La situación actual de Victor no era para nada alentadora.
Frente a él tenía a un Simon Riley queriendo matarlo a golpes por la última misión fallida. Tenía entendido que habían secuestrado a Jhonny y que justamente Anthony se lo había llevado con él... Así que comprendía su enojo.
También era consciente de que en dos meses sería su juicio en la Corte de Las Fuerzas Especiales, donde sería juzgado por lo sucedido en misión. No solamente sería dado de baja, también cumpliría el arresto como un criminal común por haberle disparado a Jhonny y tener tratos con terroristas como Anthony Stevens o Vladimir Makarov.
Su situación era terrible y de alguna u otra forma debía de enmendar su estúpido error de ayudar a gente equivocada.
Por su culpa se habían llevado a Jhonny, así que era momento de colaborar en todo lo qué Riley le pida y así demostrar también a Jhonny su arrepentimiento...
—... — Simon decidió cruzarse de brazos, muy serio. Su mirada hacia Victor era despectiva y si hubiese sido por él, lo habría matado con sus propias manos. No haberlo hecho era más que nada porque justamente él era una prueba importante en la desaparición de Jhonny y de Anthony. — ¿Cómo conociste a Margaret Thomsom? ¿Hace cuánto tiempo tú y ella tenían comunicación?
—... Conocía a Margaret por casualidad. Recuerdo que ella tuvo problemas para entrar en su oficina, yo sabía que ella era su esposa así que la ayudé con éso y con unos documentos de Anthony Stevens que ella me pidió. — Admitió, odiando haber accedido a ayudarla. — Le dí mi número de celular por si necesitaba ayuda con alguna otra cosa... Y ella se puso en contacto conmigo un par de veces más...
— Supongo que incluyes la llamada del día qué me escuchaste en mi habitación con Jhonny. — Verlo asentir fue peor. Su enojo crecía cada vez más, pero debía contenerse. Ya tendría tiempo de encargarse de él. — ¿Qué clase de documentos la ayudaste a robar?
— ¡Ninguno! Ella no pudo acceder a los datos de Anthony o sus socios porque muchas veces saltaban carteles de advertencia. Para evitarnos problemas decidimos no-
— Documentos importantes sobre Makarov, Hassan y Raúl Menéndez desaparecieron de la base de datos, así como los de Anthony. ¿Seguro que no llegaron a acceder a ellos?
—... — Victor era consciente de que estaba cavando su propia tumba. — No pensé que ésos documentos serían usados de una mala manera...
— Ayudaste a eliminar investigaciones sobre un terrorista como Hassan y sus socios, ¿y creíste qué? ¿Que usarían ésos documentos para irse de fiesta en Pascuas? Qué ironía, eh. — Dejó escalar una risa falsa, ahora sí apoyando su espalda contra el respaldo de su asiento, sin dejar de verlo en ningún momento. Para Simon Riley, Victor D'Lucca es hombre muerto. — Ahora responde algo: ¿qué sucedió en tú última misión junto al Sargento MacTavish?
—... — Nuevamente aquel silencio incómodo se hizo presente en aquella habitación de interrogaciones. ¿Cómo decir que disparó por accidente? O bueno, ¿realmente había sido así? — Ése día debíamos reunirnos con Anthony. Él sabía que Jhonny MacTavish iría como infiltrado gracias a una información que yo le pasé. Nuestro contacto en todo momento fue por mensajes de texto, por éso cuando me vió no me reconoció...
— ¿Y los disparos? — Acercó su cuerpo a la mesa una vez más, apoyando ambas manos sobre la misma, fulminado a Victor con su mirada y sus penetrantes ojos. Quería incomodarlo al punto de hacerlo hablar con la verdad. — Mejor dicho: ¿Quién le disparó al sargento MacTavish?
— Es todo muy confuso par-
— No te estoy preguntando si es confuso o no. La pregunta es simple, deja de dar vueltas. — Más se acercó, teniendo parte de su cuerpo apoyado en la mesa y su rostro cerca del contrario, mirándolo desafiante, serio y despectivo. — ¿Quién le disparó al Sargento MacTavish?
