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-No, no hay una gasolinera en A1.-Le respondió una amable señora que tomaba de su té frente a una cafetería.-Pero si mal no recuerdo creo que hay en la E45, cerca de Frosinone.

-Entiendo...

-¿A donde se dirige? Por su acento y su...físico, usted no es de por aquí.

-Soy turista, nada más.-Se disculpó con la mujer y se alejó, tenía que seguir preguntando.

Encontró una estación de taxis por lo que se acercó a ellos, después de todo ya llevaba sus pertenencias consigo.

Había salido desde temprano del hostal, solo quedándose al almuerzo comunal que los dueños preparaban, un Antipasto colosal.

No pudo comer mucho pero estaba delicioso, la comida italiana era de las mejores.

-Gasolinera en la E45, ¿hay una de casualidad?

-Hay varias pero gastaría mucho combustible yendo de una por una.-Un fajo de billetes de 500 euros fueron lo suficientemente tentadores  para tres hombres y eso pudo verlo.-Esos billetes son falsos.

-No lo son.

-Déjame verlos niño mentiroso.-Casi se los arrebatan de las manos pero logró guardárselos en su mano.

-¡No me llame mentiroso!

Al parecer los hombres vieron que habían obtenido atención y comenzaron a gritarle.

-¡Nos ha robado!

-¡Mis propinas!

El de orbes azules se echó para atrás e intentó salir más sin embargo fue tomado de su gorra y se la sacaron.

-¡Dánoslo y no llamaremos a la policía!

-¡Grones, ¿que carajos se creen que son?!-A sus espaldas escuchó y vio a un muchacho pelinegro que al parecer observó la interacción.-Yo te llevo, estos hijos de puta no llegarán a nada.

Los mayores de quedaron callados y tragaron duro al ver la mirada del recién llegado, claro que lo conocían. Aventaron su gorra al suelo y el la tomó para ponérsela.

-¡Largo, largo, antes de que llame a la policía!

Se dio la vuelta y el joven lo seguía esperando por lo que se rindió, no quería causar más ruido.

Entrecerró los ojos y pensó lo peor al ser pasado por un edificio abandonado y calles que definitivamente no conocía.

-Si me vas a asaltar mejor te dejo mis cosas. No quiero confrontación.-No quería sonar prejuicioso pero la camisa de tirantes, los pantalones holgados y la suciedad en su ropa le hacían pensar cosas negativas.

-Si quisiera eso te hubiera dejado que esos viejos te quitaran todo.

Llegaron a una especie de departamentos donde coches de todo tipo yacían estacionados, el más bajo camino hacia uno de color blanco.

Un Ferrari 458 rugió bajo su sorpresa.

-Lindo, ¿verdad?

-¿Este será mi taxi?

-¿Prefieres ese Aveo?

Miró el auto al que se refería y negó, esa basura los dejaría en medio de la nada.

-Subí entonces.

Cuando puso sus cosas en el asiento del pasajero se dio cuenta de unos rayones en el techo.

-Así lo dejó el dueño anterior pero corre como si fuera recién salido de agencia.

-¿Lo compraste?

Finding YouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora