Harta de soportar a un marido infiel, una cuñada entrometida y a medio mundo que se puso en su contra, la condesa Miriel optó por planear un divorcio conveniente.
-Ella y el conde son unas víboras háganme caso y empaquen sus maletas- planeaba sacar...
Al día siguiente, en lo profundo de las montañas Anyma de la ciudad de Hazel. Miriel y Marjane junto a sus aquelarres, se adentraron al bosque para la reunión organizada por el dueño del Mercado de los Duendes.
Iluminando el camino de la caverna con orbes, bajaron cuidadosamente y luego de más de 8 pisos chocaron con una inmensa ciudad en reconstrucción. De lejos se notaba que el lugar ya existía desde quien sabe cuando tiempo pero omitieron preguntar cuando los guardias las escoltaron hasta un edificio de tres plantas lleno de otros seres mágicos.
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Sin entender la situación, los elfos de aspecto pequeño, lánguido y peludo les entregaron sombreros en punta y batas negras a las brujas que estaban anonadadas de verlos. Fabricados con las raíces de las plantas que allí crecían, el vestuario desviaba su creciente magia de otros usuarios con tal de no socavarlos.
Allí se enteraron que la ciudad efectivamente, pertenecía a alguien más de quien derivaba el nombre tan particular que eran; los duendes, trolls y elfos. Luego de siglos de peleas por territorialidad y haberlos traicionado con el trato de brujas de Suaya, las criaturas accedieron a devolvérselo a la familia Van Horne para evitar morir.
Como sus parientes insistieron en seguirlas, al no ser brujas los empujaron a recorrer el nuevo mercado para entretenerlos de mano del nieto de Hershel; Zackaryel hasta acabar la reunión.
-Gran Madre, hay que adelantarnos a la cacería de la iglesia- Hershel al igual que los demás reyes y jefes de tribus requerían su ayuda
-Solo se necesita colocar un muro más potente sobre Hazel hasta más allá de la costanera. Con eso será imposible localizar un ser mágico en esta tierra y el mar.- el hijo de Hershel, Vigo, desplegó los mapas de Moonbow
-Lastimosamente el escudo que el hechicero puso está debilitándose con el paso de los días y al no tener ningún contrato establecido, estamos en peligro- la tía May se cruzó de brazos
-¿Cuánto demorará reestructurar el mercado?- Miriel señalaba la entrada a la ciudad
-Un mes, tal vez. Las nevadas de este año limitarán el paso, por ello debemos terminar antes- el rey de los duendes, Faye, caminaba sobre la mesa
-Mmm...solo falta el muro y un contrato.- hablando con sus brujas, Miriel aceptó realizar el ritual
La plaza fue despejada y el aquelarre se colocó en círculo para iniciar el proceso de creación del nuevo muro rodeadas de fogatas. Las brujas jóvenes cargaban una varita hecha de ramas secas de roble y las mayores, un palo largo para usarlo de báculo para dirigir su magia, cortesía de los trolls.
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