Nunca pensé que me presentaría ante Marcus. Y mucho menos en esta situación.
Miré mis manos anudadas, y ligeramente húmedas mientras esperábamos en la sala de la casa de Marcus y Daniel. Me concentré en mantener mi respiración uniforme.
Después de que Marly había puesto al tanto a Daniel de mi situación por teléfono, él llegó a la casa de ella, se presentó como Daniel el hijo del macho Alfa. Y se había ofrecido a llevarme ante su padre para pedir su autorización para quedarme en la manada. Y yo acepté sin antes pensar si estaba lista para el encuentro. Pero quería que esto terminara pronto.
El solo hecho de tener que estar sentada frente a Daniel me suponía una lucha interna. Una parte de mí quería desesperadamente convertirme y atacar; mientras que la otra pensaba con la sangre bien fría, pensaba en conocerlos, ganarme su confianza y cuando ellos menos lo esperaran atacarlos haciéndoles el mayor daño posible.
Parpadeé alejando esos pensamientos de mí. Necesitaba toda mi concentración para que nadie sospechara mis intenciones.
La sala donde estábamos no era nada parecida a la de la casa de Marly, esta era muy rustica, sin decoraciones en las paredes o fotos en la mesa central. Miré en todas direcciones buscando algún indicio para saber un poco más de esta extraña familia, pero todo lo que vi fueron espacios vacios, como si solo usaran la casa para dormir.
Una pequeña ráfaga de viento entró por la sala en el momento en que él salió de alguna de las gruesas puertas de cedro al final del pasillo. Era un hombre alto, probablemente cercano al metro y noventa, rasgos fuertes, pelo absolutamente negro, y ojos azules. En sí, era como ver una bestia salvaje, esperando por el momento justo para saltar y atacar.
Pero en realidad así éramos todos.
-¿Qué los trae aquí?- Preguntó con un tono de voz tan profundo y suave que no estaba segura si era tranquilizador o todo lo contrario.
- ¿Y quién es esta joven?- Preguntó a Daniel, pero me miró mientras se acomodaba en un sillón frente al mío y usó la clase de miradas de compasión que ameritaba un buena patada en el culo.
Pero no lo hice. Me repetí mentalmente que después le haría pagar, así que solo esperé que Daniel me presentara.
-Ella es Leo. Llegó anoche a casa de Marly, está perdida y no tiene manada....-Antes de seguir con mi falsa historia Marcus lo interrumpió.
-Y quiere unirse a la nuestra- No era una pregunta.
Daniel estaba por contestar cuando nuevamente fue interrumpido.
-Es eso, Leo?- Preguntó dirigiendo su mirada de verde oscuridad directa hacia a mí.
Yo no era una gallina llorona ni mucho menos, pero sabía a que me estaba enfrentando. Marcus era la clase de persona con la que si llegas a actuar de una manera que no le guste no tendrás una oportunidad de internarlo de nuevo, así que me tragué la palabrería que tenía para él y asentí.
-¿Por qué te debería aceptar?- Al menos no intentaba caerme bien.
-Soy buena cazadora- Dije sin dudarlo
Marcus dirigió su mirada a mis piernas ocultas por los pantalones, a mis hombros y antebrazos, como para comprobar si era cierto. Pero no me encogí ni un poco. No en vano había estado entrenando todo ese tiempo.
-Creo que ayudaría bastante en cacería- Anotó Daniel a mi favor sin si quiera saber si era cierto. Algo nuevo para mí.
Marcus ni siquiera lo miró.
-Bien, puedes ir de cacería con el resto del grupo esta noche. Y veremos.
Y sin una palabra más se retiró.
Daniel yo quedamos estáticos en la sala, como esperando que regresara y nos dijera algo más. Pero nada pasó. El aire se volvió un poco más ligero y por fin respiré ligeramente.
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Oscuridad
FantasyEsta es una historia sobre hombres lobo Pero esta no es la típica historia de un hombre lobo que se enamora de una débil humana mientras intenta protegerla de los de su especie, incluyendo su propia manada. No, esta es una historia de una chica que...
