Recepcionista -Aquí la llave de su suite joven, que tengan una hermosa noche.- nos mira a ambos con una sonrisa.
Suguru -Gracias.- dijo tomando las llaves y mi mano para adentrarnos al ascensor.
Una vez cerradas las puertas y marcado el piso, ambos nos besamos desesperadamente. Me acorraló contra el frío espejo del ascensor y con una de sus manos levantó mi muslo derecho para mayor contacto con mi cuerpo.
-Ahhhh...Suguru.- sus besos y chupetones por mi cuello me hacían gemir.
El ascensor se detiene y los besos también. Al abrirse las puertas salimos tomados de la mano, llegamos frente a la suite, Suguru abrió, y entramos, no había necesidad de encender las luces pues la luz natural de la luna llena alumbraba todo. Rápidamente cerró la puerta, la sesión de besos y caricias volvió a comenzar. Me tomó en sus brazos como princesa y con delicadeza me coloca sobre la cama. Quita mis tacones, él quita sus zapatos para luego posicionarse sobre mi y devorar mis labios cual hambrienta fiera. Poco a poco nuestra ropa empieza a desaparecer, ambos estábamos en ropa interior besándonos con pasión.
Suguru se detiene y contempla mi cuerpo, yo hago lo mismo. Tiene un cuerpo bien trabajado, su piel es tan suave como la seda, su aroma masculino es embriagante. Llevo mi mano derecha a su cabello y le quito la liga que sostiene la media coleta. Sus cabellos negros caen de manera tan jodidamente sexy, sus fuertes brazos están uno a cada lado de mis costados para evitar caer sobre mi.
Suguru -Te ves tan sexy debajo de mi.- mordí mi labio inferior. Su mano derecha acarició mi rostro, viajó lentamente hasta mis labios y con su pulgar gentilmente dio caricias a mi labio inferior.
-Bésame.- demandé y él obedeció. Pasó una de sus manos por mi espalda hasta llevar al seguro del sostén, lo removió y con sonrojó en sus mejillas contempló mis pechos para luego tomar uno con su mano y masajearlo gentilmente. Involuntariamente arqueé la espalda acompañado de un gemido. Su mano en mi pecho fue reemplazada por su boca, lamia y mordía mi pezón haciendo que se endurecieran. La humedad que dejaba en mis pechos era exquisita, mis sentidos estaban alborotados por sus toques, lamidas y mordidas.
-Ahhhh, sii... Suguru...mmmhhhh.....- sentía una gran ola de placer y eso era solo con mis pechos.
Se dirigió a mi otro pecho repitiendo la dosis de placer. Una de mis manos se aferraba a las sábanas mientras que la otra estaba en el cabello de Suguru. Sus lamidas subieron ahora a mi clavícula la cuál chupaba y mordía ligeramente. Suguru baja una de sus manos hasta el borde de mis bragas y lentamente las baja tirándolas al suelo. Me sobresalto al sentir sus dedos en mi clitoris, masajea circularmente esa área que me llena de mucho placer.
Suguru -Estás tan mojada.- dice para luego besarme e insertar sus dos dedos en mi interior bombeando con suavidad como preparación para su miembro.
-Ahhh....mhhhhh.- gimo sobre sus labios y conectamos miradas.
El ritmo de sus dedos aumenta y contraigo mis caderas, un nudo se forma en mi vientre, iba a correrme muy pronto.-Su...Suguru...voy a.... a correrme.- digo con la voz entrecortada por la estimulación que estaba recibiendo por él.
Suguru -No te contengas, córrete.- lame mi pecho derecho y muerde mi pezón, esto en combinación con el movimiento de sus dedos hace que llegue a mi clímax y empape las sábanas con mis fluidos.
-¡Ahhhhh SUGURU!- me libero y luego él lame sus dedos cubiertos por mi esencia. La vista es realmente erótica, su mechón de cabello se adhiere un poco a su frente por la fina capa de sudor que su piel ha producido.
Una capa de sudor cubre nuestros cuerpos, el calor es cada vez más intenso. Suguru quita su boxer dejándome ver su miembro erecto. Se detuvo a buscar algo en su pantalón, era un preservativo. Se lo colocó y volvió a posicionarse entre mis piernas, sentí su miembro en mi entrada.
-Conque preparado ¿Ah?- sonreí agitada.
Suguru -Uno nunca sabe.- me sonrió de vuelta y nos dimos un corto beso.-¿Estás lista? Si te sientes incómoda o te duele me dices.- asentí.
-Adelante.- una vez dicho esto, sentí como lentamente entraba en mi.
Mi corazón volvía a acelerarse y mi cuerpo arder. Comenzó con movimientos lentos, sentí un ligero ardor cuando entró completamente y un líquido caliente salir de mí, era sangre, mi himen se había roto. Suguru me había quitado mi virginidad y estaba muy feliz por eso.
Suguru -Ahhh....me .....me recibes bien...estás...deliciosamente apretada.- dice jadeando mientras continúa sus movimientos de cadera.
-Mhhhhh...si....más....más fuerte.- le indico, aumenta un poco el ritmo y la fuerza de las penetraciones.
Un sonido sublime inundaba la suite, entre gemidos y el sonido de nuestras pieles chocando me deleita y hace que me prenda cada vez más. Me aferré a sus musculosos hombros y él con una de sus manos sostiene firme mi cintura, mis pechos se mueven a medida que me penetra y sonríe lleno de placer.
Suguru -Ahhhh....Leila, Leila.- dice llevando su cabeza hacia atrás, su manzana de Adán se hace más prominente, escucharlo gemir mi nombre, me regocija.
-Suguru....ahhhhh siiii...siiii, así.- clavé mis uñas en sus hombros al sentir nuevamente el nudo en mi vientre. Él se ve más desesperado y perdido en el placer, está por correrse al igual que yo.-Voy.....voy a correrme.- le indico y en un par de embestidas más ambos llegamos al tan preciado orgasmo.
-¡Ahhhhh!- me libero y con ello mi corrida empapa nuestros muslos y las sábanas.
Suguru -¡Ahhhh... Leila...que bien se siente!- dice y coloca su frente en mi pecho. Ambos permanecimos así hasta recuperar el aliento.-Te quiero, Leila.-
-Te quiero, Suguru.- él levanta su cabeza y me besa en los labios con delicadeza. Se recuesta a mi lado y hace que descanse mi cabeza en su pecho.
Suguru -Vamos a reponernos para tomar una ducha.- dice y asiento. Se quita el preservativo y lo arroja a un pequeño cesto de basura al lado de la cama. Sus dedos acarician mi espalda y yo su pecho, después de recuperar el aliento me siento en la cama y él me mira algo extraño.
-¿Sucede algo?- pregunto curiosa al ver su expresión algo confusa.
Suguru -No...no me habías comentado que tienes un tatuaje.- dice y lleva una de sus manos a mi espalda para tocarlo.-Un dragón rojo, dice.....- se queda callado unos instantes.-"El amor sobre la venganza".- dice en un susurro audible.
-Había olvidado ese detalle.- me sinceré.-¿Te gusta?- dije con una sonrisa.
Suguru -Me...me encanta.- contemplé sus ojos que aún seguían en estado de asombro. Luego pasó su mano a una gran cicatriz que tenía en ella.
-Suguru, ¿seguro que estás bien?- me acerqué a él y deposité un beso en la punta de su nariz.
Suguru -¿Qué sucedió?.- preguntó sentándose en la cama mirando y tocando con suma delicadeza la cicatriz. Luego dirigió su mano a mi hombro donde estaba la cicatriz principal, me sentí un poco apenada de ello. Aún sentía miedo de tan solo recordar lo que me sucedió.
-Suguru....yo....aún no....-
Suguru -Perdón.- se disculpó.-Disculpa, no quería hacerte recordar lo que sea que hayas pasado.- él comprendió el dolor y temor que mi voz transmitía cuando iba a hablar.
-Gra...gracias por comprender.- giré mi cabeza para mirarlo, una sonrisa se formó al conectar sus ojos con los míos.
Suguru-Ven acá.- me tomó en brazos y me acercó a su cuerpo en un cálido abrazo.-Te quiero Leila, te quiero demasiado.- dice y deposita un beso en mi frente.
-Y yo a ti Suguru Geto.- sonreí ante sus toques en mi espalda, subía y bajaba sus manos con suavidad, como la corriente de un pequeño riachuelo.
Después de permanecer así por unos minutos, fuimos a ducharnos. Sus grandes manos recorrían mi cuerpo a medida que lo enjabonaba, sus dedos masajeaban mi cabello al aplicar shampoo. Hice lo mismo con el y luego de enjuagarnos salimos envueltos en una toalla, nos colocamos las batas que habían en una de las gavetas y secamos nuestro cabello. Al culminar, cepillamos nuestros dientes y nos acostamos en la cama, coloqué mi cabeza en su pecho y él me rodeó en sus brazos.
-Buenas noches Suguru.- alcé mi rostro y deposité un corto beso en sus labios el cual fue correspondido.
Suguru -Buenas noches Leila.-
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Destinados (Suguru Geto)
FanfictionSuguru -Por más que queramos, no podremos estar separados. Estamos destinados a ser y permanecer juntos. Sin importar el tiempo o la circunstancia, siempre volveremos el uno al otro.- sus ojos se tornaron cristalinos. -Nuestra alma ahora es una, nu...