La alarma suena y, medio dormida, estiro la mano para posponerla y dormir un poco más. Pero mi tiempo está muy medido, así que me levanto de la cama. Me pongo una blusa de resaque blanca, acompañada con unas mallas deportivas negras con franjas grises, y unos tenis color negro con blanco. Me coloco mis airpods y salgo del edificio.
Camino unas cuadras hasta llegar al parque. Me gusta correr alrededor de un estanque que se encuentra en el centro. Es transparente y con el aire fresco de las mañanas, resulta muy relajante.
Al terminar mi rutina matutina, regreso al departamento para ducharme y poder ir a trabajar.
Sé lo que dirán, ¿por qué si tengo una vida de lujo, con todo a la mano, trabajo? Es sencillo, mis padres eran de recursos limitados. Decidí trabajar desde muy joven para ayudarlos a ellos y a mis hermanas. Pero cuando Matías y yo nos comprometimos, respetó mi decisión de seguir trabajando. Mis hermanas ya son mayores y tienen su carrera. Elena, mi hermana de en medio, estudió criminología. Es muy buena en lo que hace, tiene casos muy interesantes y disfruta de su trabajo. Mi hermana Carly, la más pequeña, se dedicó a ser enfermera. Trabaja usualmente de día y por la noche se dedica a cuidar a mis padres.
Y luego estoy yo, una arqueóloga a medias. Puede sonar extraño, pero es justo. Soy la mayor y cuando trabajaba, también estudiaba. Pero mi carrera era muy costosa, así que decidí darles el futuro a mis hermanas y después yo. Sin embargo, la oportunidad no se me presentó de nuevo, así que opté por darles un negocio a mis padres para que pudieran solventar sus gastos. Hasta ahora es cuando he podido continuar con mis estudios, pero esta vez me inscribí en la carrera de pedagogía.
Y Matías, oh Matías, es el perfecto modelo de hombre que todas querríamos tener. Pero su vida fue más sencilla que la mía, nació en una familia adinerada. Sin embargo, hace poco decidimos vivir juntos, cada uno con sus respectivas responsabilidades.
Ese día cuando manejaba al trabajo, me percate que un carro negro me seguía, pero no estaba segura; ¿en esta ciudad tan grande y coincidir durante 8 cuadras recorridas? No es normal, decidí dar vuelta antes de mi trabajo para corroborar el hecho; y efectivamente, el carro me seguía. Procedí a acelerar para poder perderlos, pero, se dieron cuenta, y aceleraron, a unos cuantos metros di una vuelta en seco para poder perderlos de vista, pero parecen profesionales, me estaban alcanzando, asustada decidí llamar a Matías.
- Hola cielo, estoy en una reunión no puedo...
- ¡Me vienen siguiendo, estoy en el coche y me están alcanzando! - lo interrumpo acelerada y al mismo tiempo aterrada, el miedo se escuchaba en mi voz.
- ¿Dónde estás? - lo escucho preocupado.
- Cruzaré el puente de pesca - le dije con lágrimas en los ojos.
- No me cuelgues
Me hizo esperar solo unos segundos que parecieron horas, mire por el retrovisor y el carro aceleró más, estaba a pocos metros de la próxima desviación cuando escucho la voz de Matías:
- Pasé tu ubicación a Alfredo, te está rastreando, pero necesito que no cuelgues la llamada - me dijo tranquilo, pero noté preocupación en su voz
- No lo haré - tenía ambas manos en el volante, y mis pies estaban pisando el acelerador. Volví a mirar el retrovisor y el carro ya no estaba, me sentí un poco aliviada, di un suspiro y de repente, todo negro.
Escuche a lo lejos ambulancias, susurros de los que parecían médicos, mi vista estaba borrosa, lo que más escuchaba era un zumbido y de repente, todo se desvaneció en un segundo.
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INTRUSO
Novela JuvenilEste es un relato apasionado y cautivador que gira en torno al poder del deseo y el placer. La historia sigue a dos individuos cuyos caminos se cruzan en el momento menos esperado, generando una conexión intensa y profunda. Sin embargo, la felicidad...
