabeza en ocasiones lo único que reclama es al jodido de Elika, al besar los labios de Chase solo ruegan porque en algún momento puedan sentirse del mismo modo que se sentían con Elika.

Joder, estoy lo suficiente jodida en esté punto.

—Ada, hoy no puedo acercarte al instituto.

Me esperaba una larga caminata hasta el instituto.

Chase no iría al instituto hoy, tiene los exámenes finales con la universidad y pidió permiso para faltar.

Sophie lleva dos días sin contestar mis mensajes, supuse que se había ido de vacaciones imprevistas con sus padres.

Así que... sí, me esperaba una gran camina.

—Le pedí el favor a Elika que viniera por ti.—mencionó mi padre.

Oh, bueno eso es...

Una jodida broma, no quería ver a Elika, necesitábamos más tiempo, yo necesitaba procesar aún.

Maldición, yo no quería verle ahora.

—!Papá!.—me quejé.—Yo puedo caminar al instituto.

—¿Que sucedió con ustedes dos?.—preguntó mi padre.—Hace cuatro semanas, fuiste a una cena con ellos y después de esa cena cuando llegaste al día siguiente del instituto no mencionaste ni una sola palabra.

—Nada.—mentí.

—Ada Miller, te conozco.—aseguró.—Mentirle a tu padre no funcionará.

—Papá.

No podía ni siquiera formular bien lo que había sucedido, no quería hacerlo.

—Solo suéltalo, vamos.—me animó mi padre.

—Papá, nos besamos.—confesé.

Mi padre abrió los ojos como platos sorprendido por mi confesión. Ligeramente observe cómo la comisura de sus labios se elevaba. 

—¿Te gusto?.—preguntó.—Digo, a ver.—comenzó a corregirse al notar que había sido muy directo.—Son mejores amigos, ¿cómo se sintieron después de ese beso?

Necesitaba más, quería nunca apartarme de sus labios.

—Nada, solo fue diferente.—mentí.

—Entiendo.—aceptó mi padre, no muy convencido con mi respuesta.

No me sueltes. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora