16:30
— ¡Vamos, Riley, tráeme la pelota, corre!.
Pese a la estación del año en la que se encontraban actualmente, el frío para ésas horas de la tarde caía poco a poco, aunque gracias al poco sol no era tan notable.
Tanto Jhonny como Simon habían pasado por la perrera de la base y así llevarse tanto a Riley como a Ellice al famoso paseo que habían acordado tener.
Y justamente los habían llevado a un parque cercano a la casa de su teniente.
Lo bueno es que el mismo estaba prácticamente desierto, así que tenían más lugar para disfrutar ambos de la compañía mutua, como de los dos perros.
Ellice era quién se divertía mucho más, corriendo de un lado hacia otro, ladrando a Riley para que corra a su ritmo y así no aburrirse sola.
Jhonny supuso que la pequeña cachorra aún no era consciente de que justamente su padre no estaba apto para jugar a un ritmo tan acelerado. Pues Riley es un perro ya grande, y si bien en misiones era más que un excelente soldado, sus años ya se le hacían preséntese, logrando que se canse más rápido de lo normal.
Mientras estaba sentado en el césped, Jhonny podía observar la linda imagen de su compañero jugando con ambos perros. Les lanzaba la pelota, palos y incluso jugaba a las peleas con ambos, cosa que lo hacía reír ya que también le provocaba ternura.
Observando aquella imagen de Simon es que aquella pregunta apareció en su mente... ¿Cómo ella pudo serle infiel?.
Desde que él le había contado en la mañana cómo habían sido las cosas, no dejaba de pensar en ello.
Simon siempre había sido un hombre fiel y muy preocupado por su esposa y matrimonio, sobre todo esté último tiempo dónde trabajaba el doble. ¿Quizás de había sentido sola, o quizás no lo aman realmente?. Quién sabe.
La cosa es que ella había perdido a un hombre genial, y éso a futuro seguramente lo lamentaría.
Y si bien luego no volvieron a tocar el tema, verlo tan sonriente y feliz lo hacía sentir confundido. Bueno... Simon jamás se había mostrado delante de él estando triste. Siempre con su mal genio o humor negro, pero, jamás de otra forma.
Consideró que su compañero merecía conocer a alguien que pudiera hacerlo feliz. Alguien quién lo ame de verdad, acepte tal cual es y esté siempre para brindarle apoyo y amor...
— No, MacTavish... Tú no.
Murmuró sin dejar de ver aquella sonrisa que tanto deslumbraba en Simon.
Así mañana él se divorcie; así mañana el esté completamente feliz y soltero, las oportunidades con él para Jhonny MacTavish no existían.
Debía de resignarse y hacerse a la idea de que Simon jama lo vería como algo más que su compañero. Además, él había estado casado con una mujer, no sabía si él había tenido experiencias con hombres... ¿O será que sí las tuvo y fueron malas?.
Negó rápidamente con su cabeza ante tales pensamientos. Era la vida privada de su teniente, no debía de importarle, debía de comportarse.
A si su divorcio no concluya, o incluso si al final termina soltero, Jhonny consideró que debía de seguir manteniendo distancias con él. Simon lo veía solamente como su amigo y compañero y él debía de respetar eso.
Puede que su solución sea saliendo con otra persona. Quizás debía de salir a clubes nocturnos o mismo ir al bar como aquella noche. Quizás conocía a alguien que quite a Simon de su cabeza... Nunca lo sabría a decir verdad.
— ¡Vamos, MacTavish!. ¿Qué te pasó?. ¿Ya estás viejo?.
Sonriendo ampliamente subió su vista a Simon, quien se terminó de acercar hacia donde él estaba, sentándose a su lado.
Apoyó sus manos en el césped, haciendo su cuerpo un poco hacia atrás y así también estirar sus piernas, sintiendo cansado.
