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-Tu nuevo coequipero sera Ricciardo de ahora en adelante, felicidades.

-¿Qué pasó con Kvyat?

-Fue relegado a Toro Rosso, no hagas preguntas solo quería que supieras que serás titular por el resto de la temporada.

-De acuerdo.-Salió de la oficina con el corazón latiendo en frenesí y corrió hacia la salida cantando victoria, por fin tenía oportunidad en una escudería verdaderamente grande.

Llegó su auto y no dudó en compartir las noticias con Carlos quien le respondió con un pulgar arriba. Después de ello no faltó el beso en su muñeca.

Se encontraban en la tierra de este pues el Gran Premio de España sería el domingo. Era vital que le fuera bien.

Ya llevaba casi dos años en Fórmula 1 y por fin le iban a dar lo que siempre quiso, ¿quién quería correr en Toro Rosso? Todo mundo tenía a Red Bull en la mira, de ahí salió Vettel por Dios.

Y claro, Webber.

Llamó a su padre para contarle las buenas noticias y este solo murmuró un par de cosas antes de colgarle.

Un mensaje proveniente de su novia lo alertó, dándose cuenta que no era nada más que sus típicas mierdas.

Joyce Godefridi era su novia, iban para los dos meses juntos y la verdad no estaba funcionando.

Su madre se la había presentado y estaba tan insistente que tuvo que aceptar una salida con ella y por presión terminó convirtiéndose en pareja de esta.

Le había dicho a su madre que no quería ninguna relación, su excusa típica siempre era que quería enfocarse de lleno al deporte pero fue callado por esta.

Y ahora quería terminarla pero no sabía cómo.

Desde el incidente en Italia el año pasado sus padres se convirtieron en una especie de tiranos, lideraban su vida como un ventrílocuo sin alma. Le habían devuelto el celular pero le habían hecho compartir su ubicación con ellos en todo momento; los tenía respirando en su nuca día y noche.

"Has traicionado nuestra confianza y no estamos seguros de que no lo harás de nuevo, es por tu bien."

Por su bien una mierda, estaba por cumplir 19 años, técnicamente ya era un adulto. Ya sabía conducir y vivía solo en Mónaco. Se compraba su comida y se la vivía entrenando.

Incluso su teléfono era suyo, él lo había comprado y estaba pagando los servicios.

Pero es no quería decir que no tuviera algo de libertad-o a medias,-pues Carlos le había conseguido un segundo teléfono donde tenía todo lo que escondía de sus padres. Siempre se aseguraba de esconderlo o no llevarlo consigo cuando estuviera cerca de alguno de ellos.

Fotos, mensajes, videos y claro que también su búsqueda.

Al paso de los meses se mantuvo en contacto con Fuoco, y terminó contándole acerca de la razón por la cual había salido corriendo del taller aquella noche.

Pareció que el italiano entendió a la perfección todo pues le prometió que iría a buscar entre los archivos de su padre alguna señal de Sergio.

Iba a ser una búsqueda exhaustiva pues el taller tenía innumerable cantidad de clientes y usualmente, al final de cada seis meses, el padre del mayor trituraba los archivos viejos.

La noche antes del Gran Premio de España ambos amigos hicieron videollamada, Max igual de ansioso que Antonio.

-Ya llegué al taller.

-¿Y tu padre?

-En casa, le dije que iría a aventajar un Maserati Ghibli que llegó hoy en la tarde, necesita una nueva transmisión y un cambio de aceite. Espero que valga la pena.-Bajó el móvil para poder sacar sus llaves y abrir el taller.

Finding YouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora