"Al final, las almas gemelas se encuentran porque tienen el mismo escondite".
—Robert Brault
Elika.
¿Alguna vez escucharon el sonido de una persona al romperse?
Ese ruino inaudible, pero tan presente.
Eso sucedió esta noche, Ada y yo nos rompimos.
—Baja eso papá, no vale la pena.—pedí mientras me levantaba, estaba exhausto de está situación
Sabía que mi padre tenía armas, y me había enseñado a usarlas no sabía exactamente porque las tenías, pero no era algo que me importase mucho, hoy en día muchas personas las tienen.
No sabía exactamente qué era real ahora.
Sarah tomó sus cosas, se levantó y marchó no sin antes acabarse todo el champagne de su copa.
Sin esperar una palabra de ninguno de los presentes, me marché a mi habitación.
No quería saber de ningún maldita persona en estos momentos, azote la puerta y cuando estaba adentro lo destroce todo.
No porque sintiera que eso ayudaría, lo hacía porque quería acabar con todo, quería hacer todo añicos cómo hizo Sarah conmigo.
Las lágrimas brotaban de mis ojos y nublaban mi visión, pero no importaba, nada importaba ahora más que acabar con todo.
Escuché cómo la puerta de mi habitación se abrió, pero ahora no podía escuchar a nadie, habían un interruptor en mí y se había apagado, ahora solo había oscuridad, estaba cegado por la furia.
—Eli...—escuché la voz de mi padre.
Y sin más, comencé a gritar.
—¡LÁRGATE, NO TE QUIERO AQUÍ, DÉJAME EN PAZ!.
—Por favor, hijo.—pidió mi padre.—Escúchame.
Comencé a negar desesperado, y seguía lanzando las cosas que encontrase en mi habitación, trofeos, medallas, cuadros, hasta la maldita lámpara de noche que había en mi habitación la destroce.
—Vamos, por favor.—rogó mi padre.
Pero, yo no podía escucharle, solo escuchaba lo que Sarah había dicho en la cena.
"—Tu madre era una prostituta, y tu padre la compró."
—YA NK QUIERO MÁS, ESTOY CANSADO.—grité.—ESTOY HARTO DE TODOS, ME MENTISTE...—mi voz se quebró.—Me mentiste...—y caí en el suelo exhausto.
Mi padre se acercó y me enredó entre sus brazos.
—Las cosas que dijo esa maldita mujer, no son del todo ciertas.—aseguró mi padre.
—Déjalo... ya no más, ya no quiero tus mentiras...
—No son mentiras, es cierto. Tu madre fue vendida desde muy pequeña a un lugar llamado el "Brulet".—relató mi padre.
—Entonces, ese cuento de fantasía que la conoces desde pequeños ¿era toda una farsa?.—bufé con rabia.
Mi padre negó.
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No me sueltes.
Novela JuvenilTodo el mundo habla de lo bonito que es el amor, de la magia que sientes al encontrar a esa alma predestinada en tu vida. De lo bonito que será cuando esa persona cruce esa puerta. Suena bien, ¿verdad? Pero... ¿que hay de aquellos amores que no deb...
