En algún lugar del mundo hay un árbol que brotó el mismo día que naciste y ha estado creciendo junto a ti.
Anonimus-
—No seas idiota, a mi me gustan más que a ti.
La cena iba muy bien, el señor Nguyen le había pedido a la cocinera nueva que cocinara nuestra platillo favorito.
—Eso no es cierto, papá dile que suelte ese último pedazo de pollo.
Ambos nos giramos hacia el señor Nguyen y cómo era costumbre, había perdido la paciencia con nosotros.
—Basta chicos.—pidió el señor Nguyen.—No me dejen leer mi periódico en paz.
—Señor Nguyen, tu hijo no me deja comer mi pollo en paz.
—Ese no era tú pollo.—se quejó Elika.
—Tampoco tuyo.—seguimos forcejeando con el pollo.
El señor Nguyen se levantó rápidamente de su asiento y nos quitó el pollo, cuando pensé que se lo daría alguno de los dos, él lo metió en su boca y se lo comió.
—¡Oye!.—nos quejamos al unísono Elika y yo.
Y aunque yo quería ese pollo no pude evitar sonreír porque no se lo comió Elika.
—Parecen dos niñas peleándose.—aseguró el señor Nguyen.—Sin ofender, Ada. Yo se que eres niña, sin embargo Elika ha traído tantos morados en sus brazos por tus golpes, que estoy seguro que en su relación Elika es la niña y tú el varón.
—¡Papá!.—se quejó Elika.
El sentido del humor, y su escasa paciencia hacían del señor Elijah un hombre increíble.
Mi padre decía que Elijah había cambiado mucho desde la muerte de su mujer, recuerdo que él me decía que Elijah no mistará a ni un poco de piedad por ninguna persona, no sentía empatía por nadie, era una bestia total, hasta que conoció a Aurora.
La madre de Elika.
Mi padre y ella eran cómo mejores amigos, recuerdo que una vez le pregunté que si en algún momento sintió algún tipo de atracción hacia ella, y él me confesó que por mucho tiempo lo hizo, pero para Aurora el único hombre que existía era Elijah.
Cuando intento indagar sobre el pasado, sobre su historia mi padre intenta evadir esas preguntas, de hecho ni siquiera me habla sobre la causa verdadera de su muerte.
—¿Cómo te va en el instituto Ada?.—preguntó Elijah, mientras leía su periódico.
Siempre recuerdo al señor Elijah con un gran cigarro y un periodo enorme, no entiendo porque no lo lee en la mañana, siempre espera a que sea la hora de cenar para ojearlo.
—Bien, hoy aprobé un proyecto de la señora Hoffer.
—Esa es la profesora que te fastidia, ¿no es cierto?.—preguntó.
Asentí, me giré y vi a un Elika muy concentrando texteando.
—Elika me ayudo con uno de sus proyectos, aunque tengo otro compañero.
—¿Otro compañero?.—preguntó Elika elevando una ceja.
Asentí.
—No necesitamos esa charla, ¿cierto?.—preguntó.
Por Dios, no, no necesitaba esa maldita charla.
¿Que demonios le pasaba a mi papá y al señor Nguyen?
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No me sueltes.
Novela JuvenilTodo el mundo habla de lo bonito que es el amor, de la magia que sientes al encontrar a esa alma predestinada en tu vida. De lo bonito que será cuando esa persona cruce esa puerta. Suena bien, ¿verdad? Pero... ¿que hay de aquellos amores que no deb...
