“ — ¿¡DISCULPA!?. ¿¡QUÉ ESTÁS INSINUANDO!?. ¿¡SABÍAS QUE PUEDO DE MANDARTE POR DIFAMACIÓN!?. ¡ERES UN-!”.
Alejó el celular de su oreja, soltando un pesado suspiro ante la actitud de Margaret ante aquella llamada.
Luego de los entrenamientos había decidido encerrarse en su oficina para tener una conversación con la mujer vía telefónica. Además, Laswell tomaría cartas en el asunto e intentaría averiguar qué buscaba Margaret de los archivo de la base.
Simon realmente no conocía ésta faceta de la mujer que supuestamente lo amó; la mujer con la que incluso llegó a casarse y planear tener hijos.
Era como una mujer diferente, o quizás ella siempre había sido así y él simplemente había estado ciego para no ver su verdadera naturaleza.
— ¡No te estoy haciendo falsas acusaciones de nada!. ¡La secretaria avisó a Laswell que entraste a mi oficina, y justamente alguien intentó entrar a los archivo de la base!. ¿¡Cuál es tú problema!?. — No pudo evitar sentirse molesto, dándole igual si alguien de afuera lo escuchaba.
“ — ¡La única prueba que tienes es ésa!. ¡No intenté entrar en los archivos. Ni si quiera me interesan ésas cosas!. ¡Y háblame bien que le podría hacer mal a mi bebé!.”
— ¡ENTONCES EXPLÍCAME A QUÉ ENTRASTE EN MI OFICINA CUANDO YO NO ESTABA PRESENTE!. ¡No te he dado derecho a invadir mi privacidad!. ¡Al menos intenta defenderte de forma decente, Margaret!.
“ — ¡Entré para saber si realmente me estuviste ocultando a tú Amante, nada más!. ¡Quería pruebas de que t-!”
— ¡Sólo te diré una cosa y espero que te entre en la puta cabeza!. ¡Si Laswell encuentra pruebas que te incriminen en robo de información privada, HAZTE a la idea de que tú bebé nacerá dentro de prisión!.
“ — ¡¡¡ERES UN HIJO DE P-!!!”
Cortó aquella llamada sin si quiera permitirle el terminar el insulto, guardando su celular en el bolsillo de su pantalón.
Estaba harto de la situación y de la mujer, evidentemente. Cada cosa que hacía empeoraba más. Además, ¿para qué ella querría información privada?. ¿Qué buscaba en los archivos?. Simplemente no lo entendía y lamentablemente tenía una mala sensación de todo ésto.
Pues, al parecer, los archivos en los que habían intentado entrar eran sobre terroristas. Si ella intentó acceder a estos archivos era una muy mala señal. No quería pensar que Margaret estaba involucrada con terroristas, pero le fue imposible no hacerse ideas.
Harto, cansado y agotado, se inclinó hacia atrás en su asiento, cerrando sus ojos y así poder despejar su mente. No quería pensar en absolutamente nada, sólo tener su cabeza en blanco, nada más.
Y mientras tanto, en una oficina de investigaciones, Jhonny se encontraba trabajando junto a Gaz, leyendo información acerca de los socios de Hassan.
Lamentablemente, el nombre de Valeria Garza resaltaba en la mayoría de documentos, además de un nombre nuevo: "Ingrid Karkarof", socia no solamente de Hassan, si no también de un sujeto apodado “Químico mortal” llamado “Anthony Stevens”.
— El nombre de éstos sujetos suenan a actores de Hollywood, ¿qué opinas?. — Habló Gaz, observando que aquellos nombres se repetían. Supuestamente Ingrid Karkarof se había encargado del traslado de armas para la gente de Hassan, y el tal Anthony Stevens se había encargado de venderle drogas para poder cerra el negocio con Valeria.
