Capitulo V: Soy tú esposo.

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Kenneth llegó al hospital como si estuviera agitado, azotando la puerta y yendo corriendo a dirección, actuando como si no supiera nada y esperaba lo peor.

Aunque si estaba angustiado, no se quedó a ver el resultado de las pruebas de Butters.

-Hola. -Dijo algo impaciente a la recepcionista. -Soy Kenneth McCormick, el esposo de Leopold McCormick, me dijo un amigo que había visto llegar a mi marido en manos del superhéroe Mysterion.

La recepcionista asintió mientras tecleaba algo en su lugar, impacientando un poco a Kenny.

-Si, esta en el cuarto A-202, al parecer solo es la golpiza que le pusieron, no tiene nada fracturado. -El chico dejó escapar un suspiro para luego agradecer e ir al elevador, subiendo al cuarto indicado donde estaba su esposo.

Pudo verlo desde la ventana, antes de llega como lo habían puesto con una ropa de hospital, que tenía una venda en su cabeza y que un parche cubría su pómulo derecho; se veía lastimado, pero también en calma, como si solo estuviera en una inspección de rutina.

-Buttercup. -Fue lo primero que dijo al entrar a la habitación para ver como la cara de tranquilidad de su esposo al verlo se convertía en una autentica de terror, cosa que le desagrado mucho observar ¿por qué Butters reaccionaba así al verlo?

No pudo evitarlo y frunció el ceño, enojado de cómo estaba actuando su chico.

- ¡Kenny! Ahg. -El impacto hizo que Butters hiciera un movimiento brusco, haciendo que le doliera su cuerpo, si bien no tenía nada roto, sí que le dolía demasiado todo el cuerpo y lo que menos quería era preocupar a Kenny. - ¿Cómo supiste que estaba aquí?

-Tweek se lastimó en la cafetería y me llamó diciendo que te vio entrar en manos de un superhéroe. -Mintió, no podía decirle su verdadera identidad y mucho menos decirle que sabía todo, su esposo debía decírselo. - ¿Por qué no me llamarón?

-No...no dejé que lo hicieran. -El chico se veía asustado, sabía que ese tipo de cosas molestaban a su pareja, pero de verdad no quería ser una molestia, amaba a Kenny y haría muchas cosas por él, pero no quería ser tan codependiente de él, no quería arruinarle su vida o su día a día con sus cosas.

-Ah y, si se puede saber, ¿Qué demonios me ibas a decir cuando llegarás a casa? Porque digo, ni siquiera creo que llegues hoy y, si sí, ibas a llegar en ese estado... -Leo planeaba mentir y pedirle ayuda a Pip o Tweek, aunque ahora veía que esté ultimo le hubiera tumbado su mentira de todas formas.

-Yo... -Leo sabía que no tenía escapatoria, por lo que decidió decir la verdad. -No quiero serte una molestia Kenny.

Por fin, la gota que necesitaba el rubio para estallar.

- ¿¡Y por qué mierda piensas que vas a ser una molestia!? ¡Leopold soy tu ESPOSO! Me casé contigo, vivo contigo, siempre te he demostrado que te amo ¿¡Por qué crees que me va molestar que me avisen que el amor de mi puta vida está en el hospital!? -Kenny agradecía que el cuarto solo fuera para ellos dos, si no, esto sería más incómodo de lo que para Leo ya era esa situación.

-Estas molesto.

- ¡Pero no porque estes en el hospital! Estoy molesto porque llevo casado contigo 3 años y tu sigues creyendo que eres una molestia para mí... -Kenny empezaba a calmarse, tampoco quería asustar más al otro rubio. -Somos un equipo Butters, tus problemas son mis problemas y viceversa, eso es lo significa el matrimonio, tú y yo contra el mundo.

Leo lo sabía, sabía que Kenny lo amaba y que podía serle sincero, incluso si le contaba sobre Caos, él lo iba a entender y amar, eran un equipo y agradecía el amor que tanto se tenían, el cómo luchaban.

No pudo más, ese tipo de cosas lo sobrepasaban y, a pesar de tener 27 años las lágrimas pudieron más con él, empezando a llorar, lastimando también a Kenny, odiaba ver a su querido esposo llorar y saber que él tenía algo de culpa.

-Ahg, Leo. -Kenny se le acercó para abrazarlo, sintiendo como este se aferraba a su cadera, pues a la altura que le llegaba el chico que estaba costado. -Perdón, no quise gritarte solo... entiéndeme, eres mi esposo, te amo como no amo a nadie más en este mundo, eres la razón por la que luchó todos los días... ¿sabes quién te lastimó?

Leo no estaba seguro, pero sabía bien las razones por los que querían matarlo.

-Me dijeron algo así que era para que alguien tuviera el camino libre hacía ti. -Kenny se quedó frio ante eso, pensando que podría haber sido Tammy.

Si ya se sentía culpable de cómo estaba actuando tan condescendiente con ella, esto fue como una puñalada en su corazón, no era la primera vez que pasaba esto, pero si era la vez que más cerca estuvieron de verdad lastimar a su esposo.

Cuando se casó, unas semanas después una de sus ex, Annie, lanzaba basura al patio de ellos y de la casa de los Stoch, igual había intentado atropellar a Leo y había logrado que lo expulsaron de su primer trabajo, antes de la constructora.

Si esa vez fue difícil salir de esa situación, pues se tuvo que demandar a la chica y terminó en la cárcel gracias a su amigo Kyle, esta vez sería peor.

-Ken, me estas lastimando. -El quejido de Butters hizo que Kenny se diera cuenta que estaba abrazando muy fuerte a Leo, por lo que lo soltó y, aguantándose su rabia y su odio a si mismo le sonrió a su esposo.

A veces, ambos eran demasiado inocentes al momento de confiar en algunas personas.

-Lo siento cariño. -El chico asintió mientras, antes de poder hacer algo más entró Red que también estaba sorprendida de ver al esposo del chico rubio ahí.

-Kenny, ¿Cómo has estado? Veo que al final si le dijiste. -Le comentaba Red mientras saluda al rubio de parka naranja.

-No, Tweek venía para acá y me vio llegar con Mysterion. -Respondió con simpleza y dulzura Leo haciendo sonreír a Red, era un buen chico y ya después regañaría al novio de su primo por metiche.

-Bueno, me presentó, soy Red Stoley. -La chica se incorporó mejor, aceptando su postura de Doctora. -Leopold McCormick, 27 años, llegaste aquí por una severa golpiza; sin embargo, no tienes nada grave y solo te voy a dejar aquí en observación para cerciorarnos de que estes bien y no haya una hemorragia interna... Kenny, ya puedes irte.

- ¿Qué? -El chico vio feo a Red, que solo rio.

-Tu esposo no tiene nada, estará bien y como no es un niño o alguien que necesite cuidados especiales... no puedes quedarte, necesito que vuelvas a casa, mañana que acabe mi turno prometo yo personalmente llevártelo a la puerta de su casa. -Red explicaba con profesionalismo, haciendo al rubio mayor suspirar, como odiaba cuando se ponía en el ámbito "la mejor doctora del mundo" la prima de su mejor amigo, pues no había poder humano que le hiciera cambiar de parecer.

-Está bien, los quiero a primera hora. -Contestó resignado mientras se acercaba a su marido para darle un fino beso en los labios, lleno de amor y dulzura. -Descansa bien, mi amor.

-Igual tú Kenny. -Dijo el chico enrojeciéndose de las mejillas, acto que a Kenny le daba ternura aún.

Cuando el chico se fue, Red se quedó viendo unos momentos a Leo, le daba mucho gusto ver a uno de sus mejores amigos ser feliz y ser la mejor versión que se podía de sí mismo.

-Son una hermosa pareja, es lindo como lo cuidas desde las sombras.

-Si, ¿por qué no podía quedarse Red? -Leo sabía que había algo atrás de no dejar a Kenny estar con él, Red era buena doctora, pero también...

-El jefe nos necesita en el club, yo te voy a llevar. -Era la principal distribuidora de drogas del diablo. -Al parecer todos los villanos de esta ciudad se reunirán, estará Topos y Stella...

Leo suspiró y asintió, ahora entendía todo y, aunque deseaba descansar, su deber como villano le mandaba a la acción, así que confiaba que Red tuviera un plan para llegar allá sin ser vista por nadie.

Mi querido esposoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora