Secretos...

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Pov Sam

Dormí, aunque sabía que por dentro las ansias de tener una respuesta por parte de Alex me estaba carcomiendo, no solo porque nada de esto tenía lógica, sino porque ella jamás dejaría que esto pasara.

Quería salir de mi cama y acusarla por ese pequeño objeto que estaba cambiando mi manera de ver quien realmente era ella, pero no lo hice y decidí quedarme quieta, hasta que tal vez confiara en mi para decírmelo, aunque mi corazón se desestabilizara, algo que no tenía que importarme realmente me estaba matando por dentro y mi pecho dolía tanto que solo pude dormir.

Abrí mis ojos lentamente la hora del reloj en mi buro a lado de mi cama indicaba las 10:10, no sé en qué momento mis sentidos se nublaron y dormí como si chambeara, pero no me importaba. En ese momento lo único que cavia en mi mente era la palabra decepción, un sentimiento abrumador y desalentador.

Es como un peso enorme en mi pecho, una sensación de hundimiento en el estómago, como si mi mundo se hubiera vuelto gris y se estuviera cayendo lentamente, como su imagen se destruía enfrente mío.

Se siente como la expectativa que sentía hacia ella se desmoronaran justo enfrente mío, dejándome con una sensación de vacío. Decidí levantarme y darme una ducha con agua helada, tal vez así podría liberarme de esta sensación nada agradable y agotadora.

Y cuando salí me puse una ropa cómoda para sentirme un poco mejor, cosa que claramente no ayudo en nada, porque todos mis sentimientos seguían revueltos, solo decidí ignorarlos y seguir.

Me dirigí a la sala en donde estaba Alex, estaba sentada con la mirada perdida en el suelo, estoy segura de que estaba perdida porque ni siquiera se dio cuenta de mi presencia, seguía sumergida en sus pensamientos… así que decidí aclarar mi garganta tratando de llamar su atención y que se diera cuenta que estaba enfrente de ella.

Rápidamente volteo para verme dándome una mirada que tal vez nunca descifrare, había tantas cosas en ella que dolía verla así – Lo siento…solo…el trabajo – dijo sin más queriéndose escusar por su manera perdida, y no cuestione nada…solo quería tratar de ayudarla…después de todo seguía siendo mi amiga.

Vamos levántate… - dije dirigiéndome a ella y ayudándola a pararse

- ¿Por qué? – sin duda estaba confundida

– Vamos a tener una salida de amigas, comeremos tu comida favorita y tus postres he iremos al lugar que más te gusta, solo...te traeré una mejor ropa – sin más me retire a paso acelerado hacia mi habitación sin darle forma de negarse y buscando un conjunto cómodo y apto para ella, para correr de vuelta y dárselo.

 Vamos vístete, te espero justo aquí en 5 minutos… - su cara era de desconcierto, pero no me importaba

– No me iré sin ti, mueve tu trasero – dije señalando el baño para que siguiera mis indicaciones.

Ella siguió mis indicaciones sin rechistar, y salió rápidamente con una sonrisa exageradamente fingida – Listo mamá – permanecí seria y tomé mi bolso saliendo de ese lugar mientras que ella me seguía por detrás, me subí al carro y lo encendí sin más.

 Algún lugar en mente – pregunte viéndola a mi lado, estaba de copiloto, aunque estaba despistada

 – Creo que no – dijo rápidamente

 – Bueno entonces solo manejo hasta encontrar algo bonito y tranquilo – recorrimos un par de kilómetros hasta que vimos un lugar que no estaba tan lleno y parecía tranquilo.

Bueno creo que es este – dije después de descartar un par de opciones anteriormente, proseguimos a bajarnos y entrar al pequeño restaurant, daba tranquilidad y no había niños, los cuales interrumpan la tranquilidad de los demás, así que me pareció un lugar cómodo.

Aún no es tarde Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora