t de: tanto problema, ¿y quién le gusta a choi yeonjun?

173 33 4
                                    

poco después, los chicos entraron a la habitación como si de una estampida de chihuahuas locos se tratase. ¿te duele? ¿cómo estás? ¿recuerdas cómo te llamas? y muchas otras ridículas preguntas le hicieron a beomgyu apenas le vieron bien. yo me abstuve a verlo hablar tranquilamente con ellos, quienes se fueron apaciguando a medida que les respondía.

— oye, a que no adivinas. — lleva con curiosidad su mirada hacia taehyun cuando él inquiere, y hasta yo quiero saber qué tiene por decirle.

— ¿qué?

— yeonjun ha llorado. — le miro mal aunque esperaba que alguno de ellos se lo contara, pero en realidad no quería. y me pregunto que clase de amigos me gasto yo.

— ¿lloraste? — se vuelve hacia mí y me pregunta con una sonrisa burlona, molesta en su rostro.

— no.

— ¿cómo no? todos te vimos.

— sí, él lloró como un bebé en los brazos de jungkook. — el menor apoya las palabras de taehyun y cuando todos ríen repentinamente los odio.

— los odio.

pasamos la mañana y parte de la tarde en el centro comercial, porque ninguno de nosotros le dijimos a nuestros padres lo que había sucedido. supongo que todo este problema valdría la falta al insti y no tendríamos castigos... espero. y luego, cuando apenas pasó la una y media, todos quedamos en irnos a nuestras casas.

— yeonjun. — me acerqué al peliazul cuando me hizo un ademán con una mano. su expresión y el tono serio de su voz me asustó un poco.

— ¿qué...?

— eras tú, ¿verdad? — ni siquiera deja que termine mi oración cuando asegura, valga la redundancia, demasiado seguro. trago seco.

— ¿qué... de qué hablas? — me toma del brazo y ambos nos alejamos sólo otro poco de donde están todos, despidiéndose a gritos como si no nos fuéramos a ver mañana.

— el chico al que vieron besándose con beomgyu. — su mano continúa en mi brazo cuando repite. — eras tú.

asiento, cabizbaja porque me da un poco de vergüenza verlo. lo escucho suspirar y me desordena el cabello muy bruscamente.

— condenado loco. ¿te das cuenta de lo que provocaste? — como sé que no lo dice con esa intención, le devuelvo la sonrisa y sé que todo está bien.

— debimos hacerte caso cuando dijiste que minjeong tenía el balcón inundado. — suelta una carcajada cuando cito sus palabras.

— sí, bueno. en ese momento no parecía tenerlo, ¿sabes? — se encoge de hombros y, una vez más, se acerca a mí hablándome muy bajito y muy suave. — oye... ¿y ustedes...?

— nada. — frunce el ceño. levanta las cejas.

— ¿nada? — niego.

— nada. — recuerdo lo que el pelinegro me ha dicho en la habitación del hospital y siento que tengo el estómago revuelto. — dijo que se daría por vencido con las chicas.

— mhm. — me mira como si le estuviera diciendo algo que él ya sabe no es verdad. — me parece que ustedes tienen muchas cosas de que hablar.

— es que...— aprieto los labios, comienzo con fuerza pero repentinamente me siento pequeño. tonto. — no sé cómo decírselo.

— sólo pregúntaselo; él y tú tienen el mismo nivel de moral después de haberse estado besuqueando por doquier. — comenta muy tranquilamente, y supongo que por eso yo me siento también tranquilo. soobin irradia tanta tranquilidad que es inevitable no sentirse igual.

𝗹𝗼𝘃𝗲 𝘆𝗼𝘂 𝘁𝘄𝗶𝗰𝗲. yeongyuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora