Capitulo 11

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Dennis

Abro los ojos confundido, parpadeo una y otra vez intentando aclarar mi vista, puedo darme cuenta de que estoy en la habitación de Leonid, cansado intento pararme, pero mi brazo izquierdo lo tengo amarrado a la cabecera de la cama.

- Hermano Dennis se ha despertado - La voz temblorosa de Andrea se hace notar, levanto la mirada y 7 personas me miran entre preocupados y enojados.

- Tuviste una maldita sobredosis, los medicamentos junto con las drogas reaccionaron mal - Bajo la cabeza no queriendo ver el rostro enojado de Leonid, suficiente con su voz.

- ¿Porque no nos dijiste que tenías una torcedura en el tobillo? - Caín, siempre preocupándose por cosas tan insignificantes.

- No era importante - Puedo escuchar a todos suspirar.

- No volverás a salir si no es en compañía de alguno de nosotros - Levanto la mirada y Jack esta vez me mira como una mamá regañando a su hijo.

- Salgan un momento - Leonid mira a todos, esperando a que salgan de la habitación.

Todos se miran y asienten con la cabeza, después de unos segundos abren la puerta y la cierra Mario quien es el último en salir.

- ¿¡Porque lo hiciste!? - Se acerca amenazadoramente, de inmediato me hago lo más pequeño que puedo, pero al estar mi mano amarrada es casi imposible.

- Yo... necesitaba olvidar todo - Las lágrimas escurren por mis mejillas.

- Te ayudaré a olvidar cariño - Acerca sus labios a los míos, besándolos con lentitud, algo sumamente raro ya que todas las veces que lo han hecho sin mi permiso me han lastimado al grado de hacerme sangrar, abro mucho mis ojos al sentir la nueva sensación.

Agarra el cabestrillo y me lo quita con mucha delicadeza, lleva sus manos a la camisa que traigo puesta para desabotonarla, el miedo de inmediato me hace sollozar y temblar, recordando.

- No... no quiero... - Me agarra el rostro con sus manos, obligándome a mirarlo.

- Tranquilo pequeño, respira y mírame solo a mi - Asiento aun con miedo, se alza un poco y desamarra mi brazo para así quitar por completo la camisa, mira mis cicatrices una a una, ocasionando que me falte el aire.

- ¿Que pasa pequeño? - Me muevo de un lado a otro intentando zafarme de su agarre, pero él es muy fuerte, ni siquiera hace fuerza.

- Soy horrible... - Besa mi cuello mientras ríe.

- Eres hermoso a mis ojos - Aun besando mi cuello desabrocha mi pantalón y lo quita junto con mi bóxer.

Levanta mi pierna y besa el interior de esta, específicamente donde están la mayoría de las cicatrices, sus ojos no dejan de mirarme, puedo sentir el calor subir a mis mejillas, acomoda mi pie arriba de su hombro para así besar de la misma manera mi otra pierna y subirla.

Sonriendo agarra mi pequeño pene que aún está flácido, todavía tengo mucho miedo como para sentir algo diferente.

Da una lamida en la cabeza que me hace temblar por completo, un gran gemido sale de mi boca, llevo mi mano izquierda a mi boca en estado de shock, la carcajada de Leonid me hace enrojecer aún más.

- Prepárate amor... - Mete todo mi miembro a su boca, haciendo que mi cabeza caiga hacia atrás mientras las lágrimas escurren de mis ojos, un raro nudo comienza a formarse en mi pelvis, con mi mano libre agarro su cabello, mis piernas intenta moverse, pero gracias al fuerte agarre de Leonid las mantiene quietas, niego con la cabeza, esto no me gusta, me siento raro.

- ¡Espera...! - Suelto un gran gemido entrecortado cuando una succión particularmente fuerte me hace correr en su boca, la vergüenza me recorre, estoy por pedir perdón, pero el rostro feliz de Leonid me hace callar, sus ojos naturalmente azules parecen negros.

Saca un poco de semen de su boca y cubre sus dedos con la sustancia, abre mis piernas con delicadeza y mete el primer dedo en mi trasero, ocasionando un grito de sorpresa y terror, los crueles recuerdos están llegando a mi mente.

- Mírame ahora Dennis, no pienses en nada más - Mis ojos grises se posan en sus azules prácticamente negros por la excitación, relajo mi cuerpo lo mejor que puedo, sé que de esta manera no dolerá tanto, no soy tonto, se lo que viene, puedo ver el bulto en sus pantalones y no es nada pequeño.

Baja mis piernas y trepa, su rostro queda pegado al mío, sonriendo besa mis labios, pide permiso para meter su lengua sin embargo no lo hago.

Gruñendo mete un segundo dedo, haciéndome abrir la boca y gemir de sorpresa, el aprovecha para meter su lengua, puedo probarme en el acalorado beso, mi cabeza se siente confusa.

Sigue besándome y preparándome, algo completamente nuevo para mí, puedo sentir sus dedos moverse de un lado a otro, un tercer dedo me hace apretar su hombro con mi mano libre, mis uñas rasguñan todo a su paso, a él parece gustarle esto.

- Eres tan apretado, se sentirá muy bien cuando mi pene este dentro - Sus mejillas están rojas, dándome a entender que esta igual o más excitado que yo.

Cuando está satisfecho se levanta y comienza a quitarse toda su ropa, todo sin cortar el contacto visual, emocionado se sube encima de mí, con cuidado de no aplastarme ni mover mucho mi tobillo lastimado, abre mis piernas y se mete entre ellas.

Baja su rostro para besar mi cuello, la conexión con mi hombro y pecho, puedo sentir como deja marcas seguramente muy grandes, me estremezco cuando la cabeza de su pene besa mi entrada, cierro mis ojos y me preparo para que lo meta lentamente, pero no contaba con que lo metiera todo de un golpe, sacándome todo el aire de mis pulmones, rápidamente une sus labios con los míos.

- ¡Agh! - El beso calla mi fuerte gemido, aprieto mis piernas cuando mueve sus caderas para atrás y me embiste con fuerza, puedo escuchar el ruido de sus bolas golpeando mi trasero, que ruido tan obsceno.

Deja de besarme y va a mi cuello para morderlo, las lágrimas nublan mi visión, va muy rápido.

- ¡Ahhhh! ~ - Suelta una gran carcajada cuando golpea un punto que me hace ver las estrellas, esto está mal.

El sudor de Leonid hace brillar su cuerpo lleno de tatuajes, su cabello está pegado a su rostro y revuelto, dándole una apariencia salvaje.

- Tan bueno... - Prácticamente ronronea en mi cuello cual gato, una y otra vez golpea ese lugar perfecto, sacándome unos gemidos imposibles de cubrir.

Más lagrimas escurren, mi boca está abierta de par en par, gimiendo como un animal, la saliva escurre de mi mentón.

- Algo se siente diferente pequeño, puedo sentirlo en la punta de mi pene - Sin poderlo evitar me corro, llenando mi abdomen.

Prestando atención a lo que dice golpea con fuerza y hasta el final, ocasionando un fuerte dolor sordo, como si hubiera atravesado algo hasta el fondo, abrí la boca para gritar, pero no salió nada.

Llevo mi mano izquierda a su abdomen para alejarlo, el simplemente sonríe mientras suelta un ronco gemido, puedo sentir su semen llenar ese lugar que atravesó con su pene, con un grito y por tercera vez eyaculo en mi abdomen.

Se queda quieto por lo que parecen minutos, lo único que se escucha en la habitación son nuestras respiraciones entrecortadas y mis gemidos de dolor, temblando llevo mi mano a mi vientre y aprieto el lugar donde duele.

Poco a poco Leonid saca su miembro un gemido abandona mis labios, se levanta desnudo y agarra mis pastillas para el dolor junto con un vaso de agua previamente lleno.

Camina hasta la cama y me sienta para ayudarme a sostenerme, lentamente tomo las pastillas, una vez terminado me acuesta de mejor manera en la cama, Leonid deja el vaso en la mesita y aun desnudo se acomoda detrás de mí, abrazándome por mi estómago.

- Te quiero pequeño... - Cierro los ojos por el cansancio.

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