Harta de soportar a un marido infiel, una cuñada entrometida y a medio mundo que se puso en su contra, la condesa Miriel optó por planear un divorcio conveniente.
-Ella y el conde son unas víboras háganme caso y empaquen sus maletas- planeaba sacar...
FruFru buscaba desesperada la causa de que su maleficio fallara.
Durante la peor fiesta a la que haya asistido, se enteró de que no logró su objetivo y para su desgracia, su ahijada Sandra, la acusó abiertamente de ser bruja frente a todos los invitados. Los Krest quedaron devastados y lo que se suponía debía ser el cumpleaños perfecto, acabó siendo un escandaloso desastre.
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Más que burlas, el temor se apoderó de todos cuando Sandra saltó sobre su madre para matarla con un cuchillo por prometerle algo que jamás tendría. La maldecía y escupió su nombre en señal de repudio. La rabieta que se volvió un trastorno mental empujó a su hastiado padre a tomar la decisión más difícil para zafarse; el divorcio.
El barón prefería enviar a Sandra a un manicomio y pagarle los gastos más una manutención a su mujer para que no volvieran a molestarlo. La familia Krest estaba hecha pedazos y al solicitar ayuda para solucionar el infierno en su casa, la baronesa fue ignorada por quien la animó a ser una wicca; FruFru.
-¿Qué pasó?! Sé que Sandra se lo dió de comer, yo lo vi! Debe haber una explicación! Arghh!!!- con furia, arrojó los libros al piso
-Madre, cálmate!- su hija adoptiva Mathilda intentaba frenarla
-Vengan! Ocurrió algo terrible!- su otra hija, Brunhilda bajó para llamarlas
Resultó que Paola, llegó urgente para llevarlas al palacio por orden del rey puesto que su señora cayó enferma nuevamente. Pero cuando estaba por entrar, compró la edición matutina del periódico cuyo titular la estremeció.
La baronesa Krest, se había suicidado luego del divorcio y esa pérdida fue lo que provocó la recaída de la reina Lyla.
La noticia se esparció como fuego el cual FruFru, no podría apagar con nada. La incómoda realidad la acorraló y enfrentarse al rey estando su señora indispuesta, no sonaba agradable.
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-Se ató el cuello con una soga, se prendió fuego antes de arrojarse por la ventana, para quedar colgada del tercer piso mientras se quemaba...fue un paisaje escabroso para sus empleados.- la señora Torrents cuchicheando, armaba revuelo