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-¡Acompáñame a España hombre, no te vendrá mal salir!

-Sabes muy bien que no lo haré Esteban, estoy feliz aquí en Lazio.

-Pero es el Gran Premio de España, por favor. No necesitas comprar nada, lo único que necesito de ti es que sientes el culo en el avión de ida y que también lo sientas en las gradas. Si quieres antes de la carrera podemos ir a un bar.

-Quiero quedarme, en serio.

-No se porque te empeñas en estar aquí. Italia no lo es todo.

-Es demasiado para mi, no lo puedo aceptar. Ya con que me tengas viviendo en tu casa estoy agradecido.-Aclaró.-Y tengo un buen trabajo ahora.

-Imagínate si algún día trabajas para la Fórmula 1, arreglar o mejorar las monoplazas.

-Ni en mis mas grandes sueños mojados lograre eso.-Se burló de las ideas de su compañero.-Ve con tu novia.

-Monica esta ocupada con la boda de su hermana, regreso a México hace dos días.

-Entonces invita a alguien más, que se yo.

-Eres el único que vive en Europa.-Replicó.-Por favor.

-Es...

-Tómalo de regalo atrasado ya que no te di nada en tu cumpleaños.

-Creí que la torta era el regalo.

-Fue de parte de Mónica, a mi la verdad si se me olvidó.

El mayor rodo los ojos ante el contrario.

-¿Si?

-...De acuerdo.

-¡Vamos!-Alzo su puño a modo de éxito.-Anda, tenemos que preparar las valijas.

-Pero...

Algo que no le había dicho su compatriota era que el viaje sería en unas horas.

"Por eso estaba tan desesperado, no quería perder el dinero."

-Hubieras revendido el boleto, ¿no sabes lo que la gente daría por el pase?

-Ya tengo acompañante y ese eres tu.-Recogió sus cosas y fue jalado hacia la salida.

Tuvo que regresar adentro porque el imbecil de su amigo no le dejó tomar sus documentos para viajar ni su visa, ¿cómo quería que viajara en avión sin pasaporte?

Tomaron el tren en vez de su auto, nuevamente se había vuelto a quebrar y ahora no sabía de donde. Y la vergüenza era más grande como para volver al taller de los Fuoco, ya había ido tres veces en los últimos dos meses; en cuanto pudiera cambiaría de vehículo.

Su vuelo salía en dos horas por lo que tenían que apresurarse. Michel se permitió sermonear al menor durante todo el trayecto, diciéndole que eso no se hace y que no puede hacer que una persona lo acompañe a un viaje el mismo día que aviso pero el regiomontano hacía oídos sordos.

Y eso no era lo peor.

La razón también de su molestia es que el aeropuerto más cercano a la ciudad estaba en Roma, y en el tren que iban era un viaje de media hora aproximadamente y contaban con poco tiempo.

-Mentiras Checo, no abordan en dos horas. Pareces mi mamá.

-Si no quieres que me enoje entonces no me invites a cosas al ultimo minuto.

Llegaron corriendo al aeropuerto Rome Ciampino y se adentraron a recepción para poder hacer check-in, rápidamente fueron a las aduanas para ser revisados y poder adentrarse a la zona D donde la sala de espera se hacía notar a la distancia.

Finding YouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora