Capítulo 10

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Esa es mi historia.


— Dios, mira la hora. — dijo Lisa sorprendida mirando el reloj que estaba en la mesa de noche. Se paró, se estiró y se acercó a la puerta. — Bueno, respondiendo a tu pregunta... Esa es mi historia. — dijo con una sonrisa

— Muy buena, a decir verdad. — dijo Thomas devolviéndole la sonrisa. — Que descanses, Lisa. — se despidió

— Igualmente, Thomas...— dijo antes de salir de la habitación para dirigirse a la suya.

— Lisa...— la llamó Thomas

— ¿Sí? — dijo Lisa acercándose un poco a la puerta.

— ¿Al final ese él sí era el padre? — preguntó curioso

— Eso quedará como teoría hasta que el mismo Adrik Hyde pueda decirnos... Mejor duerme, es tarde...— se despidió. Al entrar a su cuarto vio que Samael y Adiel estaban dormidos, sonrió tiernamente y se acercó con sumo sigilo, pero se despertaron de todos modos.

— Lo siento... me quedé hablando. — se disculpó Lisa con una mueca.

— No pasa nada...— dijo Adiel algo dormido aún

— Si... Ya, ven. — dijo Samael estirando los brazos, Lisa sonrió y se acostó. Ambos se acurrucaron en su pecho y volvieron a quedarse profundamente dormidos.

A la mañana siguiente, Lisa, Samael y Adiel estaban decidiendo qué desayunar cuando aparece un Thomas arreglado y listo para irse.

— Oye, ¿no te quieres quedar a desayunar? — preguntó Lisa amablemente mientras se dirigían a la puerta.

— Me encantaría, pero mi padre me espera...— dijo Thomas con una sonrisa.

— Quizá la próxima...— dijo Lisa devolviendo la sonrisa, abriendo la puerta

— Ey, tengo buenas noticias... Recordé que tengo un contacto que te ayudará para que no molesten más con la propiedad. — dijo Thomas

— ¿En serio? — preguntó Lisa con un destello de emoción en los ojos.

— Sí, con él y un poco de esfuerzo para persuadir a mi padre, ya no llegaran ofertas. — respondió Thomas sonriendo. — Bueno, gracias por haberme dejado quedarme la noche, espero que todo ya haya pasado y que pronto veas a tu hermana...— dijo amablemente.

— No hay de qué, yo también espero eso... — dijo Lisa con una sonrisa nostálgica. Se despidieron y Lisa volvió a la cocina para seguir con el debate.

— Adi y ¿por qué no haces hotcakes? — sugirió Lisa. Pero antes de que Adiel pueda contestar que era una buena idea, tocaron la puerta. — Yo voy...— dijo Lisa dirigiéndose a abrir. Al abrir, quedó en una especie de shock.

— ¿Y? ¿Vas a saludar a tu hermana o no? — dijo Maya extendiendo los brazos. Lisa volvió en sí y la abrazó lo más fuerte que sus brazos le permitieron. — Okey, ya, ya. No tan fuerte. — rio Maya.

— Te extrañé. — dijo Lisa contra el cuello de su hermana.

— Yo también, linda. — dijo Maya tiernamente.

— Ya... pasa, pasa. Estábamos por desayunar. — dijo Lisa separándose de ella con una sonrisa y un par de lágrimas en los ojos.

— Llegué en el momento perfecto. — dijo Maya adentrándose a la iluminada mansión. El par de tragaluces y las enormes ventanas llenaban de luz natural a la mansión por el día.

Se sentaron a desayunar una gran torre de hotcakes y cuando terminaron decidieron ponerse al día...

— ¿Y cómo nos encontraste? — preguntó Samael

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⏰ Última actualización: Jan 09, 2024 ⏰

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