CAPÍTULO 12

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Hay un hombre en mi habitación

Dragon Step - Reino de Pheltílian.
Septiembre 21, 1621.

Adem e Eden habían estado buscando a Vangelis durante dos días en las montañas. Estaban agotados y desanimados, pero seguían adelante con la esperanza de encontrar al misterioso hombre que, según los rumores, era el único capaz de encontrar al capitán del Meg.

Finalmente, mientras caminaban por un sendero empinado, vieron a un hombre alto, fuerte, de pelo rubio corto y con rizos cargando dos pesadas cubetas de agua que acababa de sacar de un pozo. Se acercaron a él con cautela, preguntando si conocía a Vangelis. El hombre los miró con curiosidad y les dijo que él podía llevarlos hasta él.

Con esfuerzo, Adem e Eden siguieron al hombre por el sendero, subiendo cada vez más alto en las montañas. Finalmente, llegaron a una pequeña cabaña de madera donde vieron a una joven mujer cocinando en la cocina. El hombre presentó a Meri como su novia y les dijo que Vangelis estaba dentro de la cabaña.

Adem e Eden sintieron una mezcla de emoción y nerviosismo al entrar en la cabaña. Fue entonces cuando Meri se acercó a ellos y les confesó en voz baja que el hombre de las cubetas de agua era en realidad Vangelis.

Adem e Eden apenas podían creerlo. Habían estado buscando a Vangelis todo este tiempo, sin darse cuenta de que lo tenían justo delante de sus ojos. Vangelis les explicó que a veces era necesario ocultar su identidad para protegerse de aquellos que buscaban su sabiduría para fines oscuros.

Vangelis les habló de los misterios de las montañas, de la importancia de vivir en armonía con la naturaleza y de escuchar la voz de sus corazones. Les dijo que estaban destinados a encontrarlo y que él les ayudaría en su búsqueda de la verdad.

Meri se despidió de Vangelis con un beso en la mejilla y se marchó a su casa, dejando a Adem e Eden a solas con él. Vangelis les ofreció un té caliente y les pidió que se sentaran a su lado junto al fuego crepitante para que pudieran descansar después de su travesía.

Isla Niebla - Reino de Auttenberg.

Treyson finalmente llegó a Isla Niebla después de varios meses de ausencia. Txarles, estaba trabajando en la herrería cuando Treyson llegó y lo saludó.

Txarles se dio la vuelta al escuchar su nombre y sus ojos se iluminaron al ver a su hermano. Corrió hacia él y lo abrazó con fuerza, emocionado por su regreso.

─¡Treyson! ¡Me alegra tanto verte de nuevo! ─exclamó Txarles emocionado.

─También me alegra verte, hermanito. Te he extrañado mucho ─respondió Treyson con una sonrisa.

Los dos hermanos se dirigieron juntos a la casa donde fueron recibidos por Joyce. Joyce los abrazó con cariño y les sirvió un delicioso almuerzo que ella misma había preparado.

─¡Qué sorpresa tan agradable, Treyson! ─dijo Joyce emocionada.

─Extrañaba este lugar y a mi querida familia ─respondió Treyson agradecido.

Durante el almuerzo, los hermanos compartieron historias sobre sus experiencias y aventuras desde la última vez que se habían visto. Txarles contó emocionado sobre su trabajo en la herrería y los nuevos proyectos en los que estaba trabajando para el nuevo comandante de Isla Niebla.

─Estoy orgulloso de ti, hermano. Siempre has sido tan talentoso en tu oficio ─elogió Treyson a Txarles.

─¡Gracias, Trey! Pero me gustaría saber más sobre tus viajes y todo lo que has visto y vivido ─respondió Txarles curioso.

LOS CIEN DÍAS DE LA PRINCESA ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora